martes, 9 de octubre de 2012

"Fuente de orgullo y valle de miseria"

Pierre Broué y Émile Témine son dos historiadores franceses que han escrito -en mi humildísima opinión- una de las mejores historias de la Guerra Civil Española. En el prólogo de su libro "La revolución y la guerra de España" ellos desmienten expresamente mi afirmación, diciendo que su obra es apenas "un primer paso hacia la redacción de una Historia más completa que requerirá miles y miles de testimonios y, sobre todo, de documentos de los archivos, todavía inaccesibles [el libro es de 1962], ya sea en España misma, en Francia, en Inglaterra, en la URSS y en el Vaticano". Como sea, se trata de una obra de minuciosa documentación y apasionante lectura, lo que ya se puede ver desde el mismísimo prólogo, donde proponen algunas pistas para conocer la España que produjo la guerra civil, algunas de cuyas facetas -salvando tiempos y distancias- habrán de reaparecer en los próximos años...   



(...)
Que no se espere encontrar en nuestra obra más de lo que quisimos o pudimos incluir en ella. Los lectores a quienes, según esperamos, les habremos despertado el gusto por España, deberán buscar en otras partes, en los hispanistas, la respuesta a las preguntas que se plantearán al comenzar a leernos. Los convidamos a que busquen en las obras de geografía una minuciosa descripción de este país, que es un mundo aparte, tan africano como europeo. "España", dice Joan Maragall, está "lejos del mundo como un planeta aparte. Y sus pueblos, que están en el mundo, parecen olvidados". Se enterarán de que España es "un manto repulgado de puntillas" que abarca 506.000 kilómetros cuadrados, que su población asciende casi a 30.000.000 de habitantes, que "vive difícilmente", que "su producción no puede bastar más que para un pueblo muy sobrio", que "carece de capitales y de medios de transporte". Si dirigen hacia los libros de historia sus investigaciones, se enterarán de que los Antiguos situaban en España a los Campos Elíseos y que Estrabón, el primer geógrafo, hacía de Andalucía la "morada de los Elegidos"; que la España musulmana, por sus técnicas agrícolas y artesanales, sus conocimientos científicos y filosóficos, iba a la vanguardia de la civilización de la Edad Media. Descubrirán también que los estragos de la reconquista, esa primera prueba de fuerza entre un mundo musulmán próspero, pero sin aliento, y un Occidente cristiano bárbaro, pero desbordante de vida, no le impidió a España convertirse en dueña del Viejo y del Nuevo mundo: el siglo de Luis XIV, en todos los libros, viene después del de la "preponderancia española". Pero se enterarán también de que la España del Siglo de Oro, como ha dicho Gastón Roupnel, es a la vez "fuente de orgullo y valle de miseria, según que se piense en sus poderosos o en sus masas, en su Corte o en los grandes territorios dolorosos que se extienden desde una frontera hasta la otra".

Quizá, entonces, penetrarán más fácilmente en esta España de la que Dominique Aubíer y Manuel Tuñón de Lara nos dicen que "retrocede cuando nos acercamos a ella". Con ellos, podrán recorrer los difíciles itinerarios hacia "la unidad subterránea que forma el esqueleto interior del español, ya sea charlatán y andaluz, severo y castellano, astuto como un gallego, interesado como un catalán o trabajador como un vasco". Recorriéndolos, se enterarán de las palabras cuya comprensión es esencial para entender a la realidad española: tierra, la tierra "que da la vida, pero no la mantiene"; hambre, que se traduce por el francés "faim" pero que "es a nuestra hambre lo que una rabieta es a la cólera"; castizo, mediocremente traducido por "de buena raza", siendo que afirma cotidianamente una sed de dignidad que proclama toda la historia de los pueblos de España. Quizá se percatarán también de aquello que, sobre todas las cosas, escapa a la descripción y a la explicación, a saber, el lugar que ocupa la muerte en la vida del español, cuya importancia quizá le haya sugerido ya la pasión por los toros.

Deberán ahondar mucho más todavía en su indagación, para penetrar en esa profunda espiritualidad que hace que se den codo con codo la fe más fanática y el más violento anticlericalismo. Tendrán que aprehender el sentido de la tierra de la Inquisición, la del auto de fe, en la que al acto de quemar a un hombre -moro mal convertido, judío bautizado inclusive, protestante secreto o espíritu esclarecido- se le llamaba "acto de fe". Deberán demorarse largamente en la contemplación de Goya y de sus dibujos del Dos de Mavo, y habrán de meditar sobre la violencia y la muerte de esos hombres de manos desnudas, frente a los fusiles de los pelotones de ejecución, o los sables de los mamelucos.

No olvidarán el levantamiento contra Napoleón de este pueblo, al que llamaban "los pordioseros", y observarán que mientras los Grandes doblaban la espina ante el conquistador, los campesinos, en sus asambleas de aldea, declaraban la guerra a la Grande Armée y creaban la palabra guerrilla. Concederán algunos instantes al sitio de Zaragoza, capturada por los franceses, en 52 días, casa por casa, piso por piso; y a sus 60.000 víctimas, sin exceptuar a las mujeres y a los niños, puesto que también ellos eran combatientes. Oirán decir al mariscal Lannes: "¡Qué guerra! ¡Verse obligado a matar a gente tan valiente, aunque estén locos!", pues estos "locos" se batían con sus puños y con sus dientes. Encontrarán de nuevo esta violencia en las guerras carlistas, en todas las luchas civiles del siglo XIX, en la represión realista que repugnará inclusive a los "ultras" franceses que habían acudido en nombre de la Santa Alianza a aplastar la Revolución española -la primera-, a los levantamientos campesinos, en las huelgas y la represión, en la tortura y en las "hazañas" de la guardia civil inmortalizadas por el Romancero de Federico García Lorca.

Al descubrir esta España descubrirán miles de Españas. Se enterarán de que la misma palabra castellana, pueblo, designa a los habitantes y a la aldea, que esta última es una patria pequeña, la patria chica de Brenan, que vive con una vida propia y casi autónoma. Entenderán mejor, entonces, por ejemplo en los trabajos de Rama, la difícil construcción de un Estado por encima de una nación inconclusa, y la
vanidad y el carácter artificial de la tentativa "liberal" en un país en el que reinan todavía señoritos y
caciques. Pues los caciques, esos déspotas locales, no son solamente los intendentes tradicionales de
los grandes dominios, que utilizan el poder delegado en ellos para saciar su apetito de poder y aplastar
con sus arbitrariedades y sus desprecios a aquellos a quienes emplean y mandan. El "caciquismo" ha
penetrado en toda la vida social y política; la administración, los partidos y, en cierta medida, los
sindicatos, hasta tal punto es verdad que este vicio de una sociedad medieval puede ser todavía
secretado por la España del siglo XX.

Entonces, sin duda, nuestros lectores comprenderán mejor algunos caracteres propiamente españoles de esta revolución y de esta guerra, la arrogancia de los señores, seguros de encarnar a una raza superior, el desprecio de la muerte y el encarnizamiento en la lucha de todos los combatientes, su particularismo y su apego a la ciudad, a la aldea, al terruño -lo que se llamará "individualismo", "indisciplina", "tendencias anarquistas"-, la violencia de los fanatismos, el odio, el desprecio que cimenta las jerarquías sociales, pero también la constante afirmación de la dignidad, el lugar ocupado, en la guerra, por la idea que cada uno de los adversarios se hace del hombre -hombre, que es interjección y afirmación-, ya sea que quieran exaltarlo y "liberarlo", o por el contrario, extinguirlo y destruirlo por la humillación concebida como un sistema.
(...)

Fragmento del Prólogo de Pierre Broué y Émile Témine
 en La revolución y la guerra de España
(1962)


sábado, 22 de septiembre de 2012

"Que todas las riquezas se encuentran en nosotros y no bajo la tierra"

Oliverio Girondo es un poeta argentino que vivió en la primera mitad del siglo XX. Es certero y sentencioso en cada verso, cada palabra puede resumir la fe, la esperanza, la ira, el dolor y/o la alegría del humano que es y que hace. Es un poeta, bah...     



Lo que esperamos
Tardará, tardará.
Ya sé que todavía
los émbolos,
la usura,
el sudor,
las bobinas
seguirán produciendo,
al por mayor,
en serie,
iniquidad,
ayuno,
rencor,
desesperanza;
para que las lombrices con huecos portasenos,
las vacas de embajada,
los viejos paquidermos de esfínteres crinudos,
se sacien de adulterios,
de hastío,
de diamantes,
de caviar,
de remedios.
Ya sé que todavía pasarán muchos años
para que estos crustáceos
del asfalto
y la mugre
se limpien la cabeza,
se alejen de la envidia,
no idolatren la saña,
no adoren la impostura,
y abandonen su costra
de opresión,
de ceguera,
de mezquindad.
de bosta.

Pero, quizás, un día,
antes de que la tierra se canse de atraernos
y brindarnos su seno,
el cerebro les sirva para sentirse humanos,
ser hombres,
ser mujeres,
-no cajas de caudales,
ni perchas desoladas-,
someter a las ruedas,
impedir que nos maten,
comprobar que la vida se arranca y despedaza
los chalecos de fuerza de todos los sistemas
;
y descubrir, de nuevo, que todas las riquezas
se encuentran en nosotros y no bajo la tierra.
Y entonces...
¡Ah!, ese día
abriremos los brazos
sin temer que el instinto nos muerda los garrones,
ni recelar de todo,
hasta de nuestra sombra;
y seremos capaces de acercarnos al pasto,
a la noche,
a los ríos,
sin rubor,
mansamente,
con las pupilas claras,
con las manos tranquilas;
y usaremos palabras sustanciosas,
auténticas;
no como esos vocablos erizados de inquina
que babean las hienas al instarnos al odio,
ni aquellos que se asfixian
en estrofas de almíbar
y fustigada clara de huevo corrompido;
sino palabras simples,
de arroyo,
de raíces,
que en vez de separarnos
nos acerquen un poco
;
o mejor todavía
guardaremos silencio
para tomar el pulso a todo lo que existe
y vivir el milagro de cuanto nos rodea,
mientras alguien nos diga,
con una voz de roble,
lo que desde hace siglos
esperamos en vano
...

 
                                                                       Oliverio Girondo


 

jueves, 30 de agosto de 2012

El grupo Clarín y el gobierno argentino, reconciliados por Monsanto




Palabras de la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, a los empresarios estadounidenses en el Council de las Américas (Nueva York, 15/06/2012)

Hace pocos días el Gobierno argentino aprobó la inscripción y comercialización de la nueva soja transgénica de Monsanto, la "Intacta RR2 PRO". La multinacional espera que este OGM supere largamente el fenómeno de la soja RR en los ’90. La nueva tecnología, creada sólo para Sudamérica, está asociada al gen Bt (Bacillus Thuringiensis), que le otorga resistencia a lepidópteros como la oruga de la soja, la oruga falsa medidora y la broca de dos axilas. Además, prepara a la planta para resistir al agrotóxico Roundup Ready 2 (glifosato potenciado).

Esta aprobación formal del ministerio de negocios agrícolas argentino confirma y legaliza la transacción efectuada por Cristina Kirchner cuando se reunió en EEUU con los directivos de Monsanto y realizó las tristes afirmaciones que podemos escuchar en el video. En esa ocasión también dijo que su gobierno "ahora está a favor de las patentes", y aquí entramos en la segunda parte de la cuestión.

El Ministro de Agricultura también anunció un régimen de reconocimiento integral del pago de regalías o derechos por las patentes y la próxima modificación de la Ley de Semillas. Hasta la fecha, en la Argentina sólo el 25% de las semillas de soja es "certificada". El resto son las que los propios productores guardan después de la cosecha y que no pagan regalías, según la tradicional práctica campesina conocida como "bolsa blanca".

Monsanto había amenazado, en 2004, con retirarse del mercado argentino, si no se le pagaban las regalías reclamadas. Acompañó la queja con varias demandas al gobierno y a las entidades del campo, y con la restricción al ingreso de derivados de soja argentinos en puertos internacionales. Ahora, el gobierno argentino acaba de satisfacer en un solo acto todas las aspiraciones de la multinacional.

El grupo Clarín, que desde la primera hora fue uno de los principales lobbistas de los productos e intereses de Monsanto en el país, celebró casi con estupor esta decisión del "gobierno nacional y popular": "La foto del ministro de Agricultura, Norberto Yauhar, el secretario Lorenzo Basso, el subsecretario Oscar Solís, junto al presidente y vicepresidente de la multinacional, es sin duda muy fuerte. Ahora no sólo estuvo la foto. La acompañaron los discursos, en los que tanto Yauhar como Basso reivindicaron con vehemencia los derechos de propiedad de los obtentores."

Además, el gobierno asegura a Monsanto no sólo el cobro integral de regalías, sino que además se compromete a modificar la Ley de Semillas para limitar el “uso propio” y evitar “que la soja transgénica sea multiplicada y vendida en canales informales”. De todos modos -gente que se cura en salud- Monsanto ya inició una campaña de “acuerdos individuales” con productores para que paguen la regalía al comprar semilla certificada o sometan su producción a la prueba de detección de los genes modificados, al vender. Si el análisis da positivo, el acopiador cobrará a cuenta del semillero las regalías pendientes, a un costo más alto. Y ya firmó acuerdos con 8.500 empresarios del norte (casi el 60% del área sojera).

La economía sojera argentina (promovida y potenciada por todos los gobiernos en los últimos 15 años) evoluciona de esta manera hasta transformarse en una sucursal de las multinacionales de ese rubro, una mera factoría en el monopolio mundial de los alimentos controlado por algunos países y algunas compañías.

Los que alguna vez han sostenido argumentos basados en los dudosos beneficios que la sojización produjo en nuestros países, ahora deberán inventar nuevos slogans. Y todos deberemos repensar las bondades de las políticas de "inversión extranjera" que la Presidenta "nacional y popular" destaca en la última frase de su discurso.

Eso, sin contar la tierra devastada, los campesinos expulsados de sus tierras, los brutales desmontes, la pérdida de soberanía alimentaria, y sobre todo, la salud de los pueblos fumigados.

Relacionado: Republiquetas sojeras del sur: el caso paraguayo; Paraguay: Semillas, transnacionales y soberanía; Glufosinato, un nuevo veneno

viernes, 24 de agosto de 2012

Borges y la mesa de luz Cinzano

Anoche, revisando un cd archivado hace años, encontré un pdf con la transcripción de un reportaje a Jorge Luis Borges, aparentemente hecho por Antonio Carrizo. Mirando la Wikipedia vengo a enterarme de que, justo hoy, se cumplen 113 años del nacimiento de nuestro ilustre escritor. Así que más excusas no hacen falta para dedicarle unos párrafos...

Dice Francisco Umbral: "Borges nos fascina porque le resta toda utilidad a la cultura y la deja en juego, lo que realmente es. Se soportan las erudiciones de Borges porque no pretenden probarnos nada, sino resolverse en una sonrisa. Borges ha escrito en uno de los mejores castellanos del siglo, pero siempre en contra del castellano. Es una contradicción dandi que los opacos le rechazan. A uno le apasiona asistir a la lucha de Borges contra un tigre de palabras que pretende desbaratar, pero que le hechiza como todos los tigres. Su lirismo es tan intenso que hace pasar por narración lo que no son más que metáforas. Así cuando crea ciudades imaginarias: "Torres de sangre, tigres transparentes". No ha construido nada, sino dos hermosas metáforas, que yo prefiero, desde luego, a la épica de los constructores de ciudades y los constructores de novelas. Borges es un escéptico irónico y dicen que el escepticismo es de derechas. Pero lo contrario del escepticismo, el fanatismo, es fascista. Borges es un genio absoluto porque es capaz de quemar un concepto en una sonrisa. Esto cabrea mucho a los filósofos de escalafón, pero es lo que el escritor -Voltaire, Montaigne, Cocteau, D'Ors, Borges- tiene sobre los demás hombres: la caligrafía de la sonrisa".
 Borges, dialogando con Antonio Carrizo 

En aquella entrevista con -presuntamente- Antonio Carrrizo, Borges recuerda unos versos que le escuchó a Lugones y que éste atribuia a Pascual Contursi:

"Acordáte de la cruz / que te regaló tu hermano / y del huevo de avestruz / sobre la mesa de luz / en el cajón de Cinzano".

Según Borges, Lugones decía que, en esos versos, "Contursi es Dante". Según Borges, los versos no eran del inventor del tango canción, sino del propio Lugones, que se citaba a sí mismo en tono de broma. Yo recuerdo desde chico unos versos muy parecidos que me enseñara un vecino tanguero, quien me dijo que eran de Carlos de la Púa:
     
"Te acordás de aquella cruz
que nos regaló tu hermano,
y aquella mesa de luz 
que era un cajón de Cinzano.  
Te acordás de la arpillera
tendida ante la catrera
como si fuera una alfombra.
Pensar que desde hace rato
vos fuiste para este ñato
como el sol para la ropa.
Pero, qué hacemos con el retrato,
si la mina está en Europa..."


En el mismo reportaje, Borges se refiere a su conocida aversión por el tango con una anécdota que ilustra esa "contradicción dandi que los opacos le rechazan":

"...yo estaba en el año sesenta y uno en Austin, Texas, un territorio que yo quiero mucho, y había un señor paraguayo y me hizo oír unos tangos, se llamaban A media luz, La cumparsita, no recuerdo los otros, y pensé, qué horror, voy a tener que simular que me gustan y a mí me parecen una vergüenza. Luego me di cuenta de que estaba llorando, es decir, que mi cuerpo lo sentía de otro modo".

Después habla del que "cada día canta mejor":

"Eso quiere decir que sigue cantando en la memoria de los hombres. Si cada día canta mejor, sigue cantando después de su muerte corporal (...) eso es más que la gloria. Qué importa mi opinión personal sobre Gardel comparado con eso; además, tengo la impresión de que no ha podido ser reemplazado, los que cantan tangos ahora no lo hacen como él. Creo que todos pensamos eso".

Borges, el que "le resta toda utilidad a la cultura y la deja en juego, lo que realmente es".

lunes, 6 de agosto de 2012

"Se ha fijado en un objeto, se ha hecho cosa"



Mucho antes de su minuciosa relación de la circulación del capital y de sus leyes, el filósofo alemán explicó la enajenación del trabajador de su trabajo. Porqué "el trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí". Y porqué la emancipación de los trabajadores, que ha de ser "obra de los trabajadores mismos", "entraña la emancipación humana general"...     

[El trabajo enajenado]

(…)

No nos coloquemos, como el economista cuando quiere explicar algo, en una imaginaria situación primitiva. Tal situación primitiva no explica nada, simplemente traslada la cuestión a una lejanía nebulosa y grisácea. Supone como hecho, como acontecimiento, lo que debería deducir, esto es, la relación necesaria entre dos cosas. Por ejemplo, entre división del trabajo e intercambio. Así es también como la teología explica el origen del mal por el pecado original, dando por supuesto, como hecho, como historia, aquello que debe explicar.

Nosotros partimos de un hecho económico, actual.

El obrero es más pobre cuanta más riqueza produce, cuanto más crece su producción en potencia y en volumen. El trabajador se convierte en una mercancía tanto más barata cuantas más mercancías produce. La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas. El trabajo no sólo produce mercancías; se produce también a sí mismo y al obrero como mercancía, y justamente en la proporción en que produce mercancías en general.

Este hecho, por lo demás, no expresa sino esto: el objeto que el trabajo produce, su producto, se enfrenta a él como un ser extraño, como un poder independiente del productor. El producto del trabajo es el trabajo que se ha fijado en un objeto, que se ha hecho cosa; el producto es la objetivación del trabajo. La realización del trabajo es su objetivación. Esta realización del trabajo aparece en el estadio de la Economía Política como desrealización del trabajador, la objetivación como pérdida del objeto y servidumbre a él, la apropiación como extrañamiento, como enajenación.

Hasta tal punto aparece la realización del trabajo como desrealización del trabajador, que éste es desrealizado hasta llegar a la muerte por inanición. La objetivación aparece hasta tal punto como pérdida del objeto que el trabajador se ve privado de los objetos más necesarios no sólo para la vida, sino incluso para el trabajo. Es más, el trabajo mismo se convierte en un objeto del que el trabajador sólo puede apoderarse con el mayor esfuerzo y las más extraordinarias interrupciones. La apropiación del objeto aparece en tal medida como extrañamiento, que cuantos más objetos produce el trabajador, tantos menos alcanza a poseer y tanto mas sujeto queda a la dominación de su producto, es decir, del capital.

Todas estas consecuencias están determinadas por el hecho de que el trabajador se relaciona con el producto de su trabajo como un objeto extraño. Partiendo de este supuesto, es evidente que cuánto mas se vuelca el trabajador en su trabajo, tanto más poderoso es el mundo extraño, objetivo que crea frente a sí y tanto mas pobres son él mismo y su mundo interior, tanto menos dueño de sí mismo es. Lo mismo sucede en la religión. Cuanto más pone el hombre en Dios, tanto menos guarda en sí mismo. El trabajador pone su vida en el objeto pero a partir de entonces ya no le pertenece a él, sino al objeto. Cuanto mayor es la actividad, tanto más carece de objetos el trabajador. Lo que es el producto de su trabajo, no lo es de él. Cuanto mayor es, pues, este producto, tanto más insignificante es el trabajador. La enajenación del trabajador en su producto significa no solamente que su trabajo se convierte en un objeto, en una existencia exterior, sino que existe fuera de él, independiente, extraño, que se convierte en un poder independiente frente a él; que la vida que ha prestado al objeto se le enfrenta como cosa extraña y hostil.
(...)
Ciertamente el trabajo produce maravillas para los ricos, pero produce privaciones para el trabajador. Produce palacios, pero para el trabajador chozas. Produce belleza, pero deformidades para el trabajador. Sustituye el trabajo por máquinas, pero arroja una parte de los trabajadores a un trabajo bárbaro, y convierte en máquinas a la otra parte. Produce espíritu, pero origina estupidez y cretinismo para el trabajador.
(...)
Pero el extrañamiento no se muestra sólo en el resultado, sino en el acto de la producción, dentro de la actividad productiva misma. ¿Cómo podría el trabajador enfrentarse con el producto de su actividad como con algo extraño, si en el acto mismo de la producción no se hiciese ya ajeno a sí mismo? El producto no es más que el resumen de la actividad, de la producción. Por tanto, si el producto del trabajo es la enajenación, la producción misma ha de ser la enajenación activa, la enajenación de la actividad; la actividad de la enajenación. En el extrañamiento del producto del trabajo no hace más que resumirse el extrañamiento, la enajenación en la actividad del trabajo mismo.

¿En qué consiste, entonces, la enajenación del trabajo?

Primeramente en que el trabajo es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su ser; en que en su trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí. Está en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no está en lo suyo. Su trabajo no es, así, voluntario, sino forzado, trabajo forzado. Por eso no es la satisfacción de una necesidad, sino solamente un medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo. Su carácter extraño se evidencia claramente en el hecho de que tan pronto como no existe una coacción física o de cualquier otro tipo se huye del trabajo como de la peste. El trabajo externo, el trabajo en que el hombre se enajena, es un trabajo de autosacrificio, de ascetismo. En último término, para el trabajador se muestra la exterioridad del trabajo en que éste no es suyo, sino de otro, que no le pertenece; en que cuando está en él no se pertenece a sí mismo, sino a otro. Así como en la religión la actividad propia de la fantasía humana, de la mente y del corazón humanos, actúa sobre el individuo independientemente de él, es decir, como una actividad extraña, divina o diabólica, así también la actividad del trabajador no es su propia actividad. Pertenece a otro, es la pérdida de sí mismo.

De esto resulta que el hombre (el trabajador) sólo se siente libre en sus funciones animales, en el comer, beber, engendrar, y todo lo más en aquello que toca a la habitación y al atavío, y en cambio en sus funciones humanas se siente como animal. Lo animal se convierte en lo humano y lo humano en lo animal. Comer, beber y engendrar, etc., son realmente también auténticas funciones humanas. Pero en la abstracción que las separa del ámbito restante de la actividad humana y las convierte en un único y último, son animales.
(...)
El animal es inmediatamente uno con su actividad vital. No se distingue de ella. Es ella. El hombre hace de su actividad vital misma objeto de su voluntad y de su conciencia. Tiene actividad vital consciente. No es una determinación con la que el hombre se funda inmediatamente. La actividad vital consciente distingue inmediatamente al hombre de la actividad vital animal. Justamente, y sólo por ello, es él un ser genérico. O, dicho de otra forma, sólo es ser consciente, es decir, sólo es su propia vida objeto para él, porque es un ser genérico. Sólo por ello es su actividad libre. El trabajo enajenado invierte la relación, de manera que el hombre, precisamente por ser un ser consciente hace de su actividad vital, de su esencia, un simple medio para su existencia.

La producción práctica de un mundo objetivo, la elaboración de la naturaleza inorgánica, es la afirmación del hombre como un ser genérico consciente, es decir, la afirmación de un ser que se relaciona con el género como con su propia esencia o que se relaciona consigo mismo como ser genérico. Es cierto que también el animal produce. Se construye un nido, viviendas, como las abejas, los castores, las hormigas, etc. Pero produce únicamente lo que necesita inmediatamente para sí o para su prole; produce unilateralmente, mientras que el hombre produce universalmente; produce únicamente por mandato de la necesidad física inmediata, mientras que el hombre produce incluso libre de la necesidad física y sólo produce realmente liberado de ella; el animal se produce sólo a sí mismo, mientras que el hombre reproduce la naturaleza entera; el producto del animal pertenece inmediatamente a su cuerpo físico, mientras que el hombre se enfrenta libremente a su producto. El animal forma únicamente según la necesidad y la medida de la especie a la que pertenece, mientras que el hombre sabe producir según la medida de cualquier especie y sabe siempre imponer al objeto la medida que le es inherente; por ello el hombre crea también según las leyes de la belleza.

Por eso precisamente es sólo en la elaboración del mundo objetivo en donde el hombre se afirma realmente como un ser genérico. Esta producción es su vida genérica activa. Mediante ella aparece la naturaleza como su obra y su realidad. El objeto del trabajo es por eso la objetivación de la vida genérica del hombre, pues éste se desdobla no sólo intelectualmente, como en la conciencia, sino activa y realmente, y se contempla a sí mismo en un mundo creado por él. Por esto el trabajo enajenado, al arrancar al hombre el objeto de su producción, le arranca su vida genérica, su real objetividad genérica y transforma su ventaja respecto del animal en desventaja, pues se ve privado de su cuerpo inorgánico, de la naturaleza. Del mismo modo, al degradar la actividad propia, la actividad libre, a la condición de medio, hace el trabajo enajenado de la vida genérica del hombre en medio para su existencia física.
(...) 
Una consecuencia inmediata del hecho de estar enajenado el hombre del producto de su trabajo, de su actividad vital, de su ser genérico, es la enajenación del hombre respecto del hombre. Si el hombre se enfrenta consigo mismo, se enfrenta también al otro. Lo que es válido respecto de la relación del hombre con su trabajo, con el producto de su trabajo y consigo mismo, vale también para la relación del hombre con el otro y con trabajo y el producto del trabajo del otro.
(...) 
En la relación del trabajo enajenado, cada hombre considera, pues, a los demás según la medida y la relación en la que él se encuentra consigo mismo en cuanto trabajador.
(...)
Si el producto del trabajo me es ajeno, se me enfrenta como un poder extraño, entonces ¿a quién pertenece? Si mi propia actividad no me pertenece; si es una actividad ajena, forzada, ¿a quién pertenece entonces? A un ser otro que yo.

¿Quién es ese ser? ¿Los dioses? Cierto que en los primeros tiempos la producción principal, por ejemplo, la construcción de templos, etc., en Egipto, India, Méjico, aparece al servicio de los dioses, como también a los dioses pertenece el producto. Pero los dioses por sí solos no fueron nunca los dueños del trabajo. Aún menos de la naturaleza. Qué contradictorio sería que cuando más subyuga el hombre a la naturaleza mediante su trabajo, cuando más superfluos vienen a resultar los milagros de los dioses en razón de los milagros de la industria, tuviese que renunciar el hombre, por amor de estos poderes, a la alegría de la producción y al goce del producto.

El ser extraño al que pertenecen a trabajo y el producto del trabajo, a cuyo servicio está aquél y para cuyo placer sirve éste, solamente puede ser el hombre mismo. Si el producto del trabajo no pertenece al trabajador, si es frente él un poder extraño, esto sólo es posible porque pertenece a otro hombre que no es el trabajador. Si su actividad es para él dolor, ha de ser goce y alegría vital de otro. Ni los dioses, ni la naturaleza, sino sólo el hombre mismo, puede ser este poder extraño sobre los hombres.
Recuérdese la afirmación antes hecha de que la relación del hombre consigo mismo únicamente es para él objetiva y real a través de su relación con los otros hombres. Si él, pues, se relaciona con el producto de su trabajo, con su trabajo objetivado, como con un objeto poderoso, independiente de él, hostil, extraño, se está relacionando con él de forma que otro hombre independiente de él, poderoso, hostil, extraño a él, es el dueño de este objeto. Si él se relaciona con su actividad como con una actividad no libre, se está relacionando con ella como con la actividad al servicio de otro, bajo las órdenes, la compulsión y el yugo de otro.

Toda enajenación del hombre respecto de sí mismo y de la naturaleza aparece en la relación que él presume entre él, la naturaleza y los otros hombres distintos de él. Por eso la autoenajenación religiosa aparece necesariamente en la relación del laico con el sacerdote, o también, puesto que aquí se trata del mundo intelectual, con un mediador, etc. En el mundo práctico, real, el extrañamiento de sí sólo puede manifestarse mediante la relación práctica, real, con los otros hombres. El medio mismo por el que el extrañamiento se opera es un medio práctico. En consecuencia, mediante el trabajo enajenado no sólo produce el hombre su relación con el objeto y con el acto de la propia producción como con poderes que le son extraños y hostiles, sino también la relación en la que los otros hombres se encuentran con su producto y la relación en la que él está con estos otros hombres. De la misma manera que hace de su propia producción su desrealización, su castigo; de su propio producto su pérdida, un producto que no le pertenece, y así también crea el dominio de quien no produce sobre la producción y el producto. Al enajenarse de su propia actividad posesiona al extraño de la actividad que no le es propia.
(...) La propiedad privada es, pues, el producto, el resultado, la consecuencia necesaria del trabajo enajenado, de la relación externa del trabajador con la naturaleza y consigo mismo.
(...)
Comprendemos también por esto que salario y propiedad privada son idénticos, pues el salario que paga el producto, el objeto del trabajo, el trabajo mismo, es sólo una consecuencia necesaria de la enajenación del trabajo; en el salario el trabajo no aparece como un fin en sí, sino como un servidor del salario.
(...)
De la relación del trabajo enajenado con la propiedad privada se sigue, además, que la emancipación de la sociedad de la propiedad privada, etc., de la servidumbre, se expresa en la forma política de la emancipación de los trabajadores, no como si se tratase sólo de la emancipación de éstos, sino porque su emancipación entraña la emancipación humana general; y esto es así porque toda la servidumbre humana está encerrada en la relación de trabajador con la producción, y todas las relaciones serviles son sólo modificaciones y consecuencias de esta relación.

Fragmento de los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844 (Karl Marx)

sábado, 4 de agosto de 2012

Insípido o amargo, ya no sabe

Cuando nos hemos quedado sin sabor, no sabemos nada más. Podríamos saber, en futuras ocasiones, pero la sabrosura de la vida se nos niega al día de la fecha. ¿Sabremos otra vez, quizá mañana? ¿Cómo saber, si hoy no nos sabe la que nosotros sabíamos? ¿Sabrá que no sabemos porque ya no nos sabe? Papila de mi corazón, ¿volverás a saber como sabías...?  

 












Carta de postres, 
una poesía de Fulgencio Martínez López


No era mi sabor
su preferido.
Descubre, inventa
a cada momento
una golosina:
chupaba un polo
de frenesí y pistacho
cuando la conocí.

Me dijo entonces tú debes
saber a barro de helecho y a suela.
Puso un nido de nieve en mi lengua
la primera vez que nos separamos.
Como siempre cambia de gustos, yo
también he cambiado desde ese día.

Fui metal y fui ola y fui abeja,
fui hueso y ya no soy coral,
ya no soy relincho de un tren nocturno
ni tengo el sabor tranquilo
del té de las tardes.

Es que, en cada encuentro
y en cada despedida, me crea
como elige en la carta
el postre que prefiere.
Hoy ha elegido uno raro,
un trozo de hielo, sólo.

Mañana,
cuando le apetezca yo de nuevo,
¿a qué voy a saber?, ¿sabré a libro
de poemas amarillento,
a un sentimental pecio del pasado,
un galeón en miniatura
dentro de una botella?

Hoy le mandé un retrato mío:
no sé ya si soy.
Dile,
retrato, dile
¿a qué sabe la nada?

viernes, 3 de agosto de 2012

Maurice Heesen: cuando llegue, que te encuentre sonriendo

Este fotógrafo y publicista neerlandés se ríe de nuestro temor atávico y lo ilustra en cuadros espectaculares. Dice: "Tenemos miedo a la muerte sólo porque no sabemos qué hay después. Lo mejor es seguir riendo en vida hasta que la muerte nos alcance". Recuerda aquel cuento del hombre que se encontró con la muerte en la ciudad, y huyó de ella corriendo al desierto para refugiarse en una cueva. Cuando llegó la noche se le presento La Muerte, y le dijo: "Me sorprendió verte esta mañana en la ciudad, sabiendo que ibas a morir en una cueva en el desierto". Es así, nomás. Y no nos duele tanto estar muertos a las indiferentes espaldas de nuestras esposas, como pensar en el paquete de Nobleza Gaucha sin abrir, o ese chaboncito que nos pisa las naranjas recién compradas...







martes, 3 de julio de 2012

El corazón eglógico y sencillo de Ferlinghetti


El mundo es un hermoso lugar para nacer
si no te importa que la felicidad
no siempre sea tan divertida
si no te importa un toque de infierno
de vez en cuando
justo cuando todo está bien
porque ni siquiera en el cielo
cantan todo el tiempo

El mundo es un hermoso lugar para nacer
si no te importa que algunos mueran todo el tiempo
o quizás sólo pasen hambre parte del tiempo
lo cual no es ni la mitad de malo
si no te toca a ti

Oh el mundo es un hermoso lugar para nacer
si no te importan mucho unas pocas mentes momificadas
en los puestos más altos
o una bomba o dos de vez en cuando
en las caras vueltas hacia arriba
o algunas otras incorrecciones
de las que nuestra sociedad
de Marca Registrada es presa
con sus hombres de distinción
y sus hombres de extinción
y sus sacerdotes
y otros patrulleros

y sus diversas segregaciones
e investigaciones parlamentarias
y otras constipaciones
de las que nuestra tonta carne
es heredera

Sí, el mundo es el mejor lugar de todos
para muchas cosas como hacer la escena divertida
y hacer la escena de amor y hacer la escena triste
y cantar canciones en voz baja y tener inspiraciones
caminar por ahí mirando todo
y oliendo flores y toquetear las estatuas
y hasta pensar y besar gente
y hacer bebés y usar pantalones
y agitar sombreros y bailar
y nadar en los ríos en picnics
a mediados del verano
y por lo general
“darse la gran vida”

Sí.
Pero justo entonces
en la mitad de todo
llega
el sonriente
funebrero...

"El mundo es un hermoso lugar…"
de Lawrence Ferlinghetti
(traducción Elvio E.Gandolfo)
Imagen: "Muerte sonriente"
de Diana Garrido 

miércoles, 28 de marzo de 2012

"Queridos cofrades de la gran zapallería"

Germán Hotes es un escritor chaqueño residente en Asunción. En su exquisito Infinito limón incluye algunos breves relatos que bien podrían tomarse como delicadas variaciones sobre El zapallo que era cosmos, de Macedonio Fernández. Sea una ingeniosa reescritura o una creación propia, la lectura es un deleite. Por eso, este blog lo incluye hoy en su sección de cocina fantástica regional...


En el patio de una casa hay un zapallo que crece cada tanto en el mismo lugar. Cuando llega a un cierto tamaño, la señora de la casa lo saca porque dice que el zapallo a ella no le gusta, aunque después lo compra en la verdulería y ahí dice que le gusta. No sabe la señora que matar a la planta es en realidad una orden que ella no ve de dónde viene, quizá del sistema económico o de la dominación cultural, o hasta quizá de un ser extraterrestre que vino viajando por el espacio y el zapallo es su principal enemigo, porque es el único que puede notar su presencia, debido a la extrema lucidez del vegetal, cosa que no podemos percibir los seres humanos. Se libra en los patios de las casas una lucha interplanetaria que quizá decida los destinos de la humanidad.

O a lo mejor no pasa nada.

Podemos imaginar también que el zapallo es una forma de vida poderosísima que se alimenta de pensamientos humanos y va dejando a la gente idiota, con la cabeza vacía y los canteros llenos, y todo puré de zapallo babeando por la comisura, la mirada perdida, siempre argumentando y diciendo lo rico que es el zapallo, porque es muy bueno, y muy nutritivo y... ¡zapallo, zapallo! ¡quiero zapallo! Pero todas son excusas nomás para comer el zapallo que domina nuestro pensamiento.

Cuando era chico, escuela primara, década del 80, había en la ciudad unos grafitis satánicos pintados con pincel grueso blanco o negro y siempre con errores de ortografía. Una sola palabra referida a alguna representación del mal. Cosas como: "demoño", "malda", "satana', 'eskeleto", "diavlo". Y había uno, que ese sí me daba miedo, que decía "Sapallar" referido a una matanza de indios que hubo en el Chaco a principios del siglo XX, en un lugar que se llama El Zapallar. Alguien trajo esa palabra del pasado con la intención de causar horror y sobre un niño lo ha logrado.

Relacionado: Cosmología política: ninguno de nosotros sabrá nunca si vive o no dentro de un zapallo

lunes, 26 de marzo de 2012

Para "ayuda humanitaria" no hay como el ejército norteamericano

Como bien saben los ciudadanos pobres de muchos países de América Central, Asia y África, ante cualquier situación de catástrofe, cuando uno necesita "ayuda humanitaria", lo mejor es solicitarla al ejército norteamericano (algún ideologizado de esos que nunca faltan ya estará preguntando qué hacer cuando dicha situación fue provocada precisamente por dicho ejército, lo que no vamos a contestar aquí). Se puede tener acceso a este invalorable auxilio con sólo ceder una ínfima parte del territorio propio al control de los militares norteamericanos, una bagatela si comparamos con los infinitos beneficios que tal decisión ha de depararnos. Así lo ha comprendido el señor gobernador de todos los chaqueños (NEA), Jorge Capitanich, un mandatario moderno preocupado por sacar del atraso a su provincia, que acaba convocar al comando Sur de la susodicha fuerza armada para que se radique en un predio del aeropuerto de Resistencia. Luego de que trascendiera la noticia, el gobierno del Chaco se apresuró a desmentirla, lo que ha sido interpretado -por gente poco versada en políticas de desarrollo- como la confirmación de la misma...


Argentina: gobernador del Chaco da permiso al Comando Sur para instalar una base militar de “Ayuda Humanitaria" - Funcionará este mes, según lo anunciado


El edificio será inagurado este mes está ubicado en el predio del aeropuerto de Resistencia -capital de la provincia norteña del Chaco- y se encuentra en etapa final de construcción. Será así el primer centro de operaciones en la Argentina. “Sólo resta equipar con tecnología informática y amoblar el lugar para luego culminar con una capacitación al personal”, dijo el comandante estadounidense Edwin Passmore, del Comando Sur, quien se reunió semanas atrás con el gobernador Jorge Capitanich.

El Comando Sur de los Estados Unidos (COSUR) y la embajada estadounidense impulsaron un “Programa de Fortalecimiento del Sistema Provincial de Emergencias” aprobado en 2006 por el ex Ministro de Justicia, Aníbal Fernández bajo el título "Programa de Fortalecimiento del Sistema Provincial de Emergencias". Así se le dio entrada al Comando Sur en territorio argentino. Ello implica realizar campañas de "concientización humanitaria" y de instrucción a la población, para luego en un futuro cercano, establecer tropas para "ayuda humanitaria". Así han hecho en países como Ecuador, Honduras, Costa Rica, Paraguay y Colombia.

El gobernador del Chaco ya había recibido en diciembre pasado al ministro consejero de la Embajada de los Estados Unidos en Argentina, Jefferson Brown, con quien analizó los proyectos conjuntos que definieron la inauguración del primer “Centro de Emergencias” del país -que operará en los próximos días desde la ciudad de Resistencia-, del que sostienen especialistas en seguridad es en realidad una base militar de control y monitoreo de los Estados Unidos en territorio argentino encubierta como “centro de ayuda humanitaria”.

En la oportunidad, Brown aseguró que “este es uno de los proyectos más importantes que el gobierno norteamericano tiene con Argentina. Se trata del primer Centro de respuesta a emergencias que demandó una inversión de 3 millones de dólares y que fue ejecutado a través de la donación de la Embajada de Estados Unidos”.

En la reunión, realizada en el salón de Acuerdo de Casa de Gobierno, estuvieron presentes el comandante Edwin Passmore; la formadora de emergencia de la embajada de Estados Unidos, Silvia Maurizio y el representante de la Agencia de Inversión, Comercio Exterior y Relaciones Internacionales del Chaco, Marcos Sotelo.

El militar estadounidense explicó que el centro de operaciones “está pensando para emergencias naturales como inundaciones o sequías, pero también puede utilizarse, por ejemplo, para epidemias como el dengue”. Señaló que además el sitio contendrá la informática necesaria para realizar la coordinación con los organismos necesarios antes los eventuales sucesos: “es sólo una herramienta para que ellos puedan responder con todos los participantes”, manifestó.

Passmore detalló que la construcción había sido acordada hace dos años entre Capitanich y el ex embajador Earl Anthony Wayne -actual embajador en México-, y que “Permitirá que las diferentes áreas de gobierno hablen un mismo idioma operativo a la hora de prevenir, mitigar y superar desastres naturales”. Aseguró que el programa, exclusivamente civil, es financiado por el Comando Sur del Ejército de los EEUU y que tanto la mano de obra que lo construyó como los muebles y los equipos son chaqueños.

Capitanich relanza la “Unión Americana”

El gobernador Jorge Capitanich ya había recibido en septiembre a una delegación de legisladores de Estados Unidos quienes, invitados por una Fundación local, visitaron la provincia para estrechar vínculos entre ambos países. El gobernador convocó a los visitantes a construir una relación estratégica entre América del Norte y América del Sur para que el continente, unido, pueda reposicionarse como una potencia mundial; “voy a defender esa idea”, aseguró intentando reconstruir un nuevo ALCA.

Además Capitanich recomendó a los jóvenes legisladores -a quienes calificó como la nueva generación de políticos estadounidenses- tener como estrategia, para reposicionar a Estados Unidos después de la crisis actual, la unión americana y de esta manera convertir al continente en una potencia mundial. “Juntos seremos la mayor reserva de minería, agua dulce, alimentos, energía, industria cultural, atractivos turísticos, talentos de recursos humanos y tecnología vinculada a procesos productivos”, explicó el gobernador que casi hablaba como un mandatario presidencial.

“Desde América del Sur vemos con tristeza que Estados Unidos no nos considere un aliado”, manifestó en la oportunidad, y aseguró que está crisis es una oportunidad para potenciar las relaciones. “Defiendo una alianza estratégica y estoy dispuesto a luchar por esa idea”, afirmó.

La delegación estadounidense estuvo integrada por Lance Gooden (miembro de la cámara de Representantes de Texas), Sarah Beth Gregory (miembro de la cámara de Representantes Kentuck), Curtis Johnson (Director Asociado Asuntos Gubernamentales, departamento de Transporte de Washington DC -demócrata), Monisha Merchant (directora senior de Gestión de Producto Nivel III de Comunicación (CO) -demócrata), Daniel Patterson (Cámara de Representantes de Arizona -demócrata), Lisa Stickan (asistente Fiscal de la Federación Nacional de Jóvenes Republicanos -republicana), Manny Flores (director de la División de Banca del Departamento de Regulación Financiera y Profesional de Illions).

Del encuentro participaron además el ministro de Gobierno, Juan Manuel Pedrini; el secretario de Gobierno, Juan Chaquires; el presidente de la Fundación Construir, Oscar Valdez; la intendente de Resistencia y miembro de la fundación, Aída Ayala, y demás funcionarios municipales.

Asimismo, y como parte del paquete firmado con los Estados Unidos, la empresa Forbes Energy prevé invertir 100 millones de dólares en el Chaco para producir bioetanol a partir de la caña de azúcar. La planta del combustible incluye la siembra de 50 mil hectáreas. La producción de caña de azúcar transgénica se elevará a 160 toneladas por hectárea de las 70 toneladas actuales. “Hemos recorrido la zona norte de Argentina y hemos focalizado nuestro interés en Chaco por sus importantes condiciones productivas. Ahora sólo debemos definir algunos puntos fundamentales pero ya estamos listos para invertir en la provincia”, aseguró Alexander Forbes, gerente de la empresa.

Esta llamativa posición de un gobernador kirchnerista en defensa de la unión estratégica con los Estados Unidos permite que el Comando Sur del Ejército norteamericano se instale como “base de ayuda humanitaria” en territorio argentino, y permite el monitoreo y control satelital de toda la región ubicada cerca de la Triple Frontera Argentina-Paraguay- Brasil y sobre el deseado Acuífero Guaraní, mayor reserva de agua dulce de Sudamérica.

Este Programa ha generado desde sus comienzos fuertes rechazos en la provincia: muchos de sus habitantes esperan que la asistencia a los pobladores afectados por las inundaciones sea brindada por instituciones especializadas, como la Cruz Roja o UNICEF, y no por una organización vinculada con una fuerza militar extranjera como el Comando Sur.

+info:
Construyen un “centro de emergencias” en Resistencia: preocupa la instalación del Comando Sur de EEUU en el Chaco

Desmienten operativos militares extranjeros en la provincia

LA CONSTRUCCIÓN DEL CENTRO DE EMERGENCIAS DONADO POR ESTADOS UNIDOS CERCA DE FINALIZARSE

+++

sábado, 17 de marzo de 2012

Sabores irresistibles

El periodista, novelista y poeta estadounidense Stephen Crane (su obra más conocida entre nosotros es The red badge of courage, porque John Houston hizo una muy buena peli con ella) se murió muy joven, a los 28. Tiempo de sobra para superar una vida iniciada en la miseria y culminada como destacado corresponsal de guerra, elogiado por Henry James y Joseph Conrad. Y además de un puñado de excelentes novelas, dejó muchos poemas breves de esos que calan hasta los huesos. Este que sigue, para ver de qué estamos hablando, se llama El Corazón...


En el desierto
He visto una criatura, desnuda, salvaje
Que arqueada sobre el suelo
Sostenía su corazón entre las manos.
Y comía de él.
Le dije: —¿Está bueno, amigo?
—Es amargo, amargo—, contestó,
Pero me gusta.
Porque es amargo,
Y porque es mi corazón.

viernes, 3 de febrero de 2012

Republiquetas sojeras del sur: el caso paraguayo

Tierra arrasada - Documental completo (26 m)

El Paraguay ocupa hoy el sexto lugar como productor mundial de soja, sólo por detrás de EEUU, Brasil, Argentina, Canadá y China, y es el cuarto exportador mundial, luego de EEUU, Brasil, y Argentina. La producción de soja en Paraguay es de 8,3 millones de toneladas, cifra que podría duplicarse con el uso de la tecnología "Intacta RR2 PRO" de la multinacional Monsanto, que este año será aprobada comercialmente en el país.

Esta especie transgénica, dicen los especialistas, superará ampliamente el fenómeno causado en su momento por la soja RR, con resistencia al herbicida glifosato (Roundup), uno de los puntales de la expansión sojera en el cono sur (unos 43.000.000 de hectáreas en Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay). La tecnología "Intacta RR2 PRO", creada solamente para Sudamérica, está asociada al gen Bt (Bacillus Thuringiensis), lo que le brindaría resistencia a insectos lepidópteros como la oruga de la soja (Anticarcia gemmatalis), la oruga falsa medidora (Pseudoplusia includens y Rachiplusia un) y la broca de dos axilas (Crocidosema aporema). Además, hace a la planta resistente al Roundup Ready 2 (glifosato potenciado).

El documental “Tierra arrasada” (Brasil/Paraguay 2009), del director uruguayo Víctor Burgos Barreiro, aporta información sobre el modelo de producción impuesto en el cono sur por cinco poderosas multinacionales (ADM, Bunge, Cargill, Dreyfus y Monsanto), centrado en los efectos causados en Brasil y Paraguay, donde el cultivo de soja transgénica lleva más tiempo implantado y presenta sus niveles máximos de desarrollo.

En todos esos países se da una ocupación de territorios a través de la compra, el alquiler o la apropiación violenta, y se expulsa de sus tierras a comunidades campesinas e indígenas, con el indisimulable apoyo de los poderes estatales.

El monocultivo de soja afecta la autonomía alimentaria de los países, porque desplaza otros cultivos y tiene como destino la elaboración de biocombustibles o la nutrición de animales. Causa además fuerte impacto en los ecosistemas, ya que la plantación de soja transgénica requiere que la vegetación natural sea quemada o arrasada por medios mecánicos. Posteriormente, se usan herbicidas como el glifosato, que destruye toda la vegetación sin afectar las plantas transgénicas. Este agrotóxico, y otros venenos asociados, son de alto nivel de toxicidad para el ser humano (el director destacó que su cortometraje muestra el caso emblemático del niño Silvino Talavera, de una familia campesina de Pirapey, 130 kilómetros de Encarnación, que murió tres días después de que fumigaran la región donde habitaba).

Las fuerzas de seguridad del Estado y las formaciones paramilitares sustentadas por los sojeros controlan las nuevas regiones sojeras y reprimen cualquier tipo de oposición al agronegocio. “Una vez fuimos detenidos más de diez veces en un día. Las regiones sojeras son zonas totalmente militarizadas en las que a cada rato te piden documentos“, recordó Burgos Barreiro. La situación más tensa sucedió cuando el realizador se hallaba haciendo tomas en un predio costero brasileño que había sido deforestado poco antes. “Se hizo la noche y, cuando quisimos salir, estábamos rodeados de camionetas de sojeros. Se dio una persecución por medio del campo y, por suerte, pudimos escapar", contó.



Relacionado: Cómo funcionan las cosas

jueves, 2 de febrero de 2012

"La legalidad burguesa es una estrategia político-militar"

Juan Carlos Marín fue uno de los fundadores de la carrera de Sociología (UBA), junto con Gino Germani, y es autor de Los hechos armados y Leyendo a Clausewitz, entre otros textos ya clásicos. En este reportaje que presentamos -realizado en 1982- señala que para los luchadores populares es acuciante la necesidad de comprender "el carácter cruento de la burguesía del cono sur para imponer su existencia", y asumir "como un presupuesto el carácter armado de la estrategia política de la burguesía, así como su estrategia de guerra en la lucha de clases". Al final, una ilustración audiovisual del tema, a cargo de la murga uruguaya "Falta y resto"...

Reflexiones sobre una estrategia político-militar
Entrevista a Juan Carlos Marín por Silvia Gómez Tagle

Pregunta: Generalmente, la lucha armada solamente ha sido aceptada como alternativa legítima para la izquierda revolucionaria en países y en momentos históricos, en los que el Estado capitalista ha cerrado todas las vías para la lucha reivindicativa y democrática. Según tu opinión, ¿cuál puede ser el momento para desencadenar una lucha armada que rompa la legalidad burguesa?

J.C.M.: Tu pregunta presupone un sujeto histórico que se plantea un interrogante: “¿por qué, cuándo, cómo comenzar la lucha armada?”. La realidad de los procesos sociales y políticos del Cono Sur de América Latina ha sido compleja y tiende a remitirnos a la necesidad de asumir una reflexión prudente a partir de un cambio sustantivo en nuestra mirada acerca de esos acontecimientos.

Pensar en la ruptura de la legalidad burguesa implica previamente reconocer su existencia como algo ya establecido. Pero, en realidad, la referencia a la legalidad burguesa debiera ser entendida como una denominación amplia –a pesar de su inevitable vaguedad inicial- de una de las estrategias del capitalismo. Estrategia cuyos distintos momentos de implementación expresan un amplio espectro de luchas que, en más de una oportunidad, han asumido formas de enfrentamiento cruel, inclusive de genocidio, contra los sectores más desposeídos de nuestras sociedades.

La llamada legalidad burguesa es, en realidad, la referencia a una estrategia político-militar de la burguesía en el proceso de la lucha de clases en las sociedades capitalistas; y está claro que esa lucha se realiza en contra de los pobres del campo y la ciudad y no en contra de un supuesto orden feudal actual.

Pensadas así las cosas, tu pregunta inicial podría ser reformulada y vinculada con el problema de la toma de conciencia acerca del carácter cruento de la burguesía del cono sur para imponer su existencia. En esa lucha, es la burguesía quien actualmente tiene la iniciativa; es ella quien se comporta como un estado conquistador, invasor, que libra los enfrentamientos necesarios para imponer su orden disciplinario. La burguesía necesita realizar esta tarea todos los días como única alternativa de reproducir las condiciones de su existencia social.

Para expropiar el poder -económico, político y social- de los pueblos debe vencer asperezas, oposiciones, resistencias que se reproducen permanentemente. Su orden disciplinario no se logra imponer, ni mantener si no es a costo de campañas político-militares a lo largo y ancho de la sociedad. ¿De que otra manera puede comprenderse el incremento permanente de los gastos en sus fuerzas armadas?

Es verdad que la percepción de estos procesos ha sido permanentemente enmascarada, encubierta; ha habido -aún hoy lo hay en parte, un desarme intelectual de los cuadros políticos y científicos respecto a los “hechos de armas”. La capacidad de atención, de percepción y de reflexión sobre el carácter cotidiano, permanente y creciente de la estrategia político-militar del capitalismo, ha sido saboteada. ¿Cómo explicar la ausencia curricular, en el campo de las ciencias sociales, de la problemática teórico-metodológica de la temática de la guerra y de sus consecuencias, en momentos en que el gasto en armamentos es el hecho más sustantivo de la historia de la especie humana?

Es, en parte, como consecuencia de este desarme intelectual, que plantearse estos problemas suena “poco académico”. Retomo tu pregunta y su reformulación, asumiendo como un presupuesto el carácter armado de la estrategia política de la burguesía, así como su estrategia de guerra en la lucha de clases. Quitarle la iniciativa estratégica a la burguesía se convierte en una medida prioritaria para los movimientos sociales y políticos del Cono Sur. Para ello, es imprescindible comprender que esa acción sólo puede ejercerse eficazmente en tanto es asumida desde su inicio como la fundación de una tarea político-militar de los sectores mas desposeídos de nuestras sociedades. No sólo porque ese es el trato que recibirán de la burguesía debido a sus luchas, sino porque es necesario que esas luchas comiencen a estar orientadas, y conducidas, por una conciencia de las condiciones reales en que se librarán los enfrentamientos.

La imagen de territorio ocupado en condiciones de guerra, es quizás la que permite una mayor claridad respecto de las condiciones de existencia económica, política y social de los sectores populares latinoamericanos. Esa imagen nos es útil en tanto comprendamos que las armas que se utilizan en esa ocupación son el producto de un largo y complejo proceso histórico de acumulación de experiencias, en el desarrollo del capitalismo en estos dos últimos siglos.

Esas armas y sus tecnologías respectivas están siendo desenmascaradas, cada vez más, por la acción de los movimientos sociales y políticos y por la toma de conciencia acerca de su significación (basta pensar en los trabajos de los Basaglia, Foucault, Deleuze, Guattari, Szagz, Canetti y muchos otros). Las tecnologías represivas -morales y/o policiales— del capitalismo, han dejado de ser analizadas sólo en función del fin inhibitorio que decían perseguir; hoy sabemos que eran muchos más los procesos que construían (entre ellos el desarme intelectual) que los que destruían, mediante sus tácticas represivas.

Mediante los grandes aparatos de encierro (la “familia”; la “escuela”; la “fabrica”; el “hospital"; el “manicomio”; la “cárcel”, etc.) se lograba aplicar una tecnología constructora de comportamientos “morales” y de “consenso”. Al tiempo que permitían aplicar tácticas de “exclusión” y de “cooptación”, las cuales fueron, y son mostradas, como pilares institucionales esenciales en su territorialidad social.

Pero esa ocupación no se realiza, ni se mantiene, sin librar combates; y es este hecho el que se establece como el operador básico de su actual concepción política: su estrategia de guerra. Quitarle la iniciativa a la burguesía del Cono Sur exige tener presente todas las luchas y jerarquizarlas en relación al lugar que ellas ocupan en una estrategia de guerra.

Pregunta: Yo quisiera introducir otros matices que nos podrían aclarar un poco el sentido de tu concepción de esta estrategia político-militar, y sobre el enfrentamiento armado como un momento diferente de la expresión de una fuerza social. ¿Cómo concebirías tú las diferentes instancias en que se desenvuelve el movimiento, en cuanto puede ser sindical, o partidario dentro de los marcos legislativos que permiten los sistemas democráticos representativos, las luchas electorales, etc.?

J.C.M.: De Antonio Gramsci tomé la imagen de “pueblo ocupado”, imagen de la cual él se vale para plantear los problemas de una estrategia política revolucionaria que busca definir, desde su inicio, el contenido político-militar de dicha estrategia. Hacerlo desde un comienzo exige asumir el hecho de que en el inicio se está militarmente desarmado, pero ello no es un obstáculo insalvable para que la política revolucionaria posea un contenido político militar. Desde la perspectiva de Antonio Gramsci, “la nación oprimida, por lo tanto, opondrá inicialmente a la fuerza militar hegemónica una fuerza que será sólo “política-militar”, o sea, una forma de acción política que tenga la virtud de determinar reflejos de carácter militar en el sentido:

1. De que sea eficiente para disgregar íntimamente la eficacia bélica de la nación hegemónica;
2. Que constriña a la fuerza militar hegemónica a diluirse y dispersarse en un gran territorio, anulando en parte su capacidad bélica” (Gramsci: 1986, p73).

Este uso de la noción de reflejo como referencia a un proceso social indirecto, nos advierte claramente que no se trata de la búsqueda de una confrontación de fuerza inmediata, directa y frontal contra la burguesía, con las “armas en las manos”. No sólo porque no tiene las armas, sino porque aún en el caso de tenerlas, no sería esa la mejor forma inicial de usarla. No quisiera continuar sin antes insistir en que a pesar de que las acciones realizadas por los sectores populares (aún las más elementales acciones de carácter “reivindicativo” que tú señalabas inicialmente) estén militarmente desarmadas, ellas serán consideradas igualmente como acciones provenientes de una estrategia político-militar si así lo son en sus consecuencias, y como tales serán tratadas por la burguesía.

Recordemos los miles de intelectuales que en el Cono Sur siguen la misma suerte que actualmente sufre Antonio Negri… la misma que en su oportunidad le ejecutó la burguesía italiana a Antonio Gramsci, pues ella concibe su acción en la lucha de clases a partir de una tesis de guerra, en función de la cual ha ocupado la territorialidad del Cono Sur latinoamericano.

El uso de una fuerza armada actúa como un operador básico en sus tesis políticas y es el factor que le permite mantener la iniciativa de la lucha de clases; es por esto que buscará siempre producir, en forma directa, encuentros armados inmediatos, sobre todo a partir del desarme militar preexistente en los sectores populares.

Será la astucia que tengan los cuadros revolucionarios en el uso del tiempo y del espacio social de lo que dependerá que logren diferir los encuentros armados que busca y provoca la burguesía. De esa manera, tratando de lograr un proceso político y social que lleve al enemigo a dispersar y diluir el uso de su fuerza armada, se crearán condiciones propicias para las tareas de disgregación íntima de esa fuerza, prerrequisito para que la burguesía pierda la iniciativa en la lucha de clases.

Pregunta: ¿Y cómo incorporas tú, en esa concepción de las sociedades capitalistas del Cono Sur, sociedades organizadas en el uso de la fuerza, en el poder construido a partir de la fuerza, toda la problemática del consenso y de la lucha política de masas, de la opinión pública?

J.C.M.: Si bien es cierto que no es posible mecánicamente homogeneizar la situación social y política del Cono Sur, pues diferentes han sido los procesos ocurridos y no sólo por tratarse de estructuras sociales distintas sino, también, de historias diferentes; se trata, sin embargo de situaciones todas ellas en que la burguesía dominante ha asumido, con tremenda claridad, una disposición de guerra. Ha logrado, por otra parte, crear un profundo consenso en toda la burguesía, acerca de esa situación, e impregnar de esa convicción a sus diferentes cuadros orgánicos: tecnócratas, corporativos, profesionales de las diferentes armas, etc.; es decir, el conjunto de su arsenal social, de ahí su enorme capacidad de reclutamiento de una ciudadanía orgánica. Por supuesto, todo esto no niega la existencia, en su seno, de diferentes alineamientos acerca del carácter que debe tomar esa peculiar situación de guerra; pero está claro que la burguesía piensa en términos de una tesis de guerra, en que cada vez más se achican las distancias entre lo “interno” y lo “externo”, tanto en el discurso teórico, como en sus acciones “ejemplificadoras” de terrorismo que realiza afuera de sus fronteras nacionales. (Es posible que en los próximos meses -ante las consecuencias del triunfo de Reagan como presidente de los Estados Unidos- todo esto se visualice con más claridad).

Es la capacidad de la burguesía del Cono Sur, de crear un consenso propio y favorable a la perspectiva de sus fracciones financieras, lo que ha sido soslayado, despreciado, por los cuadros más combativos de los movimientos populares latinoamericanos. Pues ese hecho, conduce inevitablemente la encrucijada de enfrentar las condiciones de una guerra civil, que se prolonga, a la espera de una resolución por las armas. Esto último, contradice la imagen de “dictaduras militares” tradicional y convencional, que se utiliza para caracterizar las situaciones de esta región; reducir esos procesos, reificar en sus fuerzas armadas hasta el límite del fetichismo instrumental de las “armas”, lo que en realidad es un complejo social no cristalizado sino en una actual y permanente ebullición sin resolución real, es un grave y costoso error.

Grave, porque la imagen de la sociedad que nos es adversa se distorsiona hasta el extremo de engañarse creyendo que se trata de una “ínfima minoría” cuando en realidad mantiene su capacidad de reproducción. Costoso error, porque tiende a soslayar el problema esencial de la hegemonía y del consenso, al no tener en cuenta que se trata de una guerra entre fuerzas sociales en pugna, y no entre “aparatos armados”.

Este carácter de situación de guerra civil que vive el Cono Sur, y que se prolonga más allá de las expectativas del “triunfalismo” (de uno u otro bando) y del “derrotismo” inicial, nos impone un desafío intelectual que trasciende posibilidades políticas inmediatas. Nos convoca a una realidad para la cual las fantasías estereotipadas con que habitualmente se participaba del espectáculo, no son válidas, ni siguiera en la tarea de espectadores: no entenderíamos nada.

La mayor parte de la población del Cono Sur vive en capitalismo político altamente desarrollado, su burguesía financiera ha impuesto y generalizado las condiciones de intersticial e infinito Gulag; no se trata ya sólo de los convencionales y tradicionales procesos de formación del poder burgués. Se trata, realmente, de una burguesía que “está al día” respecto de las diferentes tecnologías que la lucha contrarrevolucionaria ha gestado en los grandes centros capitalistas, en su lucha contra la liberación colonial, los movimientos de masas contra la guerra de Vietnam, las tecnologías de desestabilización política institucional, los métodos de demolición social ... Y así podría seguir la lista en relación a lo que es el producto de una larga experiencia de la burguesía internacional, en su lucha contra las movilizaciones de los desposeídos. Sus centrales de inteligencia han logrado los más altos y crecientes niveles de integración, la tendencia a constituirse transnacionalmente en la implementación de sus tácticas, refleja con justeza su pertenencia al estadio del capitalismo financiero. El Cono Sur se ha convertido en la Alemania del siglo XX en Latinoamérica.

Pero en verdad, el listado de toda esa “eficiente” tecnología no es suficiente para explicar un cambio cualitativo que se ha producido en su uso, y que es el que ayuda a visualizar una mejor aproximación a las consecuencias de su implementación. Está destinada fundamentalmente a un uso político y no militar como su apariencia inicial pudiera indicar. Con esta tecnología se busca, no sólo aniquilar militarmente las fuerzas sociales populares, sino también, lograr su derrumbe moral y la constitución, el fortalecimiento, de un consenso legitimador, en la emergencia de una nueva fuerza social contrarrevolucionaria. Es decir, es un enorme “paquete tecnológico” que se utiliza subordinándolo a una estrategia político-militar en la cual los operadores “militares” han sido desplazados y subordinados a los “políticos” y a los “sociales”.

En síntesis, la burguesía caracteriza a su enemigo sin caer en el reduccionismo militar; para ella, su enemigo es “moral”, “social”, “político” y podríamos seguir enumerando los diferentes aspectos, atributos, que la burguesía reconoce en su enemigo de clase. Por supuesto, no toda la burguesía se comporta con los mismos criterios, pero difícilmente se puede poner en duda el grado de unidad alcanzado por la burguesía en la caracterización de su enemigo. Esta situación crea una fuerte tendencia a una situación de frontalidad en la lucha de clases, como nunca antes la había alcanzado la región del Cono Sur.

La democracia política se escinde, su carácter de clase se sobreimpone desplazando a la idílica relación entre ciudadanos y para que prevalezca una relación de fuerzas materiales entre las fuerzas sociales que constituían su territorialidad. Pero pensar que todo se reduce a observar esas relaciones de fuerzas materiales (“armadas”) es soslayar que lo sustantivo del proceso está en las fuerzas sociales en pugna.

Es difícil hacer política en condiciones de guerra... y no caer en la trampa de desplazar, de transformar erráticamente, la acción política en acciones militares... se vive al límite, los deslizamientos fáciles y tentadores. La burguesía usa una fuerza de guerra para hacer política, así como en el mercantilismo es imposible escindir e inteligir qué es comercio y qué
es guerra, en el período del capitalismo financiero no hay acumulación de capital sin batallas sangrientas. Por supuesto, esto no significa que la política de la burguesía se reduzca al uso de la fuerza armada; pero lo que sí es cierto que su fuerza política y social se militariza y asume el modelo de la guerra como forma de reproducción de sus condiciones de existencia.

Está tu pregunta, no quisiera soslayarla. . . ella plantea un interrogante, “¿que hacer?” o “¿cómo hacerlo?. Pero... ¿quién pregunta y quién contesta?”. Recuerdo un señalamiento de M. Foucault: “el intelectual no puede seguir desempeñando el papel de dar consejos”. El proceso, las tácticas, los objetivos deben proporcionárselos aquellos que luchan y forcejean por encontrarlos. Lo que el intelectual puede hacer es dar instrumentos de análisis, y en la actualidad este es esencialmente el papel del historiador. Se trata, en efecto, de tener del presente una percepción espesa, amplia, que permite percibir dónde están las líneas de fragilidad, dónde los puntos fuertes a los que se han aferrado los poderes... dónde estos poderes se han implantado. Dicho de otro modo, hacer un croquis topográfico y geológico de la batalla. Ahí está el papel del intelectual. Y ciertamente no es decir: “Esto es lo que debéis hacer”.

Ahora bien, en América Latina, en el Cono Sur en particular, los intelectuales vivimos de otra manera... hace años que hemos sido cooptados por lo más caliente de las luchas políticas y sociales... las cárceles no nos son ajenas, aunque se llamen “estadios”, ni la nueva tecnología judicial de la burguesía fundada en la tortura y la delación... y el suicidio. Sabemos que no es lo mismo ser un prisionero de guerra que un detenido político; sabemos distinguir entre guerra, y represión que una mata y que la otra no necesariamente, y que es en esa distancia, de “no necesariamente”, radican diferencias sustantivas para la acción política.

Empeñarse en analizar la situación del Cono Sur de América Latina con las categorías conceptuales con que convencionalmente se hace referencia a otros procesos políticos, más que error puede llegar a ser un suicidio social… pues difícilmente se puede poner en duda que lo que allí ocurre no se debe al “atraso” de las supuestas sociedades “subdesarrolladas” sino que, por el contrario se trata de un alerta que hay que aprender antes que sea demasiado tarde. Pero ese aprendizaje exige astucia al borde de la clandestinidad, o al menos de una profunda discreción. . . sin caer en el aislamiento.

En principio es imprescindible hacer comprensible la lucha, el combate, de aquellos que viven en los territorios ocupados militarmente por la burguesía; para aquellos que no estando en esas situaciones, o al menos no sintiéndolo así, con tremenda ligereza pueden llegar a categorizar ciertas acciones políticas como “terroristas”. Pero es conveniente aclarar que la política del terror que ha impuesto la burguesía del Cono Sur, no ha sido detenida ni un milímetro por la acción de los Estados-nación de las “democracias occidentales”, ni de los organismos internacionales. Ante esa situación: ¿es justo negarle a un pueblo el uso de la fuerza?

Esto no niega la necesidad de una reflexión rigurosa acerca de la lucha política y la guerra, desde la perspectiva de los desposeídos; pero esa reflexión, y sus discusiones necesarias, sólo puede desarrollarse a partir del reconocimiento de las condiciones reales en que esas luchas se insertarán. Es más, es esencial que esa reflexión se realice pues, sin ella, los costos que se han pagado hasta el presente son enormes. Hace pocos días Michael T. Klare estimaba en aproximadamente 20 millones de muertos el saldo de la lucha contrainsurgente en los últimos 33 años.

Los intelectuales, en particular aquellos que trabajan en las ciencias sociales, están convocados a un desafío ineluctable: la necesidad de incorporar en el discurso teórico del poder, el discurso de la guerra. No sólo por razones de su propia historicidad social, sino esencialmente por razones que hacen a la reflexión teórica rigurosa.

¿Cómo analizar los procesos sociales sin referirnos a la ruptura y/o constitución de relaciones sociales; cómo usar la noción de fuerza social y soslayar el carácter de fuerza material que toda fuerza social involucra? ¿Cómo negar que la ruptura de una relación social implica violencia corporal; cómo negar que la existencia de fuerzas sociales armadas expresan leyes sociales concretas? La lista podría seguir, y bueno sería hacerlo si con ello lográramos ayudar a desmitificar una problemática que se mantiene en el fetichismo de las “armas”.

El análisis de la lucha de clases del Cono Sur impone una mirada, una reflexión en la que los sistemas categoriales, conceptuales, sean traducidos en el contexto de un discurso teórico de la guerra. Lograr un discurso teórico unificado, único, de la lucha de clases y de la guerra, permitirá “percibir dónde están las líneas de fragilidad, dónde los puntos fuertes a que se han aferrado los poderes... dónde estos poderes se han implementado. . . ¡necesidades nada despreciables para aquellos que combaten! Hace ya mucho que los intelectuales -en particular aquellos que trabajan en las ciencias sociales- saben que el conocimiento no es desinteresado, neutro, sino que expresa y persigue estrategias de poder; pero lo que muchas veces se olvida es que esas mismas estrategias de poder tienen la capacidad de producir el desarme intelectual, aún en el propio campo de aquellas orientaciones que más comprometidas han estado históricamente con las luchas populares.

¿Qué pensar de aquellos que en estos momentos convocan a los “problemas del Estado” o de la “democracia”, personificando y reificando procesos en los que el denominador ha sido un verdadero genocidio, en una nueva estrategia de poder? También es cierto que con el nombre de “propaganda armada” asistimos a verdaderas aberraciones de la lucha revolucionaria. Cometer el error de no distinguir la distancia que hay entre acciones armadas de “propaganda” y de “agitación”, ha llevado a desastres políticos por la incapacidad de asumir las consecuencias imprevistas de represalias brutales en manos de las fuerzas armadas de la burguesía. Como también, acciones armadas correctas, desde la perspectiva de buscar “desarmar al enemigo” que resultan verdaderos desastres al intentar convertirlas en acciones de “pertrechamiento”... ¡lo uno no es lo mismo que lo otro!

Tanto para la reflexión como para la acción política existe ya una convocatoria, un desafío, de incorporar esta temática para la resolución de problemas de orden teórico, metodológico y aun técnico. Tarea compleja y de combate aún para los intelectuales, pues exige poner a prueba una estrategia de la verdad.

(Tomado de Leyendo a Clausewitz, de Juan Carlos Marín)
Relacionado: “Hablar de terrorismo de Estado oscurece la realidad”



Falta y Resto: "Está intacto y atento el aparato"