jueves, 31 de marzo de 2011

Cómo funcionan las cosas IV

Gobierno, Clarín, Moyano, y los trabajadores

A propósito del "ataque a la libertad de expresión" que alteró a todos los demócratas el último domingo, es necesario recordar que el conflicto entre la más grande patronal de comunicación y sus trabajadores gráficos -sobre el que ahora se montó Moyano para extorsionar a la Presidenta y exigirle que proteja a los burócratas sindicales de las consecuencias de sus propios delitos- viene desde hace años. Cuando fueron despedidos los 119 trabajadores y sus delegados, el gobierno Kirchner aún no había descubierto que Clarín era un "monopolio", por lo que no le quedó más remedio que mandar la infantería a reprimir a los trabajadores para garantizar la "libertad de expresión" de esa megaempresa (ahora, en cambio, advertido de lo malo-malo-malo que es el Grupo Clarín, y de lo bueno-bueno-bueno que es mantener a Moyano como aliado, se abstuvo rigurosamente de andar apaleando gente). Luego la Justicia dio la razón a los trabajadores y ordenó la reincorporación de todos los delegados, pero uno quedó afuera...

jueves, 24 de marzo de 2011

24 de marzo: dictadura, negocios, impunidad

"El ejecutivo del Estado moderno no es
otra cosa que un comité de administración

de los negocios de la burguesía"
. (Karl Marx)



Si se admite la validez de esta afirmación, hay que reconocer que vale para todos los "comités de administración": los genocidas, los dictatoriales, los neoliberales, los progresistas, los nacionales y populares, etc. Acordado esto, se puede inferir que la distinción principal entre unos y otros radica sobre todo en la forma en que llevan adelante esa "administración". Mientras algunos usan métodos genocidas y desaparecen a todo el que se le oponga; otros recurren a los palos y a los gases, reprimiendo con "moderación"; algunos retroceden y caen humillados ante la oposición a sus planes; otros aplican la "ley", iniciando procesos judiciales y encarcelando a quienes no acuerden con la buena marcha de "los negocios de la burguesía", etc. Esta diversidad de métodos es importante porque muchas veces determina la diferencia entre la vida y la muerte para mucha gente, o la conservación o no de su salud y sus bienes; y también porque ayuda a entender la actitud y las decisiones que cada "comité" toma respecto de la actitud y las decisiones de los que le antecedieron en la "administración de los negocios de la burguesía"...

A la retirada del último "comité" dictatorial, la dictadura asesina que asaltó el poder en 1976, le sucedieron una media docena de "comités" instaurados mediante mecanismos electorales, es decir con la sanción del voto de la población, cuya mayoría manifiestamente no es parte de la "burguesía" ni se beneficia de sus "negocios", por el contrario, casi todo el tiempo es víctima de ellos. Estos "comités" electos, a pesar de su diferente origen, no cancelaron ni modificaron en lo esencial las causas y efectos principales de la "administración" de la dictadura, sino que continuaron -con más o menos tropiezos- "administrándolos", a saber: los pagos crecientes a la banca internacional de la deuda externa contraída por los principales beneficiarios de ese régimen, la transferencia de bienes públicos (acumulados durante décadas) a propietarios privados nativos y extranjeros, y el reparto del producto nacional en forma continua y progresivamente desfavorable para los que viven de un salario, para los que no son de "la burguesía".


El secuestro, la tortura, el asesinato, el robo de niños y propiedades aplicados por la dictadura, fueron métodos sanguinarios y extremos para "administrar" una transformación decisiva de la economía nacional. Esa forma de "administración", antes que el fondo, había despertado el rechazo casi unámime de la población, y era quizá la cuestión cuya resolución se urgía con más insistencia al nuevo "comité". Éste, por su parte, manifestó vivamente su repudio por esos métodos criminales, y proclamó que llevaría adelante el "juicio y castigo a todos los culpables" que reclamaban las mayorías que lo habían votado. Sin embargo, pronto y casi en silencio extirpó la palabra "todos" de ese mandato, quizá al comprobar que el adjetivo "no excluye ninguna parte o ninguno de los seres o cosas designados por el sustantivo", según establece el idioma y definen sus académicos. Es decir, "todos" eran todos los secuestradores, torturadores, asesinos y ladrones, y "todos" también eran todos los empresarios, banqueros, gestores y facilitadores que propiciaron y obtuvieron beneficio de aquellos crímenes. Semejante tarea no sólo era extremadamente difícil: de llevarse a cabo a conciencia, produciría un descalabro mayúsculo, si no total, en "la administración de los negocios de la burguesía".

Qué hacer

Habiendo llegado a este razonamiento y para preservar la buena "administración", el primer "comité" que sucedió a la dictadura acordó limitar el juicio y castigo sólo a quienes habían formado los cuatro "comités" de la dictadura. Más consecuente con la conclusión del teorema, el "comité" que gobernó durante la década del ’90 optó por amnistiar a los poquísimos "todos" que habían sido juzgados y condenados. Ya parecía que la cuestión estaba saldada, pero la realidad es poco amiga del consenso: su principal alimento está en la contradicción.

El siguiente "comité" caería en forma vergonzante -y matando gente- ante la que ha sido hasta ahora la consecuencia más espectacular de la continuidad de la economía instaurada por la dictadura y "administrada" por sus sucesores: la bancarrota de 2001 y el levantamiento popular. Vacilaron las instituciones que habían preservado "la administración de los negocios de la burguesía" durante dos décadas y florecieron las organizaciones del pueblo que cuestionaban sus tristes consecuencias. Fue necesario convocar a tres o cuatro efímeros "comités" antes de encontrar uno que supiese transferir la bancarrota de esos negocios al conjunto de la población. Aunque para hacerlo tampoco se privó de matar gente, logró frenar la indignación social y restaurar como pudo la "administración", antes de entregarla a otro "comité".

Pese a las graves penurias económicas, el reclamo de castigo a los criminales del "comité" dictatorial de 1976 se había mantenido constante entre las reivindicaciones populares. Así fue que desde 2003 (con el alivio de la suspensión del drenaje de recursos que supone el pago de la deuda externa y un nuevo ciclo de auge de la economía internacional, pero con el complejísimo deber de reanudar ese pago y subsidiar a las empresas privatizadas sin reclamar nada a los banqueros nacionales ni extranjeros), el flamante "comité" estimó que la buena "administración de los negocios de la burguesía" requería la adopción de algunas respuestas a aquel reclamo. Es cierto que para llegar a esa deducción ayudó un argumento de importancia capital: el derecho internacional había declarado imprescriptibles los crímenes de lesa humanidad, y si "nuestros" criminales no eran juzgados por "nuestra" Justicia, podían ser reclamados por otras jurisdicciones, lo que ya había empezado a suceder. Un juez español solicitaba extradiciones de genocidas argentinos, y una corte inglesa había detenido al ex dictador chileno Pinochet (luego lo devolvió a Chile, bajo la solemne promesa de que sería juzgado allí, pero para alegría del "comité" chileno que asumió el compromiso, el chacal se murió antes del proceso). Decididamente, esto podía complicar seriamente cualquier intento de "administración".

Cambiar algo

Así las cosas, el flamante "comité" realizó arduos y numerosos trámites parlamentarios, legales y jurídicos (pero esencialmente políticos, y de gran muñeca política) con el fin de enjuiciar a los asesinos y de convencer a las organizaciones de las víctimas de que finalmente se haría justicia. Dado que esta indispensable medida seguramente iba a molestar, quizá mucho, a miembros activos y retirados de las hasta allí impunes Fuerzas Armadas, sería necesario adoptar otras, en paralelo, que mitigaran las primeras y evitaran la generalización del escozor (renunciaron tres generales en un día). Uno de los símbolos de la nueva política fue la inauguración del Museo de la Memoria en el predio de la ESMA, inaugurado por el Presidente con la llamativa ausencia de los principales gobernadores de su partido, pero con la igualmente llamativa presencia del gobernador radical Cobos (se ve que no todos los miembros del "comité" entendían la nueva política, y que en tiempos como estos la contradicción está en su salsa). Casi al unísono con esta inauguración, el audaz "comité" debió recibir al jefe del ejército de EEUU (por esos días en plena invasión a Irak), que venía a solicitar el envío de tropas argentinas para sostener el golpe de estado que los norteamericanos habían perpetrado en Haití. La transacción se saldó felizmente para unos y para otros: los yanquis pudieron disponer de más tropas para mandar a oriente, y el "comité" le consiguió un trabajo bien pago el ejército argentino, para que no anduviera pensando pavadas mientras sus ex jefes eran juzgados (hasta hoy los soldados nacionales siguen en la castigada isla caribeña).

Los resultados

El desarrollo de esta política que el último "comité" implementó para lubricar su "administración" fue exitoso para ese objetivo: mucha gente se convenció de que se haría justicia con aquellos criminales, y algunos hasta llegaron a pensar que el de derechos humanos era un concepto aplicable sólo a las víctimas de tortura y desaparición. En lo que hace a la verdadera justicia, la cuestión es más dudosa: hasta el día de hoy, el Ejército no ha abierto los archivos de la represión y ya pocos se acuerdan de que alguna vez se consideró que esa era una medida imprescindible para conseguirla. Quizás sea una de las causas por las que, desde la reapertura de las causas contra los represores, en el periodo de 2003-2006, sólo hubo cinco juicios (y un nuevo desaparecido: Julio López).

Al día de la fecha fueron condenados medio centenar de asesinos, torturadores y auxiliares, y menos de un millar está procesado. A fines de 2009 -el año con mayor cantidad de condenas-, el diario Página/12 calculaba que aún cuando "querellantes y fiscales renunciaran a investigar a los represores no identificados, juzgar al ritmo de 2009 a los 860 que ya están imputados demandaría 23 años". Esto era así porque en los Tribunales Federales "el tiempo promedio que transcurre desde que reciben una causa hasta que inician las audiencias es de un año y medio".

Mientras tanto, los responsables civiles en los crímenes de la dictadura, es decir los funcionarios, jueces, médicos, curas, empresarios, etc. que colaboraron con aquel "comité", prácticamente no están afectados por las investigaciones, son decenas los represores prófugos, Julio López está desaparecido desde hace más de cuatro años sin que la pesquisa haya avanzado un milímetro, y las fuerzas de seguridad siguen siendo motivo de profunda inseguridad para todos los ciudadanos. Todo esto, al tiempo que florecen "los negocios de la burguesía", batiendo récord tras récord de volúmenes de producción, exportación, ganancias.

Pero, "la administración de los negocios de la burguesía", ¿podrá continuar sin tomar en cuenta la impunidad que se generaliza?

“El Estado que hoy reivindica a nuestros padres sostiene una policía represiva”

miércoles, 23 de marzo de 2011

El hereje conde de Sandwich

En su libro Cómo acabar de una vez por todas con la cultura, Woody Allen dedica un capítulo a su investigación sobre la vida del conde de Sandwich. Desde su infancia, azotada por un padre amargado ante el descubrimiento de que su posición social no era la que creía, los años de incomprensión sufridos en la escuela, el encuentro con su compañera que le aporta conocimientos decisivos sobre la lechuga, la acusación de herejía que debió soportar tras comprobarse sus experimentos "antinaturales" con el pan, hasta su muerte tras una larga y penosa enfermedad, Allen presenta conmovedoramente los hechos centrales de la vida de peripecia de uno de los grandes benefactores de la Humanidad...

Estaba hojeando una revista mientras esperaba a que Joseph K., mi basset, terminara su acostumbrada consulta de cincuenta minutos de todos los martes con un psicoterapeuta de Park Avenue (un veterinario junguiano que, por cincuenta dólares la sesión, se empeña en convencerle de que los mofletes no son una desventaja social), cuando, por casualidad, di con una frase a pie de página que atrajo mi atención tanto como la notificación de un cheque sin fondos. Sin embargo, no se trataba más que de uno de esos artículos en rúbricas pseudoculturales tipo «Conozca usted la vida de...» o «¡A que no lo sabe!», pero su evidencia me sacudió con la fuerza de las primeras notas de la Novena de Beethoven.

«El sandwich», decía, «fue inventado por el conde de Sandwich.» Estupefacto por la noticia, volví a leerla y me estremecí con un temblor involuntario. Mis ideas se arremolinaron mientras evocaba los sueños, las esperanzas y los inmensos obstáculos que debieron acompañar el invento del primer sandwich. Se me humedecieron los ojos cuando miré por la ventana las centelleantes torres de la ciudad y experimenté una sensación de eternidad, maravillado por el lugar inextirpable del hombre en el universo. ¡El hombre, el inventor! Los cuadernos de anotaciones de Da Vinci se cernieron sobre mí —valientes hipótesis para las más elevadas aspiraciones de la raza humana. Pensé en Aristóteles, Dante, Shakespeare. El primer folio de sus obras. Newton. El Messiah de Haendel. Monet. El impresionismo. Edison. El cubismo. Stravinsky. E = mc2...

Me concentré con firmeza en la imagen mental del primer sandwich, conservado en una vitrina del Museo Británico, y dediqué los tres meses siguientes a la elaboración de una breve biografía de su gran inventor, el conde de Sandwich. Aunque mis conocimientos de historia no son muy brillantes y aunque mi capacidad para novelar los hechos supera con mucho la del común de los aficionados al ácido, espero haber captado al menos la esencia de este genio ignorado y deseo que estas notas sueltas induzcan a algún verdadero historiador a trabajar sobre él a partir de estos datos.

• 1718: nace el conde de Sandwich en una familia de aristócratas. El padre está encantado por haber sido nombrado jefe herrador de su majestad el rey, posición de la que disfruta durante bastantes años hasta que descubre que no es más que un herrero y renuncia, amargado. La madre es una simple hausfrau de extracción germánica, cuyo sencillo menú consiste esencialmente en manteca de cerdo y avenate, aunque a veces demuestra cierta imaginación culinaria al confeccionar un postre de natas, huevos, vino y azúcar.

• 1725-1735: asiste a la escuela, donde aprende el latín y a montar a caballo. En la escuela toma contacto por primera vez con los embutidos y muestra especial interés por los cortes muy finos de roast-beef y de jamón. Para cuando se gradúa, esto se ha convertido ya en una obsesión y, aunque su tesis sobre «El análisis y los fenómenos concomitantes de la merienda de la tarde» llama la atención de los profesores, sus compañeros de estudio le consideran estrambótico.

• 1736: ingresa en la Universidad de Cambridge, a instancias de sus padres, para seguir estudios de retórica y metafísica, pero muestra poco entusiasmo por los mismos. En constante rebelión contra todo lo académico, es acusado de robar pan y de llevar a cabo experimentos antinaturales con ese material. Las acusaciones de herejía determinan su expulsión.

• 1738: desheredado, se refugia en los países escandinavos donde, durante tres años, estudia intensivamente el queso. Fascinado por la gran variedad de sardinas que encuentra, anota en su cuaderno: «Estoy convencido de que existe una realidad permanente, más allá de lo que aún ha podido lograr el hombre, en la yuxtaposición de los alimentos. Simplifica, simplifica». A su regreso a Inglaterra, conoce a Nell Smallbore, hija de un verdulero, y contrae matrimonio. Ella le enseñará todos sus conocimientos sobre la lechuga.

• 1741: reside en el campo con una modesta herencia y trabaja día y noche apretando con frecuencia el cinturón para ahorrar y comprar comida. Su primera obra terminada (una rebanada de pan, otra rebanada de pan encima de la primera y un trozo de pavo encima de las dos rebanadas) fracasa miserablemente. Desilusionado hasta la amargura, regresa a su estudio y vuelve a empezar todo de nuevo.

• 1745: después de cuatro años de frenética labor, está convencido de haber alcanzado la antesala del éxito. Expone ante sus colegas dos trozos de pavo con una rebanada de pan en medio. Todos rechazan su obra salvo David Hume, quien presiente la inminencia de algo grandioso y le alienta a seguir. Enardecido por la amistad del filósofo, vuelve a su trabajo con renovado vigor.

• 1747: en la miseria, no puede darse el lujo de trabajar con roast-beef o pavo y se dedica al jamón que es más barato.

• 1750: en primavera, expone tres trozos consecutivos de jamón uno encima de otro, y hace una demostración que sólo despierta cierto interés en círculos intelectuales y que pasa inadvertida para el gran público. Tres rebanadas de pan apiladas aumentan su reputación y, aunque todavía no se evidencia un estilo maduro, Voltaire muestra su interés por conocerle.

• 1751: viajes a Francia, donde el filósofo-dramaturgo acaba de lograr interesantes resultados con pan y mayonesa. Los dos hombres traban amistad y se inicia una larga correspondencia que termina repentinamente cuando a Voltaire se le acaban las estampillas.

• 1758: su creciente aceptación entre los manipuladores de la opinión pública hace que la reina le encargue «algo especial» con motivo de un almuerzo con el embajador de España. Trabaja día y noche experimentando con cientos de posibilidades y, por fin, a las 16 horas 17 minutos del 27 de abril de 1758, crea la obra que consiste en varias tajadas de jamón cubiertas, por encima y por debajo, por dos rebanadas de pan de centeno. En un golpe de inspiración, adorna la obra con mostaza. Es un éxito inmediato y queda encargado para el resto del año de los almuerzos de sábado.

• 1760: cosecha un éxito tras otro creando «sandwiches», como se los denomina en su honor, con roast-beef, pollo, lengua y casi cualquier fiambre concebible. No satisfecho con repetir fórmulas ya tratadas, busca nuevas ideas y elabora el sandwich-combinado por el cual recibe la Orden de la Jarretera.

• 1769: en su residencia de campo, recibe la visita de los hombres más ilustres del siglo: Haydn, Kant, Rousseau y Ben Franklin se detienen en su casa, algunos disfrutando de sus admirables creaciones, otros con pedidos para llevar.

• 1788: aunque físicamente cansado, todavía investiga nuevas formas y escribe en su diario: «Trabajo hasta altas horas de la noche y tuesto todo lo que encuentro en un esfuerzo por mantener el calor». A fines de ese mismo año, su sandwich abierto de roast-beef caliente provoca un escándalo por su franqueza.

• 1783: para celebrar su sexagésimo quinto cumpleaños, inventa la hamburguesa y hace giras personales por las grandes capitales del mundo preparando hamburguesas en salas de concierto ante numerosas y agradecidas audiencias. En Alemania, Goethe sugiere servirlas con panecillos, una idea que deleita al conde quien, más tarde, dice del autor de Fausto: «Este Goethe es un gran tipo». Estas palabras deleitan a Goethe, aunque al año siguiente los dos hombres rompen su relación por una desavenencia en torno a los conceptos de crudo, a punto y pasado.

• 1790: en una exposición retrospectiva de su obra, celebrada en Londres, sufre un repentino ataque de dolores en el pecho, y se le vaticina una muerte inminente, pero se recupera lo suficiente como para supervisar la construcción de un monumento al sandwich promovido por un grupo de talentosos seguidores. Su inauguración en Italia produce serios disturbios y allí permanece incomprendido salvo para unos pocos críticos.

• 1792: cae víctima de un genu varum que no puede tratar a tiempo y fallece mientras duerme. Es enterrado en Westminster Abbey, y miles de personas presencian sus funerales. En esa ocasión, el gran poeta alemán Hölderlin resume sus logros con una manifiesta reverencia: «Liberó a la humanidad del almuerzo caliente. Todos estamos en deuda con él».

viernes, 18 de marzo de 2011

Tatlin y la eterna esperanza

La Torre Tatlin, también conocida como Homenaje a la Tercera Internacional, fue un diseño monumental del pintor y escultor ruso Vladimir Tatlin; era una representación de la esperanza de una nueva era para la Humanidad. El constructivismo, corriente en la que militaba Tatlin, rechazaba el "arte por el arte mismo", y entre otros fines tenía el de aunar la construcción con el arte, objetivo claramente reflejado en la idea de la Torre. La derrota de la revolución rusa tras el sitio de los ejércitos europeos y la guerra civil, y su consecuencia, el ascenso del stalinismo, abortaron este proyecto, como tantos otros...


Les daré una Torre

Por Juan Forn

En abril de 1918, Lenin dio orden de destruir toda la estatuaria zarista y reemplazarla con monumentos al bolchevismo y la Revolución. Hay una foto de esa época en donde se lo ve inaugurando un par de estatuas gemelas de Marx y Engels de medio cuerpo. La leyenda dice que, en plena inauguración, Lunacharski comentó en voz baja que parecían una pareja tomando un baño de asiento. En ninguna revolución hay mucho espacio para el humor. La rusa tuvo en sus inicios la suerte de contar con Lunacharski como Comisario de las Artes. Y Lunacharski tuvo la milagrosa fortuna de que Lenin y Trotsky lo autorizaran a dar a los vanguardistas rusos de la época un lugar en la construcción del Hombre Nuevo. De todos esos vanguardistas, ninguno tan delirante y genial (lo que no es poco decir en una lista que va de Malevitch a Maiacovski y de Eisenstein a Grodchenko) como Tatlin, el hombre que soñó el monumento más alucinado que pueda concebirse y por supuesto no logró hacerlo realidad.

Tatlin es famoso por esa torre que nunca construyó, el Monumento a la Tercera Internacional. Iba a medir cuatrocientos metros de altura, iba a girar sobre su eje en forma espiralada (en realidad, cada una de sus partes iba a girar a diferente velocidad: el cubo inferior daría un giro por año; el cilindro siguiente, un giro completo cada mes; la cúpula de cristal rotaría cada día sobre su eje y cada noche cubriría el cielo ruso de consignas revolucionarias), iba a ser una cachetada a Eiffel y su vacuo mercantilismo arquitectónico, iba a ir más allá del Coloso de Rodas y del Faro de Alejandría y ni hablemos de la Torre de Pisa. Iba a ser el pararrayos del mundo, o más bien su antípoda, cuando empezara a irradiar en todas direcciones los rayos del bolchevismo y la Revolución. Iba a ser, en palabras de Lunacharski, el primer monumento soviético sin barba.

Pero no sólo no se construyó nunca, sino que tampoco se sabe con certeza si iba a ser una torre: después de caer en desgracia, Tatlin se pasó la segunda mitad de su vida entre gallinas, inventando una máquina de volar que bautizó Letatlin (no era un autohomenaje: “letat” quiere decir volar, en ruso), pero en sus ratos libres volvía de tanto en tanto a los planos de su Torre, que por supuesto se perdieron luego de su muerte más que anónima, en 1953. Uno de sus colaboradores, de los pocos que siguieron visitándolo veinte, treinta años después de fracasar clamorosamente en el utópico intento de construirla, aseguraba que, en sus últimos tiempos, Tatlin había recuperado a tal punto el amor por la navegación de sus años juveniles, cuando era cadete de marina (venía de una familia de holandeses constructores de barcos, migrados a Rusia), que había empezado a pensar que la Torre debía ser un objeto que se trasladara por la URSS sobre las aguas. ¿Acaso el bolchevismo no era capaz de cambiar hasta el curso de los ríos en su territorio? ¿Qué le impedía trasladar por aquellas aguas un objeto de cuatrocientos metros de altura?

Tatlin tenía treinta años cuando fue puesto a cargo de la renovación estatuaria en el nuevo Estado soviético e inició su magno proyecto, inspirado en partes iguales por el modernismo de Occidente, el espíritu revolucionario y la milenaria alma eslava. Debió saber que nunca llegaría a construir su Torre, y no sólo por razones estructurales o económicas. La reacción oficial a la maqueta de cinco metros de altura que presentó en público en 1921 fue tibia: Trotsky celebró el rechazo a las formas tradicionales pero le inquietó un poco que la Torre pareciera el esqueleto de una obra en perpetua construcción. Ehrenburg elogió el diseño pero lamentó la falta de figuras humanas. Shklovski dijo que sería el primer monumento hecho de hierro, vidrio y revolución. Pero lo que decidió a Stalin a descabezar de cuajo el proyecto fue oír que la Torre generaría asociaciones e interpretaciones de la misma manera en que lo hacía la poesía con las palabras, y que esas asociaciones e interpretaciones flotarían en el aire soviético como perpetuos copos de nieve.

Una de las curiosidades del avant-garde revolucionario ruso fue su fascinación con Marte (por ser el planeta rojo). Puede decirse, en más de un sentido, que Tatlin inventó la arquitectura extraterrestre: a pesar de su enorme masa, la Torre debía ser más aérea que cualquier otro monumento. De hecho, inicialmente la idea era que fuese un dirigible en perpetua órbita por los cielos soviéticos, lo que la convierte en el artefacto más marciano de la Rusia bolchevique. Y así se la recibió cuando aquella maqueta de cinco metros de altura fue presentada en el pabellón soviético de la Exposición de París de 1925: ni siquiera Le Corbusier y Mies Van der Rohe la pudieron tomar del todo en serio. La maqueta quedó a cargo del PC francés, que se olvidó de pagar la tarifa del depósito y, cuando quisieron acordarse, nadie sabía adónde había ido a parar.

La mística de la Torre de Tatlin para las generaciones siguientes, especialmente en Occidente, tiene mucho que ver con lo poco que se sabe de ella y de su inventor. En 1968, con los aires revolucionarios impregnando la atmósfera, el Museo de Arte Moderno de Estocolmo dedicó una muestra de homenaje a Tatlin: no tenían una sola pieza original del autor, ni siquiera las cacerolas y demás enseres domésticos que supo diseñar en sus inicios. Sólo había apuntes dispersos y testimonios orales y un par de fotos de Tatlin y su equipo sonriendo orgullosos junto con la maqueta terminada. La reconstrucción de aquella maqueta (que se convertiría en el logo de una famosa colección de libros de la Nueva Izquierda) viajó a Eindhoven al año siguiente y cuando volvió fue imposible de rearmar: alguien se había robado algunas piezas. Algunos dijeron que había sido mal armada de antemano, otros dijeron que era imposible de armar tal como la había imaginado Tatlin. Lo mismo sucedió en una megamuestra del Pompidou de 1984, titulada París-Moscú: se exhibió allí otra maqueta de la Torre pero nadie le prestó especial atención. Ya soplaban los vientos de la posmodernidad: se la consideró un mero ejemplo más de que los soviéticos eran los indiscutidos creadores del género ciencia-ficción.

El círculo se cierra en 1999 cuando el historiador japonés de arquitectura Takehiko Nagakura, un especialista en monumentos nunca construidos, realizó un cortometraje espectral en que la Torre de Tatlin ocupa su lugar en el cielo peterburgués, mucho más alta y solitaria y perdida entre las nubes que sus dos solemnes vecinos, el Palacio de los Soviets y la Basílica de Firminy junto al río Neva. Las distintas partes de la Torre giran sobre sus ejes. Todo lo que ansió Tatlin de ella ha encarnado en esas imágenes. Lo único que Nagakura no se atrevió a hacer es a darle palabra a la Torre, de manera que la cúpula no proyecta consignas que floten como copos de nieve en el cielo de esa ciudad que, si tuviera la Torre, y esa Torre hablara, sería sin la menor duda el paisaje que más me gustaría contemplar cuando me llegue el momento de dejar este mundo.



Publicado en Página/12

jueves, 17 de marzo de 2011

Un hombre supersticioso

Luego de la muerte de Sonny y la consecuente guerra de las tropas del hampa, en su última intervención ante el plenario de familias mafiosas para concertar la paz, Don Corleone hace un resumen de su filosofía política, pletórica de diplomacia y razonabilidad. Pero nunca olvida que la sombra del garrote debe presidir todo ofrecimiento de zanahorias...

(...)
Por vez primera, Don Corleone se puso de pie para dirigirse a los reunidos. No era alto, y estaba un poco delgado debido a los días pasados en cama. No obstante, y aun cuando saltaba a la vista que había envejecido, no cabía duda de que había recuperado su antiguo vigor, tanto físico como mental.

—¿Qué clase de hombres seríamos si careciéramos de la facultad de razonar? —comenzó—. Seríamos como las bestias de la selva. Pero la razón preside todos nuestros actos. Podemos razonar el uno con el otro, podemos razonar con nosotros mismos. ¿De qué me serviría reanudar las hostilidades, reanudar la violencia? Mi hijo está muerto, y su muerte es una desgracia que debo soportar. ¿Por qué tendría que hacer que el mundo sufriera conmigo? Doy mi palabra de honor de que no intentaré vengarme y olvidaré las ofensas pasadas. Saldré de aquí lleno de buena voluntad.

Permítanme decirles que debemos velar siempre por nuestros intereses. Todos nosotros somos hombres sin un pelo de tontos, que nos hemos negado a ser muñecos en manos de los poderosos. Y hemos tenido suerte en este país. La mayoría de nuestros hijos han encontrado una vida mejor. Algunos de ustedes tienen hijos que son profesores, científicos, músicos. Sus nietos serán, tal vez, los nuevos pezzonovante. Pero ninguno de nosotros quiere que sus hijos sigan nuestros pasos, porque sabemos cuán dura es esta vida. Todos creemos que ellos pueden ser como los demás, que nuestro valor servirá para proporcionarles posición y seguridad. Tengo nietos, y espero que sus hijos lleguen a ser gobernadores o, incluso, presidentes. Quién sabe, en América todo es posible. Pero debemos empezar a luchar para ponerlos a la altura de los tiempos. Ya ha pasado la hora de las pistolas y los asesinatos. Debemos ser astutos como los demás hombres de negocios, y ello repercutirá en beneficio de nuestros hijos y de los hijos de nuestros hijos. No tenemos obligación alguna con respecto a los pezzonovante que se consideran a sí mismos como rectores del país, que pretenden dirigir nuestras vidas, que declaran las guerras y nos dicen que luchemos por el país. Porque, en realidad, lo que quieren es defender sus intereses personales. ¿Por qué debemos obedecer unas leyes dictadas por ellos, para su propio beneficio y en perjuicio nuestro? Y, ¿con qué derecho se inmiscuyen cuando pretendemos proteger nuestros intereses ? Nuestros intereses son cosa nostra. Nuestro mundo es cosa nostra, y por eso queremos ser nosotros quienes lo rijamos. Por lo tanto, debemos mantenernos unidos, pues es el único modo de evitar interferencias, o de lo contrario nos dominarán, como dominan ya a millones de napolitanos y demás italianos de este país. Por esta razón resuelvo no vengar la muerte de mi hijo. El bien común es lo primero. Juro que mientras yo sea el jefe de mi Familia, ninguno de los míos levantará un solo dedo contra ninguno de los aquí presentes, salvo que la provocación sea intolerable. Estoy dispuesto a sacrificar mis intereses comerciales en aras del bien común. Esta es mi palabra de honor. Y todos los aquí reunidos saben que mi palabra ha sido siempre sagrada. Pero tengo un problema personal. Mi hijo menor se ha visto obligado a huir, acusado de las muertes de Sollozzo y de un capitán de la policía. Debo hacer cuanto esté en mi mano para que regrese a casa, libre de esos cargos falsos, y sé que ése es un problema exclusivamente mío. Sí, he de buscar a los verdaderos culpables o, en todo caso, convencer a las autoridades de la inocencia de mi hijo. Es posible que los testigos rectifiquen sus declaraciones, que se retracten de sus mentiras... Repito que es un asunto que debo resolver yo, y creo que finalmente mi hijo podrá regresar. Bien. Pero quiero que sepan que entre mis defectos se cuenta el de ser un hombre supersticioso. Es ridículo, lo sé, pero no puedo evitarlo. Y si mi hijo menor sufriera algún desgraciado percance, si algún policía lo matara accidentelmente, si lo encontraran colgado en su celda, si aparecieran nuevos testigos de cargo, mi superstición me haría creer que ello se había debido a la mala voluntad de alguno o algunos de los aquí presentes. Quiero decirles más; si mi hijo resulta herido de muerte por un rayo, culparé de ello a los aquí reunidos; si su avión cae al mar o su barco se hunde en las profundidades del océano, si contrae unas fiebres mortales o su automóvil es arrollado por un tren, mi ridícula superstición me hará creer que la culpa la tienen ustedes. Señores, esa mala voluntad, esa mala suerte, no podría perdonarla jamás. Aparte de eso, les juro por el alma de mis nietos que nunca romperé la paz que hemos acordado. Después de todo, ¿somos o no somos mejores que esos pezzonovante que han matado a millones y millones de personas en nombre de la patria?

Pronunciadas estas palabras, Don Corleone se acercó a Don Phillip Tattaglia. Tattaglia se levantó y los dos hombres se abrazaron y se besaron en las mejillas. Los otros jefes se pusieron de pie y, después de aplaudir, se estrecharon mutuamente las manos, celebrando la amistad de Don Corleone y Don Tattaglia. La recientemente sellada amistad tal vez no fuese muy calurosa, pero sí respetable. Aunque jamás se cruzaran regalos de Navidad, por lo menos tampoco se matarían el uno al otro. En su mundo, esa amistad era suficiente.
(...)

Fragmento de El Padrino, de Mario Puzo

miércoles, 16 de marzo de 2011

Cómo funcionan las cosas III

Ayer me quejaba de la hipócrita preocupación de los "estadistas" de las potencias (no sólo de las potencias, por acá ya se escuchan voces proclamando que "esta es nuestra oportunidad" de vender los -supuestamente más seguros- reactores Carem) por el desastre nuclear en Japón, mientras miran el reloj para ver por cuántos minutos deberán mantener la actitud doliente antes de seguir construyendo centrales y vendiendo reactores a troche y moche. Hoy me encuentro con el excelente artículo reproducido abajo, en el que José María Izquierdo analiza el papel de la prensa en la reconstrucción de la buena imagen de la energía nuclear, para seguir con el negocio apocalíptico. La única diferencia con los presidentes y primeros ministros, es que los medios no pueden privarse de vender la tragedia haciendo amarillismo y celebrando el número de muertos, los kilómetros de expansión de la onda radiactiva, el hambre, y de vez en cuando el rescate de un bebé de entre los escombros...

¡Qué alegría! ¡Cuántos muertos!

Nos tienen hechos un lío, un rato sí y otro rato no. Hoy me van a permitir que haga este Ojo Izquierdo monográfico y me quede con la terrible catástrofe de Japón, que la situación lo amerita. Llevamos un par de días que les informo de las razones que aportan los pronucleares para el mantenimiento de las centrales, pero es de apreciar que se produce un curioso efecto de vasos comunicantes. Cuánto más peligrosa se pone la situación en Fukushima, más solemnemente desvergonzadas aparecen las encendidas defensas de la energía nuclear de estos amigos nuestros, tan rabiosos que pierden el oremus. Alguno, ya verán al final, es que lo traía perdido de fábrica.

Les demostraremos, además, cómo ser físico nuclear no habilita para jugar bien al dominó. Y a nada, si a eso vamos.

La Razón: “¿Apocalipsis ahora?” Sumarios: “Bruselas calificó ayer la situación de ‘apocalíptica’ por el estado de la central de Fukushima, cuando ya se calculan en 10.000 las víctimas por los efectos del tsunami”. Pues nada, que si en portada dicen eso, en editoriales dicen lo otro: “Como era de esperar, los prejuicios de la izquierda trasnochada contra las centrales han aparecido para agitar su eterna campaña y pescar enrío revuelto. Las ventajas de la energía atómica son hoy las mismas que hasta hace una semana, aunque sus inconvenientes deban ser revisados tras el accidente de Fukushima. Negar hoy que es barata, limpia y fiable sólo podría hacerse desde posiciones sectarias y demagógicas, pero nunca sustentadas en criterios técnicos y en la experiencia, que es lo que debería prevalecer”. ¿La Unión Europea es de izquierdas y está trasnochada? ¿Y quién ha dicho que la situación es apocalíptica? ¿Y que el accidente es del grado 6 también lo ha dicho el izquierdista trasnochado que preside el equivalente francés del Consejo de Energía Nuclear?

Pues Abc da aún más miedo: “Pánico nuclear”, con la misma fotografía que La Razón pero aún más grande. Sumarios: “Japón lucha por evitar un nuevo Chernóbil tras las fugas radiactivas en la central de Fukushima”; “La UE califica de ‘apocalipsis’ la catástrofe atómica porque está fuera de control”. Pero el esquema es el mismo de La Razón, qué coincidencia más tonta, ¿verdad?, que tenemos que hacer un editorial que matice lo que decimos fuera, aunque a veces la labor se hace prácticamente imposible. Porque lean ustedes este párrafo del editorial: “Lo único cierto es que el Gobierno japonés ha evacuado a la mayoría de los trabajadores de la central y ha decretado un perímetro de seguridad de treinta kilómetros alrededor de ella. Las emisiones al exterior están confirmadas, así como los daños a la vasija de uno de los reactores. Las líneas aéreas evitan la zona y ya ha empezado el desabastecimiento”. O sea, no es que dé miedo, no, es que da pavor. Pues nada, que continuamos de la siguiente forma, ale hop, miren qué voltereta: “La falta de información contrastada y la inseguridad sobre la evolución de la crisis de Fukushima deben llevar a la prudencia y a la contención en los juicios (…) El mundo industrializado no puede sostenerse sin energía nuclear, pase lo que pase en Japón”. Verán que se trata de un ¿razonamiento? repetido entre nuestros amigos pronucleares: la inevitabilidad de la energía nuclear para sobrevivir en el futuro. Y es que la vida, ya ven, tiene estas casualidades. ¿Por qué no irán ustedes a creer, no? Nada, nada, de ninguna manera. Cómo se les ocurre.

Pero ustedes saben que en su modestia, este bloguero intenta reconocer el mérito allá donde éste se encuentre. ¿Escondido entre kilos de hediondo estiércol brilla un límpido cristalillo cual si fuera un valioso diamante Cullinam, o por lo menos el Golden Jubile? Ahí está éste su catavenenos dispuesto al heroico rescate cual Indiana Jones de hemeroteca. Aprecien en lo que vale esta aportación al debate nuclear de Antonio Burgos, que hablaba hasta llegar a este párrafo, y no muy bien por cierto, de la película de Santiago Segura, Torrente IV, que no la ha visto pero se la imagina. A lo nuestro, que es la contribución atómica de Burgos: “Torrente arrasando en las carteleras con olas de 8 millones de euros de altura en taquilla, y la catástrofe del Japón haciendo gratis a los ecologistas a la violeta toda la demagogia antinuclear imaginable, como si la central de Garoña estuviera, como los duros antiguos, a la orillita del mar, y mañana mismo la fuera a destruir un tsunami. Porque en el Cantábrico, ya saben, los tsunamis son frecuentísimos. Hay un tsunami cada lunes y cada martes”. ¿Verdad que era imprescindible su auxilio intelectual para formarnos la debida opinión sobre el futuro de la energía nuclear?

Pues no se pierdan El Mundo: “Japón pierde el control y la UE habla de ‘apocalipsis’ nuclear”; “Solo 50 kamikazes de los 800 técnicos de Fukushima permanecen en la planta tras las explosiones y la fuga radiactiva”; “La contaminación nuclear se detecta ya en Tokio con baja intensidad, mientras los mercados se desploman”; “No excluyo lo peor en las horas y días venideros”, asegura en tono dramático el comisario europeo de Energía”. Éste último seguro que es un rojo trasnochado, y a lo peor, hasta ecologista. No lo descarten. Y por eso le regañan: “La situación es sin duda muy alarmante, aunque quizá la palabra ‘apocalipsis’ -con unas connotaciones milenaristas de fin de la civilización humana- no sea la más adecuada”. Es verdad. La palabra apocalipsis hay que reservarla para cosas realmente graves y no utilizarla así, sin ton ni son como hacen algunos desaprensivos. Mañana, si tengo tiempo, les pongo algún ejemplo de cómo, dónde y en qué contexto debe usarse la palabra ‘apocalipsis’.

Y vamos ahora con los defensores de verdad, pero de verdad de la buena, que estos sí que van a cara descubierta, sin trampa ni cartón, de la energía nuclear. Ya les contaba ayer de Libertad Digital, pero hoy apenas si le dan un recuadro en portada, al menos hasta pasadas las dos de la madrugada. Destaca un articulillo de José Antonio Martínez Abarca. “O nuclear o miseria”, se titula. "Los monstruos, nucleares o no, no es que no existan. Es que existen poco. Y no pueden mediatizarnos la vida. El mediático miedo occidental a la palabra "isótopo", que no nos deja vivir estos días, hace que no tengamos presente el terror seguro que deberíamos sentir hacia la palabra "miseria". Porque, cuando no haya petróleo, o nuclear o miseria (…) Con el crudo acaparado por países golfos o países barbudos, con el gas suministrado a España por países barbudos o países golfos, con la fotovoltaica aromando a gasoil de noche, con los molinillos dedicándose a despedazar pájaros como misión principal, la única alternativa al colapso occidental venidero era la energía nuclear, a la que los dirigentes y los medios, siempre tan entusiastas cuando se trata de debilitarnos, ya han cavado la tumba”.

El relevo lo coge La Gaceta, dónde hay que pelearse, que te mira así como de soslayo y saca de la santabárbara toda la pólvora disponible. Editorial: “Nuclear sí, a pesar de todo”. Y duro con ello: “La clase política occidental, y parte de su clá mediática, parece más preocupada por el tsunami nuclear que por el terremoto que ha costado la vida de miles de japoneses. Las explosiones en la central de Fukushima han resucitado el miedo a la energía nuclear y, con ello, el viejo (y demagógico) debate sobre su empleo”. Para empezar a pelearnos, sirve. Más: “Su reducido coste de producción cobra con la crisis especial relevancia. Y es que generar un megavatio de energía nuclear (desde el punto de vista de coste operativo) cuesta 27,5 euros, frente a los 70 del gas o los 107 del carbón. Este aspecto es especialmente significativo en el caso de España, ya que reducir la factura energética es una de las asignaturas pendientes de nuestro país, cuya dependencia exterior se mantiene en los mismos niveles que en el año 1980”. Vamos, un argumento humanista y científico, alejado de cualquier cálculo economicista. ¿Cómo puede pensar alguien tal cosa?

Pero como en La Gaceta están poco acostumbrados a razonar, que lo suyo es más bien la cosa del garrote y el puñetazo en la mesa, se nos quedan en poca cosa cuando se trata de aportar argumentos: “A la izquierda le va a faltar tiempo para agitar la cuestión nuclear como bandera electoral (véase el caso de los verdes en Alemania), pero su reivindicación carece de fundamento”. Eso. Que no falten fundamentos: “La leyenda negra que la izquierda esgrime contra la nuclear proviene, en parte, porque su nacimiento tuvo lugar en la Segunda Guerra Mundial con fines militares. Cierto, como otros muchos inventos que han rendido valiosos servicios a la paz y que ahora resultan imprescindibles. Demonizar la energía nuclear a causa de los efectos del terremoto y posterior tsunami en Japón es, a todas luces, un error (…) Lamentablemente, la izquierda está desarrollando un debate ideologizado y demagógico para arremeter contra este tipo de energía, básica para la economía del mundo e incluso para la reconstrucción de un país, como es el caso de Japón”. Y es que ya lo dice ese engendro, sinónimo de trasgo: “La izquierda perroflautista y antinuclear está de enhorabuena para ‘vender’ sus ruinosos molinillos”.

Pero nadie, absolutamente nadie, tan claro y diáfano como Alex Vidal Cuadras, eurodiputado del PP y Catedrático de Física Nuclear. O sea, dirá usted, que sabe de lo que habla. Pues sí, sabe de energía nuclear, sí. Pero debe ser de lo único, porque escribe lo siguiente: “Pero en el supuesto de que el desastre llegase a sus últimas consecuencias produciendo un Chernóbil japonés, lo peor que podríamos hacer es dejarnos llevar por el choque emocional asociado a tales desgracias. La explosión del reactor ucraniano desató una cadena de reacciones apasionadas en la ciudadanía y en los políticos que dieron lugar a decisiones que hemos pagado muy caras en términos de competitividad económica, seguridad de suministro y preservación del medio ambiente. En España, el parón nuclear impuesto por los socialistas a principios de los ochenta del pasado siglo ha incrementado enormemente nuestras emisiones de gases de invernadero, ha encarecido absurdamente la electricidad, ha acumulado un inmanejable déficit de tarifa y ha incrementado peligrosamente nuestra vulnerabilidad frente a suministradores externos”. Y atentos a la que sigue: “Si se analiza fríamente lo que está sucediendo en la central de Fukushima, el coste en vidas humanas en el peor escenario posible será insignificante comparado con la mortandad infligida por la suma del seísmo y el maremoto. En cuanto a las pérdidas financieras derivadas del cierre definitivo de tres reactores de una planta más que amortizada, tras cuatro décadas de producir electricidad, tampoco son relevantes en el marco del ingente volumen de dinero que deberá ser invertido”. ¿Suficiente?

Pues no, que queda su director, Carlos Dávila, hoy con palillo, aceituna y cabeza de la gamba a la plancha, todo junto: “…En el Extremo Oriente sólo se sabe a ciencia cierta que los muertos de un seísmo están siendo aprovechados por los boberas del ecologismo sufragado para alzarse en masa contra las nucleares. En un país como el nuestro, donde han reventado presas y donde miles de mineros han muerto carbonizados, estos palmeros de la tragedia están perorando ‘apocalipsis’ en la sabiduría que es la única bandera que le queda ya a la izquierda de los Bardenes y su cuadrilla”.

Tantas cosas para echar por el hueco del colmillo son excesivas y acabó por mancharse la pechera de la camisa. ¿Verdad que es una lástima?

Tomado del blog Ojo Izquierdo

martes, 15 de marzo de 2011

Energía nuclear: "Mostremos preocupación, y que todo siga como viene"

Mientras el gobierno japonés trata de controlar a los demonios nucleares que el terremoto ha despertado, las potencias europeas critican la evaluación de daños hecha por los nipones y revisan su política nuclear... en Europa. No así en la India, a la que no dudan en venderle más reactores. Existen 442 plantas nucleares en el mundo, hay otras 65 en construcción, y más proyectos aprobados en medio de la nube radiactiva. Para los gobiernos del mundo, la energía nuclear sigue siendo segura y se puede continuar con tranquilidad. Sólo se necesitan unos cuantos comunicados de preocupación y algunas revisiones del sistema de seguridad cada vez que estalla algo. Bien sabemos que estamos en manos de unos locos con carnet. Pero el examen de renovación del permiso de conducir debería ser un poco más exigente...


Una experiencia antinuclear: Lemoniz




Relacionado: India comienza la construcción de su 25ª planta nuclear
Agregado (18/08/2011): Japón autoriza el primer reactor nuclear tras el desastre de Fukushima

viernes, 11 de marzo de 2011

Cómo funcionan las cosas II

Elecciones en Catamarca: la megaminería ya ganó

Este domingo (13/3) hay elecciones en Catamarca. Los principales competidores con aspiraciones a la gobernación son el Frente Cívico y Social (candidato: el gobernador radical de los últimos dos periodos, Brizuela) y el Frente para la Victoria (ex vicegobernadora de Brizuela, ahora kirchnerista, Lucía Corpacci).

El portal Urgente24 titulaba el 9 de marzo: Golpe de campaña del Frente Cívico y Social con el acuerdo minero de Agua Rica, en el que relata que los socios privados (Xstrata Coopper y Goldcorpoc Inc) del Estado provincial (YMAD) en Bajo La Alumbrera comprarán el yacimiento de Agua Rica (Yamana Gold - cobre, molibdeno y oro), lo que les garantiza al menos 25 años más de explotación. Seguirán destruyendo y contaminando, pero ahora en "un solo complejo extractivo", mucho más "mega", claro.

¿Megaminería? ¿Qué es eso?

Lo que los vecinos toman como un pase de manos para facilitar la realización de un negocio que estaba demorado por las protestas vecinales en Andalgalá (a causa de esa demora tendría algunas dificultades con la actual Ley de glaciares, lo que a su vez aparece como una de las causas de la "fusión": Bajo La Alumbrera no necesitaría revalidar permisos para explotar también Agua Rica), y lo que los analistas ven como un fuerte argumento de campaña del gobernador radical candidato a la re-re-elección (porque muestra su "capacidad ejecutiva" para pasar por encima de la voluntad popular), fue contestado por la candidata opositora... hablando de otra cosa. La kirchnerista Lucía Corpacci aseguró que "respetará los empleos públicos" e implementará "las políticas que sean necesarias para que los desempleados puedan ir insertándose poco a poco en el mercado laboral", y bla bla bla. Para comprender esta "postura", hay que recordar que tanto Corpacci (actualmente senadora), como su candidato a vicegobernador, diputado Dalmacio Mera, votaron en contra de la Ley de Glaciares.



Votá lo que quieras

De esta forma, las mineras dan públicamente una lección: no tiene ninguna importancia el candidato que la gente vaya a votar, porque ellas ya tienen sus negocios arreglados. Las riquezas mineras, la salud, el agua, los ríos, son privados. Y los partidos que impulsan a Brizuela o a Corpacci para dirigir el Estado, no por casualidad, ni tocaron el tema en sus campañas. Podrían repetir con todo derecho, como se le escucha al Intendente de Andalgalá en el video de abajo, "no es una decisión mía" (adicionalmente, resulta muy gráfica la publicidad que inserta Youtube en el mismo video: "si querés agua limpia, comprásela a Nestlé"...).

Agregado el 13/04/2011: reafirmando lo afirmado, Corpacci dice que la minería debe ser el "monocultivo" catamarqueño, y que el Estado provincial tiene que impulsar a fondo la actividad participando en todos los emprendimientos. A cambio, propone hacer infraestructura para que la gente no esté tan descontenta. En Catamarca “hay lugar para toda la minería”, dijo gobernadora electa


jueves, 10 de marzo de 2011

Cómo funcionan las cosas

Mientras comienza a aparecer en el discurso público -es decir, el de las clases dirigentes y sus medios de comunicación- una tibia preocupación por los estragos de la soja transgénica (¡pasamos de 100 mil has. a 16 millones de has. en 15 años!), la industria agroquímica no descansa y hace ya un tiempo que viene promocionando otros cultivos genéticamente modificados como el maíz y el algodón. Estos nuevos engendros, al igual que la soja, deben "regarse" con un tóxico derivado del célebre Agente Naranja, que el ejército norteamericano usara para desfoliar la selva vietnamita, con sus trágicas consecuencias de enfermedad, deformación y muerte para humanos, animales y plantas. Afortunadamente, la compra de voluntades y aprobaciones legales que los fabricantes de agrotóxicos realizan rutinariamente para "introducir" sus productos, no alcanza a todo el mundo...

Horacio Lucero: "Monsanto tiene un desprecio absoluto por la calidad de vida de la gente"

El jefe del Laboratorio de Biología Molecular de la UNNE mostró preocupación por el lobby que realizó la multinacional fabricante de pesticidas para instalar el algodón transgénico en el Chaco.

Luego de que se diera a conocer el lobby político y mediático realizado por la multinacional Monsanto para instalar en el Chaco el uso del algodón transgénico Cotton BT, el jefe del Laboratorio de Biología Molecular del Instituto de Medicina Regional dependiente de la Universidad Nacional del Nordeste, Horacio Lucero, mostró su intranquilidad por esta situación, no sólo por la introducción de paquetes tecnológicos de dudoso efectos en el ambiente y las personas sino por los pésimos antecedentes que tiene esta empresa multinacional en todo el mundo.

“Esta noticia es muy poco auspiciosa porque nosotros estamos teniendo las consecuencias en todo el país de lo que es el modelo de la soja transgénica, habida cuenta de que justamente el hecho de que esta manipulación genética haga que las semillas tengan esta resistencia a un herbicida, como es el glifosato, hace que los volúmenes de venta se vean aumentados en forma exponencial”, lamentó Lucero en declaraciones a RADIO CIUDAD.

La gente que está ligada a esta actividad comienza a utilizar cada vez más productos porque hay una conducta de cualquier ser vivo que hace selección natural y la plaga que no eliminan por medio de estos herbicidas se hacen cada vez más resistentes”, explicó el biólogo. “Eso va a necesitar campaña tras campaña más volumen de estos plaguicidas, y además se ven cócteles o mezclan con insecticidas como el endosulfán, que van a ser retirados próximamente del mercado por el efecto nocivo en la población”, señaló.

Lucero mostró su preocupación también por los antecedentes que tiene esta empresa en todo el mundo. “Hay muchas firmas dedicadas a lo mismo, pero Monsanto tiene una gran cantidad de antecedentes a nivel mundial que se tendría que alertar a las autoridades que la conducta de esta empresa es la de un desprecio absoluto sobre la calidad de vida de los pobladores expuestos”, dijo el especialista. “Esto me genera mucha preocupación”, añadió.

EL CABLE

Este miércoles, Página/12 reveló que en un cable filtrado por Wikileaks, la embajada norteamericana dio detalles de cómo Monsanto encaró el lobby político y mediático para instalar el algodón transgénico en la provincia. El entonces presidente de la sucursal en Argentina de la empresa, Juan Ferreyra, explicó a la embajada estadounidense -en agosto de 2008- que estaba teniendo “buenas conversaciones con productores de algodón para expandir el uso de bt cotton (algodón transgénico) en la provincia del Chaco y cooperar allí”, dice el cable.

El 12 de agosto Monsanto firmó un acuerdo de cooperación con el gobernador del Chaco. El embajador pudo apoyar esta iniciativa con una nota en la página editorial del principal diario del Chaco y conversaciones con el gobernador ese mismo día. El gobernador Capitanich se mostró muy entusiasmado en trabajar con Monsanto para mejorar y expandir la producción local de algodón”, señala el documento secreto.

En este sentido, Lucero comentó que “está claro que una empresa multinacional que está bregando porque esa tecnología se pueda aprobar no tiene otra connotación que aumentar la producción a partir de la introducción de las semillas de un gen que es resistente a un herbicida. Esto se llama paquete tecnológico, que es lo mismo que se utiliza para las otras semillas transgénicas”.

Si bien reconoció no tener mayores detalles sobre los efectos y la conformación genética del Cotton BT, Lucero señaló que es otro producto que seguramente mantendrá el esquema de la soja transgénica. “En principio los modelos son todos iguales”, dijo el especialista. Y graficó: “El que tutela este producto es una empresa que produce agroquímicos. Esto está de la mano directamente con la venta de plaguicidas por eso se lo llama paquete tecnológico. Uno tiene que comprar la semilla y está obligado a comprar el mismo herbicida para el cual la semilla tiene el gen resistente”.

“El único fin de generar una semilla transgénica es que tenga una modificación genética manipulada en el laboratorio de manera tal que pueda resistir a algún producto agrotóxico. En el caso de la soja es un herbicida y según cuál sea el gen que introducen será el mismo herbicida para las otras semillas que producen”, comentó Lucero. “El único objetivo es aumentar la producción en función de utilizar mayor cantidad de plaguicidas”, abundó.


Lobby de Monsanto para instalar el Cotton BT en el Chaco
“La política del Gobierno es fomentar el algodón transgénico”

La integrante de la Red Carrillo, Alejandra Gómez, criticó la política implementada por el Ministerio de la Producción en referencia a la entrega de semillas transgénicas. Lo hizo luego de que se revelara el lobby de Monsanto en el Chaco.

Alejandra Gómez, abogada e integrante de la Red de Salud Popular Ramón Carrillo, criticó la política implementada por el Ministerio de la Producción en referencia a la entrega de semillas transgénicas fabricadas por la multinacional Monsanto. Lo hizo luego de que Página/12 revelara en un cable filtrado por Wikileaks que la empresa hizo un fuerte lobby político y mediático para insertar el Cotton BT en el Chaco.

“El año pasado el Ministerio de la Producción distribuyó 5 mil toneladas de semillas transgénicas y 250 toneladas de semillas tradicionales. Desde ahí sabemos que la política implementada desde el gobierno provincial es fomentar el uso de semillas transgénicas que trae aparejado todo el paquete de agroquímicos, principalmente el más usado que es el glifosato”, explicó Gómez en declaraciones a RADIO CIUDAD.

La abogada –que trabajó junto a los vecinos de Las Palmas y La Leonesa para frenar el uso de indebido de agroquímicos en las arroceras de la zona- remarcó que la modificación de semillas viene de la mano de la aplicación de agrotóxicos que, en varias investigaciones, se detectó que afectan a la salud y al ambiente. “La semilla transgénica trae aparejada la utilización de distintos tipos de agroquímicos, que de acuerdo a investigaciones realizadas tanto de científicos nacionales como internacionales acusaron a este químico de afectar a la salud y causar malformaciones en los niños. También se detectó que afecta al ambiente”, señaló.

WIKILEAKS

Este miércoles, Página/12 reveló que en un cable filtrado por Wikileaks, la embajada norteamericana dio detalles de cómo Monsanto encaró el lobby político y mediático para instalar el algodón transgénico en la provincia. El entonces presidente de la sucursal en Argentina de la empresa, Juan Ferreyra, explicó a la embajada estadounidense -en agosto de 2008- que estaba teniendo “buenas conversaciones con productores de algodón para expandir el uso de BT Cotton (algodón transgénico) en la provincia del Chaco y cooperar allí”, dice el cable.

“El 12 de agosto Monsanto firmó un acuerdo de cooperación con el gobernador del Chaco. El embajador pudo apoyar esta iniciativa con una nota en la página editorial del principal diario del Chaco y conversaciones con el gobernador ese mismo día. El gobernador Capitanich se mostró muy entusiasmado en trabajar con Monsanto para mejorar y expandir la producción local de algodón”, señala el documento secreto.

Con esta información, Gómez comenzó a atar cabos sueltos: “Ahí empezamos a asociar algunas conductas de funcionarios de distintos ministerios del gobierno e intendentes”, aseguró la abogada. “Al ver este tipo de noticias vemos que es necesario aún más reforzar la lucha y el conocimiento de la gente para que sepan a qué es a lo que nos estamos exponiendo. También vamos a reforzar en las actividades sobre producción agroecológica. No estamos en contra de la producción sino en contra de este modelo productivo”, aclaró.


Héctor Lanza, cirujano del operativo "Patria Solidaria": "Miente quien dice que el glifosato no produce malformaciones"

El coordinador del 17º Operativo “Patria Solidaria” sostuvo que "aquí y casi todo el norte del país tienen el mismo problema. La tasa en esta zona es de 1 en mil, cuando debiera ser 1 en 7 mil, y es algo que tiene que ver con los contaminantes".

En una nueva visita a nuestra provincia, en la que encabeza el equipo que médicos que atenderá a más de 60 pacientes con malformaciones en Sáenz Peña y Machagai, el facultativo aportó su visión sobre el uso de semillas transgénicas y sus consecuencias. Y se sumó a la dilatada polémica por el uso del glifosato en la producción agrícola.

Héctor Lanza fue contundente al asegurar que “miente quien dice que el glifosato no produce malformaciones, porque cuando vinimos aquí por primera vez nos encontramos con ellas en general; muchas de ellas, severas. Debo decir que casi todo el Norte del país tiene hoy este problema".

El médico agregó que "es llamativa la cantidad de personas afectadas y en poco tiempo estaremos en condiciones de dar a conocer la cifra exacta; pero es muy alta la tasa de la zona, ya que estamos con 1 en mil cuando deberíamos estar en 1 en 7 mil".

A modo de comparación, sostuvo que "en la Provincia de Buenos Aires tenemos casos de malformaciones, pero no tanto. Entonces quiere decir que en esta zona algo hay, y tiene que ver con el uso de agroquímicos”.

El reconocido cirujano plástico, explicó que “son cuatro las causas básicas que producen las deformaciones. Una es la genética; es decir, aquella que viene de padre o madre y que no es la más frecuente. Otra causal es la infecciosa o viral en el embarazo y la siguiente causa es la deficiente alimentación en el embarazo y no haber consumido ácido fólico. La última y más frecuente, en muchas de las provincias, es la de los contaminantes y por eso estamos esperando que los diputados nacionales aprueben cuanto antes la Ley de obligatoriedad de la denuncia de las malformaciones".

“Tengo conocimiento que el uso de glifosato fue prohibido por lo menos en dos provincias, pero el problema es que hasta el momento los fabricantes no pueden encontrar otro veneno que lo reemplace. Y considero que van a tener que volver a hacerse nuevos estudios sobre los que se están utilizando, por varias causas más", precisó.

En el final, el Dr. Héctor Lanza subrayó que "el problema del uso de semillas transgénicas, es que produce un gran deterioro en la calidad de vida de las poblaciones cercanas a los campos. Y peor aún, hoy los países de Europa central y otros países del primer mundo no compran ningún alimento ni nada que sea transgénico. Por eso, muchos estamos en contra de Monsanto, porque junto a los transgénicos trajo aparejados infinidad de problemas para la salud y un impacto para el ecosistema. Y a pesar que esta empresa está presente en la mayoría de los países, algún día vamos a tener que decirles que no”.

Copiado de Chaco Día por Día

El artículo de Página/12 mencionado

Declaraciones de Carrasco

Carrasco en el Chaco

FALLO DE LA CÁMARA CIVIL PROHÍBE FUMIGACIÓN
A MENOS DE DOS KILÓMETROS DE LAS VIVIENDAS

lunes, 7 de marzo de 2011

"Tal vez la mentira no esté en este discurso, sino en las cosas abordadas por él"

El magistral Helio Vera está en el prolegómeno de su Tratado de paraguayología, describiendo las materias que formarán su ensayo, entre las que ya ha dejado constancia de la "abominación fanática de la palabra escrita y reivindicación de los versitos del truco" que campea entre sus compatriotas. Entonces, antes de entrar en batalla, recita un conjuro destinado a proteger su texto...

Discurso sobre las cosas

¿Por qué no tenemos derecho a fantasear un poco en este tiempo? Nuestros antepasados, en ambas vertientes, no tuvieron ningún empacho en hacerlo, de modo que no tenemos por qué dejarnos amilanar por los remilgos de los escépticos. Para consuelo de ellos, confesaré que no tengo ninguna convicción inexpugnable sobre lo que proponen estas páginas apresuradas. No hará falta que me hagan cosquillas con la picana eléctrica ni que me obliguen a zambullirme en aguas pútridas, «para averiguaciones». Soy el primero en sospechar que el Paraguay que estas páginas describen no existe en ninguna parte; que es sólo un vago inquilino de la memoria, ese archivo infiel donde se amontonan desordenadamente signos dispersos, recuerdos desordenados, colores y voces deformados por el tiempo.

Como lo intuyó Calvino -no el tedioso, ascético y malhumorado fundador de la religión de los santos visibles», sino el alegre y desenfadado escritor italiano de esta época-, tal vez la mentira no esté en este discurso, sino en las cosas abordadas por él. ¿Quién sabe? Tal vez, más sabios que yo, hombres de sólido talento eludieron este tema porque presintieron lo mismo y optaron por el prudente silencio. Prefirieron no insultar a la inteligencia de los demás, arrojándoles un diluvio de refutables mentiras o de famélicas medias verdades cuya única entidad real es el texto que las contiene.

Una certidumbre parecida habita en el laberíntico texto de «Yo, el Supremo», de Roa Bastos. Su complejo personaje llega, en uno de sus somnolientos circunloquios, a esta desoladora conclusión: «Escribir no significa convertir lo real en palabras sino hacer que la palabra sea real. Lo irreal sólo está en el mal uso de la palabra en el mal uso de la escritura».

¿Dónde está la verdad y dónde la mentira? ¿En las cosas o en las palabras que las describen? ¿O en ninguna parte? ¿Cuáles son los límites entre lo real y lo fantástico? ¿Existen, en realidad, esos límites o son simples fronteras grises, de imposible precisión? ¿Es lícito establecer una implacable dicotomía entre ambos dominios?

Estas interrogaciones llenan bibliotecas inmensas y contestarlas escapa a las posibilidades de este ensayo. Además, hay tantas cosas increíbles en nuestro tiempo que las que aquí están resumidas no deben asombrar a nadie. Se dice, por ejemplo, que el universo se está expandiendo como un globo o como una torta repleta de levadura. Se asegura que si se avanza con la velocidad de la luz, se retrocede en el tiempo de manera que, al regresar de un viaje interestelar, podremos cortejar a las biznietas -que todavía no habían nacido en el momento de partir- de personas que ahora toman leche del biberón. Y sin que nuestros cabellos estén entonces humillados por una sola cana.

¿No es fantástico todo eso? Todo el problema consiste en creer, en tener fe; la fe simple del carbonero o del vendedor de lotería. Si tales cosas son aceptadas gravemente por los sabios, ¿por qué no convenir en que pueden ser reales los seres extraordinarios, como los onocentauros y los morlocks? ¿Por qué no pueden existir los aparecidos, esporádicos emisarios del más allá? Si hay personas que desaparecen sin dejar rastros, como los que volatilizó el proceso de «reorganización nacional» argentino, no debe asombrar que haya otras que aparezcan con idéntica destreza. Que Aladino se haya convertido en millonario frotando una lámpara vieja suele parecernos un cuento para niños. Pero son numerosos los casos de solemnes desharrapados que se convirtieron en millonarios, de la noche a la mañana, sin tener siquiera una lámpara vieja. Zoncera lo de Aladino.

domingo, 6 de marzo de 2011

"Los músculos, cerebro, pensamiento y obra de toda la sucesiva humanidad"

Qué cosa, esto del pensamiento complejo. Me pasa como con casi toda la realidad: no entiendo nada, pero nunca deja de fascinarme. Acá el hombre habla de economía, pero parece que esta complejidad es aplicable a toda la materia, sea la revolución árabe, la multiplicación de especies implantadas o la formación de tornados en algunas regiones, por decir algo. Excepto a mí, que soy invariable, por supuesto... Me parece muy interesante y pa desarrollar esa idea de la importancia fundamental de las condiciones iniciales, y esa otra de los atractores: ¿dónde estarán y quiénes o qué serán, en cada caso?



La Dimensión Fractal y las perplejidades de los economistas
Ricardo San Esteban

La idea de una evolución caótica fue anunciada por el marxismo, aún cuando en aquel entonces no se contaba con los elementos actuales. Sin embargo, ella ha sido confirmada por la praxis científica y actualmente es admitida por casi todas las corrientes, y no sólo acerca del desarrollo temporal, sino sobre otros aspectos esenciales de la realidad, ahora profundizados, aunque, claro está, ocultando celosamente la paternidad de Marx y Engels.

Lo que hoy los científicos caracterizan como reduccionismo tiene su equivalencia en aquello que los marxistas definían como modo metafísico del pensamiento. Pero aún se sigue pensando rígidamente, como cuando Engels señalaba que los científicos tienen que aprender a pensar dialécticamente aunque son, por ahora, pocos quienes lo hacen. El conflicto entre los descubrimientos que se han hecho y el viejo modo tradicional de pensamiento constituye la explicación de la confusión ilimitada que ahora reina en la ciencia teórica natural y que reduce a ambos, maestros y estudiantes, escritores y lectores, a la desesperación.

En el terreno de las ciencias económicas es donde nos hallamos más atrasados, debido a la renuencia en admitir que la complejidad casi ilimitada de la sociedad humana requiere ser abordada con toda una nueva artillería. Un creciente número de científicos, al advertir su fracaso en cuanto a crear modelos económicos viables, en diversos países, se empieza a rebelar contra las ortodoxias y buscan soluciones nuevas, habida cuenta de que el sistema social es un sistema dinámico no-lineal.

Como decíamos en otra parte de nuestro trabajo, actualmente se pone el acento en lo problemático y no tanto en lo aseverativo. No sabemos bien cómo va a terminar la historia, pero, eso sí, la apariencia caótica confirma su naturaleza altamente estructurada y en ella podemos observar un tránsito de lo simple a lo complejo. Por otro lado, en el seno de la vieja sociedad, en medio de los sufrimientos provocados por el agravamiento de esta crisis total, despuntan ya elementos de lo nuevo.

Como ya hemos señalado, tanto las corrientes neoliberales como las keynesianas que han campeado por estos años criticaban, entre muchas otras cosas, el concepto marxista del producto social, concepto éste que desestimaba el tiempo cronológico en el cálculo de la productividad y que en cambio tomaba en cuenta el tiempo de trabajo, no divisible en horas y minutos. Como hemos dicho, el tiempo de trabajo y especialmente aquella parte del mismo que no es remunerada constituye el elemento del sistema capitalista.

La política anticíclica preconizada por las corrientes burguesas del pensamiento económico consistía en la determinación de objetivos económicos en función del tiempo cronológico lineal, desestimando o pretendiendo burlar los procesos de crisis cíclicas y crisis general. En una situación dada de empleo completo –decían- para mantener el nivel de actividad o, mejor aún, para el aprovechamiento óptimo de los factores, se hacía necesario que el producto social bruto aumentase, dentro de g años, en un c por ciento. Una vez determinada esa meta y calculado el importe de los gastos de consumo –función del nivel de ingreso- era posible indicar la suma de inversiones privadas y públicas necesarias para mantener estable el sistema.

Actualmente se comprueba que ningún reloj puede ser utilizado para medir el éxito de los modelos económicos, pues en la economía real aparecen series aleatorias de intervalos de tiempo entre los cambios. Es decir, el desarrollo es dialéctico y se comporta en forma caótica.

La aceleración caótica se da en todos los órdenes y se grafica en los diagramas de bifurcación que indican el posible comportamiento de un sistema que se aleja de equilibrio. En el primer punto de crisis se producen dos ramificaciones y de tales ramas parten otras, más pequeñas, y así sucesivamente hasta conformar un árbol o una fronda, que oculta un extenso cúmulo de posibilidades.

Pese a esta conducta irregular, el caos se interpreta como regido por atractores, tal como lo demostraron David Ruelle y Floris Takeus en 1971, en su tesis sobre la naturaleza de la turbulencia. Estos investigadores comenzaron por algo muy simple: estudiar lo que sucede cuando se abre totalmente una canilla, y el agua, que antes fluía con suavidad, cambia hacia un flujo turbulento. De este fenómeno común partieron estudios que llevaron a conclusiones inesperadas, al descubrimiento de un endriago alucinante llamado atractor extraño.

Uno de los investigadores, David Ruelle, observó las volutas de humo emanadas de un cigarrillo, viendo que a cierta altura aparecían oscilaciones incomprensibles y el sistema parecía comportarse locamente. Luego de Ruelle, investigadores de toda laya y en todos los campos de la ciencia han tratado de analizar este comportamiento de la materia con el uso de modernos ordenadores.

Un atractor extraño -también llamado atractor caótico- es muy distinto de otros atractores con los que trabajan los científicos (puntos fijos y ciclos límite) utilizados para analizar simples sistemas estables que se repiten en el tiempo.

Aún cuando el atractor extraño también es estable, posee diferencias esenciales, pues al contrario de un ciclo límite, muestra una sensibilidad muy acentuada respecto de las condiciones iniciales. El comportamiento a largo plazo de un sistema atrapado por un atractor extraño depende de cómo comenzó el sistema, hasta en sus detalles más pequeños, y luego, de su historia problemática. Por otro lado –y esto es lo que en la economía no vieron o no pudieron ver quienes quisieron desarrollar una política anticíclica- a diferencia de un ciclo límite, se trata de un objeto fractal.

El término fractal apareció en 1975 de la mano de Benoit Mandelbrot, quien lo utilizó para describir la geometría particular de formas irregulares que poseen un mismo aspecto en todas sus escalas de longitud. De la misma forma, prescindiendo de la medida en que se amplíe, cualquier región de un atractor extraño contiene esencialmente toda la estructura del atractor.

Las investigaciones de Mandelbrot han modificado el concepto que se tenía acerca de las dimensiones. Todos considerábamos empíricamente que, por ejemplo, una línea posee una sola dimensión, y el área de un rectángulo, dos. Pero los objetos, en realidad, poseen dimensión fraccional o fractal. Mandelbrot hizo célebre aquella pregunta acerca de qué longitud tiene la costa de Gran Bretaña, concluyendo que la respuesta depende de la escala de longitud escogida para medir el litoral, así como de la certeza de que la realidad no es nunca unidimensional. La distancia lineal de un mapa nos ofrece una cifra, pero si caminamos a lo largo de la costa veremos que la línea marítima se alarga, tomando en cuenta recodos, cabos, puntas y bahías. Además es claro que la contestación a la pregunta de Mandelbrot depende de la escala empleada, pues existe una estructura en todas las escalas de longitud. Si lográramos reducir esas escalas de longitud a lo infinitesimal, la línea costera poseería una longitud infinita. Lo paradójico es que esa línea infinita encierra un área finita, como lo era en aquel caso el territorio de Gran Bretaña o cualquier territorio. El descubrimiento de las estructuras fractales ha revelado una nueva forma de contemplar los infinitos niveles de complejización del sistema materia.

Los atractores extraños desbaratan aquello que se llama el determinismo simétrico del tiempo, que ahora se lo puede definir como de dimensión fractal y es en ese sentido -en economía- en el que hay que analizar la productividad y el tiempo de trabajo necesario.

La circunstancia de que la dimensionalidad de un atractor extraño sea fractal debe prepararnos para su otra propiedad, el caos. El atractor contiene infinitas posibilidades, aunque confinado a una región finita, el sistema dado. El caos no lineal posee, asimismo, un antagonista: la autoorganización, y el conflicto entre ambas se resuelve por el paso de lo cuantitativo a lo cualitativo. Debido a ello no se puede definir la productividad social por unidad de tiempo lineal de ocupación de la fuerza de trabajo, porque en este caso se soslaya la acción del atractor extraño –la contradicción fundamental- y el comportamiento caótico no lineal.

Tanto el tiempo de trabajo como el desarrollo de las fuerzas productivas están regladas por atractores extraños de dimensionalidad fractal. Como ya hemos dicho, la categoría tiempo de trabajo se compone de múltiples aspectos que casi no tienen que ver con la unidad de tiempo cronológico. Dicho tiempo de trabajo equivale al desarrollo del sistema de la sociedad humana en lo fractal y caótico que le es, y por ende no es medible ni cronometrable sino en sus aspectos externos. En realidad, equivale a los músculos, cerebro, pensamiento y obra de toda la sucesiva humanidad, a su papel como elemento del sistema –lo que equivale a constituir la esencia del ser humano- y en definitiva, a su pertenencia a lo inconmensurable.

sábado, 5 de marzo de 2011

"Y a esta enfermedad la llamaban la soledad"

Siempre pensé que Crónicas marcianas no era una colección de cuentos de ficción "conceptual", como decía mi profe de literatura, sino una especie de ensayo que postulaba la inevitabilidad de la miseria humana en todo tiempo y lugar. Los contemporáneos de Bradbury escribían en formato sci-fi sobre la prometeica amenaza del maquinismo, la automatización, la destrucción industrial, etc, pero el hombre de Illinois eligió señalar una cuestión más de fondo. Un metafísico, diría Borges: "ha puesto sus largos domingos vacíos, su tedio americano, su soledad"...


Agosto de 2001 Los colonos

Los hombres de la Tierra llegaron a Marte.

Llegaron porque tenían miedo o porque no lo tenían, porque eran felices o desdichados, porque se sentían como los Peregrinos, o porque no se sentían como los Peregrinos. Cada uno de ellos tenía una razón diferente. Abandonaban mujeres odiosas, trabajos odiosos o ciudades odiosas; venían para encontrar algo, dejar algo o conseguir algo; para desenterrar algo, enterrar algo o alejarse de algo. Venían con sueños ridículos, con sueños nobles o sin sueños. El dedo del gobierno señalaba desde letreros a cuatro colores, en innumerables ciudades: HAY TRABAJO PARA USTED EN EL CIELO. ¡VISITE MARTE! Y los hombres se lanzaban al espacio. Al principio sólo unos pocos, unas docenas, porque casi todos se sentían enfermos aun antes que el cohete dejara la Tierra. Y a esta enfermedad la llamaban la soledad, porque cuando uno ve que su casa se reduce hasta tener el tamaño de un puño, de una nuez, de una cabeza de alfiler, y luego desaparece detrás de una estela de fuego, uno siente que nunca ha nacido, que no hay ciudades, que uno no está en ninguna parte, y sólo hay espacio alrededor, sin nada familiar, sólo otros hombres extraños. Y cuando los estados de Illinois, Iowa, Missouri o Montana desaparecen en un mar de nubes, y más aún, cuando los Estados Unidos son sólo una isla envuelta en nieblas y todo el planeta parece una pelota embarrada lanzada a lo lejos, entonces uno se siente verdaderamente solo, errando por las llanuras del espacio, en busca de un mundo que es imposible imaginar.

No era raro, por lo tanto, que los primeros hombres fueran pocos. Crecieron y crecieron en número hasta superar a los hombres que ya se encontraban en Marte. Los números eran alentadores. Pero los primeros solitarios no tuvieron ese consuelo.