martes, 3 de julio de 2012

El corazón eglógico y sencillo de Ferlinghetti


El mundo es un hermoso lugar para nacer
si no te importa que la felicidad
no siempre sea tan divertida
si no te importa un toque de infierno
de vez en cuando
justo cuando todo está bien
porque ni siquiera en el cielo
cantan todo el tiempo

El mundo es un hermoso lugar para nacer
si no te importa que algunos mueran todo el tiempo
o quizás sólo pasen hambre parte del tiempo
lo cual no es ni la mitad de malo
si no te toca a ti

Oh el mundo es un hermoso lugar para nacer
si no te importan mucho unas pocas mentes momificadas
en los puestos más altos
o una bomba o dos de vez en cuando
en las caras vueltas hacia arriba
o algunas otras incorrecciones
de las que nuestra sociedad
de Marca Registrada es presa
con sus hombres de distinción
y sus hombres de extinción
y sus sacerdotes
y otros patrulleros

y sus diversas segregaciones
e investigaciones parlamentarias
y otras constipaciones
de las que nuestra tonta carne
es heredera

Sí, el mundo es el mejor lugar de todos
para muchas cosas como hacer la escena divertida
y hacer la escena de amor y hacer la escena triste
y cantar canciones en voz baja y tener inspiraciones
caminar por ahí mirando todo
y oliendo flores y toquetear las estatuas
y hasta pensar y besar gente
y hacer bebés y usar pantalones
y agitar sombreros y bailar
y nadar en los ríos en picnics
a mediados del verano
y por lo general
“darse la gran vida”

Sí.
Pero justo entonces
en la mitad de todo
llega
el sonriente
funebrero...

"El mundo es un hermoso lugar…"
de Lawrence Ferlinghetti
(traducción Elvio E.Gandolfo)
Imagen: "Muerte sonriente"
de Diana Garrido 

miércoles, 28 de marzo de 2012

"Queridos cofrades de la gran zapallería"

Germán Hotes es un escritor chaqueño residente en Asunción. En su exquisito Infinito limón incluye algunos breves relatos que bien podrían tomarse como delicadas variaciones sobre El zapallo que era cosmos, de Macedonio Fernández. Sea una ingeniosa reescritura o una creación propia, la lectura es un deleite. Por eso, este blog lo incluye hoy en su sección de cocina fantástica regional...


En el patio de una casa hay un zapallo que crece cada tanto en el mismo lugar. Cuando llega a un cierto tamaño, la señora de la casa lo saca porque dice que el zapallo a ella no le gusta, aunque después lo compra en la verdulería y ahí dice que le gusta. No sabe la señora que matar a la planta es en realidad una orden que ella no ve de dónde viene, quizá del sistema económico o de la dominación cultural, o hasta quizá de un ser extraterrestre que vino viajando por el espacio y el zapallo es su principal enemigo, porque es el único que puede notar su presencia, debido a la extrema lucidez del vegetal, cosa que no podemos percibir los seres humanos. Se libra en los patios de las casas una lucha interplanetaria que quizá decida los destinos de la humanidad.

O a lo mejor no pasa nada.

Podemos imaginar también que el zapallo es una forma de vida poderosísima que se alimenta de pensamientos humanos y va dejando a la gente idiota, con la cabeza vacía y los canteros llenos, y todo puré de zapallo babeando por la comisura, la mirada perdida, siempre argumentando y diciendo lo rico que es el zapallo, porque es muy bueno, y muy nutritivo y... ¡zapallo, zapallo! ¡quiero zapallo! Pero todas son excusas nomás para comer el zapallo que domina nuestro pensamiento.

Cuando era chico, escuela primara, década del 80, había en la ciudad unos grafitis satánicos pintados con pincel grueso blanco o negro y siempre con errores de ortografía. Una sola palabra referida a alguna representación del mal. Cosas como: "demoño", "malda", "satana', 'eskeleto", "diavlo". Y había uno, que ese sí me daba miedo, que decía "Sapallar" referido a una matanza de indios que hubo en el Chaco a principios del siglo XX, en un lugar que se llama El Zapallar. Alguien trajo esa palabra del pasado con la intención de causar horror y sobre un niño lo ha logrado.

Relacionado: Cosmología política: ninguno de nosotros sabrá nunca si vive o no dentro de un zapallo

lunes, 26 de marzo de 2012

Para "ayuda humanitaria" no hay como el ejército norteamericano

Como bien saben los ciudadanos pobres de muchos países de América Central, Asia y África, ante cualquier situación de catástrofe, cuando uno necesita "ayuda humanitaria", lo mejor es solicitarla al ejército norteamericano (algún ideologizado de esos que nunca faltan ya estará preguntando qué hacer cuando dicha situación fue provocada precisamente por dicho ejército, lo que no vamos a contestar aquí). Se puede tener acceso a este invalorable auxilio con sólo ceder una ínfima parte del territorio propio al control de los militares norteamericanos, una bagatela si comparamos con los infinitos beneficios que tal decisión ha de depararnos. Así lo ha comprendido el señor gobernador de todos los chaqueños (NEA), Jorge Capitanich, un mandatario moderno preocupado por sacar del atraso a su provincia, que acaba convocar al comando Sur de la susodicha fuerza armada para que se radique en un predio del aeropuerto de Resistencia. Luego de que trascendiera la noticia, el gobierno del Chaco se apresuró a desmentirla, lo que ha sido interpretado -por gente poco versada en políticas de desarrollo- como la confirmación de la misma...


Argentina: gobernador del Chaco da permiso al Comando Sur para instalar una base militar de “Ayuda Humanitaria" - Funcionará este mes, según lo anunciado


El edificio será inagurado este mes está ubicado en el predio del aeropuerto de Resistencia -capital de la provincia norteña del Chaco- y se encuentra en etapa final de construcción. Será así el primer centro de operaciones en la Argentina. “Sólo resta equipar con tecnología informática y amoblar el lugar para luego culminar con una capacitación al personal”, dijo el comandante estadounidense Edwin Passmore, del Comando Sur, quien se reunió semanas atrás con el gobernador Jorge Capitanich.

El Comando Sur de los Estados Unidos (COSUR) y la embajada estadounidense impulsaron un “Programa de Fortalecimiento del Sistema Provincial de Emergencias” aprobado en 2006 por el ex Ministro de Justicia, Aníbal Fernández bajo el título "Programa de Fortalecimiento del Sistema Provincial de Emergencias". Así se le dio entrada al Comando Sur en territorio argentino. Ello implica realizar campañas de "concientización humanitaria" y de instrucción a la población, para luego en un futuro cercano, establecer tropas para "ayuda humanitaria". Así han hecho en países como Ecuador, Honduras, Costa Rica, Paraguay y Colombia.

El gobernador del Chaco ya había recibido en diciembre pasado al ministro consejero de la Embajada de los Estados Unidos en Argentina, Jefferson Brown, con quien analizó los proyectos conjuntos que definieron la inauguración del primer “Centro de Emergencias” del país -que operará en los próximos días desde la ciudad de Resistencia-, del que sostienen especialistas en seguridad es en realidad una base militar de control y monitoreo de los Estados Unidos en territorio argentino encubierta como “centro de ayuda humanitaria”.

En la oportunidad, Brown aseguró que “este es uno de los proyectos más importantes que el gobierno norteamericano tiene con Argentina. Se trata del primer Centro de respuesta a emergencias que demandó una inversión de 3 millones de dólares y que fue ejecutado a través de la donación de la Embajada de Estados Unidos”.

En la reunión, realizada en el salón de Acuerdo de Casa de Gobierno, estuvieron presentes el comandante Edwin Passmore; la formadora de emergencia de la embajada de Estados Unidos, Silvia Maurizio y el representante de la Agencia de Inversión, Comercio Exterior y Relaciones Internacionales del Chaco, Marcos Sotelo.

El militar estadounidense explicó que el centro de operaciones “está pensando para emergencias naturales como inundaciones o sequías, pero también puede utilizarse, por ejemplo, para epidemias como el dengue”. Señaló que además el sitio contendrá la informática necesaria para realizar la coordinación con los organismos necesarios antes los eventuales sucesos: “es sólo una herramienta para que ellos puedan responder con todos los participantes”, manifestó.

Passmore detalló que la construcción había sido acordada hace dos años entre Capitanich y el ex embajador Earl Anthony Wayne -actual embajador en México-, y que “Permitirá que las diferentes áreas de gobierno hablen un mismo idioma operativo a la hora de prevenir, mitigar y superar desastres naturales”. Aseguró que el programa, exclusivamente civil, es financiado por el Comando Sur del Ejército de los EEUU y que tanto la mano de obra que lo construyó como los muebles y los equipos son chaqueños.

Capitanich relanza la “Unión Americana”

El gobernador Jorge Capitanich ya había recibido en septiembre a una delegación de legisladores de Estados Unidos quienes, invitados por una Fundación local, visitaron la provincia para estrechar vínculos entre ambos países. El gobernador convocó a los visitantes a construir una relación estratégica entre América del Norte y América del Sur para que el continente, unido, pueda reposicionarse como una potencia mundial; “voy a defender esa idea”, aseguró intentando reconstruir un nuevo ALCA.

Además Capitanich recomendó a los jóvenes legisladores -a quienes calificó como la nueva generación de políticos estadounidenses- tener como estrategia, para reposicionar a Estados Unidos después de la crisis actual, la unión americana y de esta manera convertir al continente en una potencia mundial. “Juntos seremos la mayor reserva de minería, agua dulce, alimentos, energía, industria cultural, atractivos turísticos, talentos de recursos humanos y tecnología vinculada a procesos productivos”, explicó el gobernador que casi hablaba como un mandatario presidencial.

“Desde América del Sur vemos con tristeza que Estados Unidos no nos considere un aliado”, manifestó en la oportunidad, y aseguró que está crisis es una oportunidad para potenciar las relaciones. “Defiendo una alianza estratégica y estoy dispuesto a luchar por esa idea”, afirmó.

La delegación estadounidense estuvo integrada por Lance Gooden (miembro de la cámara de Representantes de Texas), Sarah Beth Gregory (miembro de la cámara de Representantes Kentuck), Curtis Johnson (Director Asociado Asuntos Gubernamentales, departamento de Transporte de Washington DC -demócrata), Monisha Merchant (directora senior de Gestión de Producto Nivel III de Comunicación (CO) -demócrata), Daniel Patterson (Cámara de Representantes de Arizona -demócrata), Lisa Stickan (asistente Fiscal de la Federación Nacional de Jóvenes Republicanos -republicana), Manny Flores (director de la División de Banca del Departamento de Regulación Financiera y Profesional de Illions).

Del encuentro participaron además el ministro de Gobierno, Juan Manuel Pedrini; el secretario de Gobierno, Juan Chaquires; el presidente de la Fundación Construir, Oscar Valdez; la intendente de Resistencia y miembro de la fundación, Aída Ayala, y demás funcionarios municipales.

Asimismo, y como parte del paquete firmado con los Estados Unidos, la empresa Forbes Energy prevé invertir 100 millones de dólares en el Chaco para producir bioetanol a partir de la caña de azúcar. La planta del combustible incluye la siembra de 50 mil hectáreas. La producción de caña de azúcar transgénica se elevará a 160 toneladas por hectárea de las 70 toneladas actuales. “Hemos recorrido la zona norte de Argentina y hemos focalizado nuestro interés en Chaco por sus importantes condiciones productivas. Ahora sólo debemos definir algunos puntos fundamentales pero ya estamos listos para invertir en la provincia”, aseguró Alexander Forbes, gerente de la empresa.

Esta llamativa posición de un gobernador kirchnerista en defensa de la unión estratégica con los Estados Unidos permite que el Comando Sur del Ejército norteamericano se instale como “base de ayuda humanitaria” en territorio argentino, y permite el monitoreo y control satelital de toda la región ubicada cerca de la Triple Frontera Argentina-Paraguay- Brasil y sobre el deseado Acuífero Guaraní, mayor reserva de agua dulce de Sudamérica.

Este Programa ha generado desde sus comienzos fuertes rechazos en la provincia: muchos de sus habitantes esperan que la asistencia a los pobladores afectados por las inundaciones sea brindada por instituciones especializadas, como la Cruz Roja o UNICEF, y no por una organización vinculada con una fuerza militar extranjera como el Comando Sur.

+info:
Construyen un “centro de emergencias” en Resistencia: preocupa la instalación del Comando Sur de EEUU en el Chaco

Desmienten operativos militares extranjeros en la provincia

LA CONSTRUCCIÓN DEL CENTRO DE EMERGENCIAS DONADO POR ESTADOS UNIDOS CERCA DE FINALIZARSE

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sábado, 17 de marzo de 2012

Sabores irresistibles

El periodista, novelista y poeta estadounidense Stephen Crane (su obra más conocida entre nosotros es The red badge of courage, porque John Houston hizo una muy buena peli con ella) se murió muy joven, a los 28. Tiempo de sobra para superar una vida iniciada en la miseria y culminada como destacado corresponsal de guerra, elogiado por Henry James y Joseph Conrad. Y además de un puñado de excelentes novelas, dejó muchos poemas breves de esos que calan hasta los huesos. Este que sigue, para ver de qué estamos hablando, se llama El Corazón...


En el desierto
He visto una criatura, desnuda, salvaje
Que arqueada sobre el suelo
Sostenía su corazón entre las manos.
Y comía de él.
Le dije: —¿Está bueno, amigo?
—Es amargo, amargo—, contestó,
Pero me gusta.
Porque es amargo,
Y porque es mi corazón.

viernes, 3 de febrero de 2012

Republiquetas sojeras del sur: el caso paraguayo

Tierra arrasada - Documental completo (26 m)

El Paraguay ocupa hoy el sexto lugar como productor mundial de soja, sólo por detrás de EEUU, Brasil, Argentina, Canadá y China, y es el cuarto exportador mundial, luego de EEUU, Brasil, y Argentina. La producción de soja en Paraguay es de 8,3 millones de toneladas, cifra que podría duplicarse con el uso de la tecnología "Intacta RR2 PRO" de la multinacional Monsanto, que este año será aprobada comercialmente en el país.

Esta especie transgénica, dicen los especialistas, superará ampliamente el fenómeno causado en su momento por la soja RR, con resistencia al herbicida glifosato (Roundup), uno de los puntales de la expansión sojera en el cono sur (unos 43.000.000 de hectáreas en Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay). La tecnología "Intacta RR2 PRO", creada solamente para Sudamérica, está asociada al gen Bt (Bacillus Thuringiensis), lo que le brindaría resistencia a insectos lepidópteros como la oruga de la soja (Anticarcia gemmatalis), la oruga falsa medidora (Pseudoplusia includens y Rachiplusia un) y la broca de dos axilas (Crocidosema aporema). Además, hace a la planta resistente al Roundup Ready 2 (glifosato potenciado).

El documental “Tierra arrasada” (Brasil/Paraguay 2009), del director uruguayo Víctor Burgos Barreiro, aporta información sobre el modelo de producción impuesto en el cono sur por cinco poderosas multinacionales (ADM, Bunge, Cargill, Dreyfus y Monsanto), centrado en los efectos causados en Brasil y Paraguay, donde el cultivo de soja transgénica lleva más tiempo implantado y presenta sus niveles máximos de desarrollo.

En todos esos países se da una ocupación de territorios a través de la compra, el alquiler o la apropiación violenta, y se expulsa de sus tierras a comunidades campesinas e indígenas, con el indisimulable apoyo de los poderes estatales.

El monocultivo de soja afecta la autonomía alimentaria de los países, porque desplaza otros cultivos y tiene como destino la elaboración de biocombustibles o la nutrición de animales. Causa además fuerte impacto en los ecosistemas, ya que la plantación de soja transgénica requiere que la vegetación natural sea quemada o arrasada por medios mecánicos. Posteriormente, se usan herbicidas como el glifosato, que destruye toda la vegetación sin afectar las plantas transgénicas. Este agrotóxico, y otros venenos asociados, son de alto nivel de toxicidad para el ser humano (el director destacó que su cortometraje muestra el caso emblemático del niño Silvino Talavera, de una familia campesina de Pirapey, 130 kilómetros de Encarnación, que murió tres días después de que fumigaran la región donde habitaba).

Las fuerzas de seguridad del Estado y las formaciones paramilitares sustentadas por los sojeros controlan las nuevas regiones sojeras y reprimen cualquier tipo de oposición al agronegocio. “Una vez fuimos detenidos más de diez veces en un día. Las regiones sojeras son zonas totalmente militarizadas en las que a cada rato te piden documentos“, recordó Burgos Barreiro. La situación más tensa sucedió cuando el realizador se hallaba haciendo tomas en un predio costero brasileño que había sido deforestado poco antes. “Se hizo la noche y, cuando quisimos salir, estábamos rodeados de camionetas de sojeros. Se dio una persecución por medio del campo y, por suerte, pudimos escapar", contó.



Relacionado: Cómo funcionan las cosas

jueves, 2 de febrero de 2012

"La legalidad burguesa es una estrategia político-militar"

Juan Carlos Marín fue uno de los fundadores de la carrera de Sociología (UBA), junto con Gino Germani, y es autor de Los hechos armados y Leyendo a Clausewitz, entre otros textos ya clásicos. En este reportaje que presentamos -realizado en 1982- señala que para los luchadores populares es acuciante la necesidad de comprender "el carácter cruento de la burguesía del cono sur para imponer su existencia", y asumir "como un presupuesto el carácter armado de la estrategia política de la burguesía, así como su estrategia de guerra en la lucha de clases". Al final, una ilustración audiovisual del tema, a cargo de la murga uruguaya "Falta y resto"...

Reflexiones sobre una estrategia político-militar
Entrevista a Juan Carlos Marín por Silvia Gómez Tagle

Pregunta: Generalmente, la lucha armada solamente ha sido aceptada como alternativa legítima para la izquierda revolucionaria en países y en momentos históricos, en los que el Estado capitalista ha cerrado todas las vías para la lucha reivindicativa y democrática. Según tu opinión, ¿cuál puede ser el momento para desencadenar una lucha armada que rompa la legalidad burguesa?

J.C.M.: Tu pregunta presupone un sujeto histórico que se plantea un interrogante: “¿por qué, cuándo, cómo comenzar la lucha armada?”. La realidad de los procesos sociales y políticos del Cono Sur de América Latina ha sido compleja y tiende a remitirnos a la necesidad de asumir una reflexión prudente a partir de un cambio sustantivo en nuestra mirada acerca de esos acontecimientos.

Pensar en la ruptura de la legalidad burguesa implica previamente reconocer su existencia como algo ya establecido. Pero, en realidad, la referencia a la legalidad burguesa debiera ser entendida como una denominación amplia –a pesar de su inevitable vaguedad inicial- de una de las estrategias del capitalismo. Estrategia cuyos distintos momentos de implementación expresan un amplio espectro de luchas que, en más de una oportunidad, han asumido formas de enfrentamiento cruel, inclusive de genocidio, contra los sectores más desposeídos de nuestras sociedades.

La llamada legalidad burguesa es, en realidad, la referencia a una estrategia político-militar de la burguesía en el proceso de la lucha de clases en las sociedades capitalistas; y está claro que esa lucha se realiza en contra de los pobres del campo y la ciudad y no en contra de un supuesto orden feudal actual.

Pensadas así las cosas, tu pregunta inicial podría ser reformulada y vinculada con el problema de la toma de conciencia acerca del carácter cruento de la burguesía del cono sur para imponer su existencia. En esa lucha, es la burguesía quien actualmente tiene la iniciativa; es ella quien se comporta como un estado conquistador, invasor, que libra los enfrentamientos necesarios para imponer su orden disciplinario. La burguesía necesita realizar esta tarea todos los días como única alternativa de reproducir las condiciones de su existencia social.

Para expropiar el poder -económico, político y social- de los pueblos debe vencer asperezas, oposiciones, resistencias que se reproducen permanentemente. Su orden disciplinario no se logra imponer, ni mantener si no es a costo de campañas político-militares a lo largo y ancho de la sociedad. ¿De que otra manera puede comprenderse el incremento permanente de los gastos en sus fuerzas armadas?

Es verdad que la percepción de estos procesos ha sido permanentemente enmascarada, encubierta; ha habido -aún hoy lo hay en parte, un desarme intelectual de los cuadros políticos y científicos respecto a los “hechos de armas”. La capacidad de atención, de percepción y de reflexión sobre el carácter cotidiano, permanente y creciente de la estrategia político-militar del capitalismo, ha sido saboteada. ¿Cómo explicar la ausencia curricular, en el campo de las ciencias sociales, de la problemática teórico-metodológica de la temática de la guerra y de sus consecuencias, en momentos en que el gasto en armamentos es el hecho más sustantivo de la historia de la especie humana?

Es, en parte, como consecuencia de este desarme intelectual, que plantearse estos problemas suena “poco académico”. Retomo tu pregunta y su reformulación, asumiendo como un presupuesto el carácter armado de la estrategia política de la burguesía, así como su estrategia de guerra en la lucha de clases. Quitarle la iniciativa estratégica a la burguesía se convierte en una medida prioritaria para los movimientos sociales y políticos del Cono Sur. Para ello, es imprescindible comprender que esa acción sólo puede ejercerse eficazmente en tanto es asumida desde su inicio como la fundación de una tarea político-militar de los sectores mas desposeídos de nuestras sociedades. No sólo porque ese es el trato que recibirán de la burguesía debido a sus luchas, sino porque es necesario que esas luchas comiencen a estar orientadas, y conducidas, por una conciencia de las condiciones reales en que se librarán los enfrentamientos.

La imagen de territorio ocupado en condiciones de guerra, es quizás la que permite una mayor claridad respecto de las condiciones de existencia económica, política y social de los sectores populares latinoamericanos. Esa imagen nos es útil en tanto comprendamos que las armas que se utilizan en esa ocupación son el producto de un largo y complejo proceso histórico de acumulación de experiencias, en el desarrollo del capitalismo en estos dos últimos siglos.

Esas armas y sus tecnologías respectivas están siendo desenmascaradas, cada vez más, por la acción de los movimientos sociales y políticos y por la toma de conciencia acerca de su significación (basta pensar en los trabajos de los Basaglia, Foucault, Deleuze, Guattari, Szagz, Canetti y muchos otros). Las tecnologías represivas -morales y/o policiales— del capitalismo, han dejado de ser analizadas sólo en función del fin inhibitorio que decían perseguir; hoy sabemos que eran muchos más los procesos que construían (entre ellos el desarme intelectual) que los que destruían, mediante sus tácticas represivas.

Mediante los grandes aparatos de encierro (la “familia”; la “escuela”; la “fabrica”; el “hospital"; el “manicomio”; la “cárcel”, etc.) se lograba aplicar una tecnología constructora de comportamientos “morales” y de “consenso”. Al tiempo que permitían aplicar tácticas de “exclusión” y de “cooptación”, las cuales fueron, y son mostradas, como pilares institucionales esenciales en su territorialidad social.

Pero esa ocupación no se realiza, ni se mantiene, sin librar combates; y es este hecho el que se establece como el operador básico de su actual concepción política: su estrategia de guerra. Quitarle la iniciativa a la burguesía del Cono Sur exige tener presente todas las luchas y jerarquizarlas en relación al lugar que ellas ocupan en una estrategia de guerra.

Pregunta: Yo quisiera introducir otros matices que nos podrían aclarar un poco el sentido de tu concepción de esta estrategia político-militar, y sobre el enfrentamiento armado como un momento diferente de la expresión de una fuerza social. ¿Cómo concebirías tú las diferentes instancias en que se desenvuelve el movimiento, en cuanto puede ser sindical, o partidario dentro de los marcos legislativos que permiten los sistemas democráticos representativos, las luchas electorales, etc.?

J.C.M.: De Antonio Gramsci tomé la imagen de “pueblo ocupado”, imagen de la cual él se vale para plantear los problemas de una estrategia política revolucionaria que busca definir, desde su inicio, el contenido político-militar de dicha estrategia. Hacerlo desde un comienzo exige asumir el hecho de que en el inicio se está militarmente desarmado, pero ello no es un obstáculo insalvable para que la política revolucionaria posea un contenido político militar. Desde la perspectiva de Antonio Gramsci, “la nación oprimida, por lo tanto, opondrá inicialmente a la fuerza militar hegemónica una fuerza que será sólo “política-militar”, o sea, una forma de acción política que tenga la virtud de determinar reflejos de carácter militar en el sentido:

1. De que sea eficiente para disgregar íntimamente la eficacia bélica de la nación hegemónica;
2. Que constriña a la fuerza militar hegemónica a diluirse y dispersarse en un gran territorio, anulando en parte su capacidad bélica” (Gramsci: 1986, p73).

Este uso de la noción de reflejo como referencia a un proceso social indirecto, nos advierte claramente que no se trata de la búsqueda de una confrontación de fuerza inmediata, directa y frontal contra la burguesía, con las “armas en las manos”. No sólo porque no tiene las armas, sino porque aún en el caso de tenerlas, no sería esa la mejor forma inicial de usarla. No quisiera continuar sin antes insistir en que a pesar de que las acciones realizadas por los sectores populares (aún las más elementales acciones de carácter “reivindicativo” que tú señalabas inicialmente) estén militarmente desarmadas, ellas serán consideradas igualmente como acciones provenientes de una estrategia político-militar si así lo son en sus consecuencias, y como tales serán tratadas por la burguesía.

Recordemos los miles de intelectuales que en el Cono Sur siguen la misma suerte que actualmente sufre Antonio Negri… la misma que en su oportunidad le ejecutó la burguesía italiana a Antonio Gramsci, pues ella concibe su acción en la lucha de clases a partir de una tesis de guerra, en función de la cual ha ocupado la territorialidad del Cono Sur latinoamericano.

El uso de una fuerza armada actúa como un operador básico en sus tesis políticas y es el factor que le permite mantener la iniciativa de la lucha de clases; es por esto que buscará siempre producir, en forma directa, encuentros armados inmediatos, sobre todo a partir del desarme militar preexistente en los sectores populares.

Será la astucia que tengan los cuadros revolucionarios en el uso del tiempo y del espacio social de lo que dependerá que logren diferir los encuentros armados que busca y provoca la burguesía. De esa manera, tratando de lograr un proceso político y social que lleve al enemigo a dispersar y diluir el uso de su fuerza armada, se crearán condiciones propicias para las tareas de disgregación íntima de esa fuerza, prerrequisito para que la burguesía pierda la iniciativa en la lucha de clases.

Pregunta: ¿Y cómo incorporas tú, en esa concepción de las sociedades capitalistas del Cono Sur, sociedades organizadas en el uso de la fuerza, en el poder construido a partir de la fuerza, toda la problemática del consenso y de la lucha política de masas, de la opinión pública?

J.C.M.: Si bien es cierto que no es posible mecánicamente homogeneizar la situación social y política del Cono Sur, pues diferentes han sido los procesos ocurridos y no sólo por tratarse de estructuras sociales distintas sino, también, de historias diferentes; se trata, sin embargo de situaciones todas ellas en que la burguesía dominante ha asumido, con tremenda claridad, una disposición de guerra. Ha logrado, por otra parte, crear un profundo consenso en toda la burguesía, acerca de esa situación, e impregnar de esa convicción a sus diferentes cuadros orgánicos: tecnócratas, corporativos, profesionales de las diferentes armas, etc.; es decir, el conjunto de su arsenal social, de ahí su enorme capacidad de reclutamiento de una ciudadanía orgánica. Por supuesto, todo esto no niega la existencia, en su seno, de diferentes alineamientos acerca del carácter que debe tomar esa peculiar situación de guerra; pero está claro que la burguesía piensa en términos de una tesis de guerra, en que cada vez más se achican las distancias entre lo “interno” y lo “externo”, tanto en el discurso teórico, como en sus acciones “ejemplificadoras” de terrorismo que realiza afuera de sus fronteras nacionales. (Es posible que en los próximos meses -ante las consecuencias del triunfo de Reagan como presidente de los Estados Unidos- todo esto se visualice con más claridad).

Es la capacidad de la burguesía del Cono Sur, de crear un consenso propio y favorable a la perspectiva de sus fracciones financieras, lo que ha sido soslayado, despreciado, por los cuadros más combativos de los movimientos populares latinoamericanos. Pues ese hecho, conduce inevitablemente la encrucijada de enfrentar las condiciones de una guerra civil, que se prolonga, a la espera de una resolución por las armas. Esto último, contradice la imagen de “dictaduras militares” tradicional y convencional, que se utiliza para caracterizar las situaciones de esta región; reducir esos procesos, reificar en sus fuerzas armadas hasta el límite del fetichismo instrumental de las “armas”, lo que en realidad es un complejo social no cristalizado sino en una actual y permanente ebullición sin resolución real, es un grave y costoso error.

Grave, porque la imagen de la sociedad que nos es adversa se distorsiona hasta el extremo de engañarse creyendo que se trata de una “ínfima minoría” cuando en realidad mantiene su capacidad de reproducción. Costoso error, porque tiende a soslayar el problema esencial de la hegemonía y del consenso, al no tener en cuenta que se trata de una guerra entre fuerzas sociales en pugna, y no entre “aparatos armados”.

Este carácter de situación de guerra civil que vive el Cono Sur, y que se prolonga más allá de las expectativas del “triunfalismo” (de uno u otro bando) y del “derrotismo” inicial, nos impone un desafío intelectual que trasciende posibilidades políticas inmediatas. Nos convoca a una realidad para la cual las fantasías estereotipadas con que habitualmente se participaba del espectáculo, no son válidas, ni siguiera en la tarea de espectadores: no entenderíamos nada.

La mayor parte de la población del Cono Sur vive en capitalismo político altamente desarrollado, su burguesía financiera ha impuesto y generalizado las condiciones de intersticial e infinito Gulag; no se trata ya sólo de los convencionales y tradicionales procesos de formación del poder burgués. Se trata, realmente, de una burguesía que “está al día” respecto de las diferentes tecnologías que la lucha contrarrevolucionaria ha gestado en los grandes centros capitalistas, en su lucha contra la liberación colonial, los movimientos de masas contra la guerra de Vietnam, las tecnologías de desestabilización política institucional, los métodos de demolición social ... Y así podría seguir la lista en relación a lo que es el producto de una larga experiencia de la burguesía internacional, en su lucha contra las movilizaciones de los desposeídos. Sus centrales de inteligencia han logrado los más altos y crecientes niveles de integración, la tendencia a constituirse transnacionalmente en la implementación de sus tácticas, refleja con justeza su pertenencia al estadio del capitalismo financiero. El Cono Sur se ha convertido en la Alemania del siglo XX en Latinoamérica.

Pero en verdad, el listado de toda esa “eficiente” tecnología no es suficiente para explicar un cambio cualitativo que se ha producido en su uso, y que es el que ayuda a visualizar una mejor aproximación a las consecuencias de su implementación. Está destinada fundamentalmente a un uso político y no militar como su apariencia inicial pudiera indicar. Con esta tecnología se busca, no sólo aniquilar militarmente las fuerzas sociales populares, sino también, lograr su derrumbe moral y la constitución, el fortalecimiento, de un consenso legitimador, en la emergencia de una nueva fuerza social contrarrevolucionaria. Es decir, es un enorme “paquete tecnológico” que se utiliza subordinándolo a una estrategia político-militar en la cual los operadores “militares” han sido desplazados y subordinados a los “políticos” y a los “sociales”.

En síntesis, la burguesía caracteriza a su enemigo sin caer en el reduccionismo militar; para ella, su enemigo es “moral”, “social”, “político” y podríamos seguir enumerando los diferentes aspectos, atributos, que la burguesía reconoce en su enemigo de clase. Por supuesto, no toda la burguesía se comporta con los mismos criterios, pero difícilmente se puede poner en duda el grado de unidad alcanzado por la burguesía en la caracterización de su enemigo. Esta situación crea una fuerte tendencia a una situación de frontalidad en la lucha de clases, como nunca antes la había alcanzado la región del Cono Sur.

La democracia política se escinde, su carácter de clase se sobreimpone desplazando a la idílica relación entre ciudadanos y para que prevalezca una relación de fuerzas materiales entre las fuerzas sociales que constituían su territorialidad. Pero pensar que todo se reduce a observar esas relaciones de fuerzas materiales (“armadas”) es soslayar que lo sustantivo del proceso está en las fuerzas sociales en pugna.

Es difícil hacer política en condiciones de guerra... y no caer en la trampa de desplazar, de transformar erráticamente, la acción política en acciones militares... se vive al límite, los deslizamientos fáciles y tentadores. La burguesía usa una fuerza de guerra para hacer política, así como en el mercantilismo es imposible escindir e inteligir qué es comercio y qué
es guerra, en el período del capitalismo financiero no hay acumulación de capital sin batallas sangrientas. Por supuesto, esto no significa que la política de la burguesía se reduzca al uso de la fuerza armada; pero lo que sí es cierto que su fuerza política y social se militariza y asume el modelo de la guerra como forma de reproducción de sus condiciones de existencia.

Está tu pregunta, no quisiera soslayarla. . . ella plantea un interrogante, “¿que hacer?” o “¿cómo hacerlo?. Pero... ¿quién pregunta y quién contesta?”. Recuerdo un señalamiento de M. Foucault: “el intelectual no puede seguir desempeñando el papel de dar consejos”. El proceso, las tácticas, los objetivos deben proporcionárselos aquellos que luchan y forcejean por encontrarlos. Lo que el intelectual puede hacer es dar instrumentos de análisis, y en la actualidad este es esencialmente el papel del historiador. Se trata, en efecto, de tener del presente una percepción espesa, amplia, que permite percibir dónde están las líneas de fragilidad, dónde los puntos fuertes a los que se han aferrado los poderes... dónde estos poderes se han implantado. Dicho de otro modo, hacer un croquis topográfico y geológico de la batalla. Ahí está el papel del intelectual. Y ciertamente no es decir: “Esto es lo que debéis hacer”.

Ahora bien, en América Latina, en el Cono Sur en particular, los intelectuales vivimos de otra manera... hace años que hemos sido cooptados por lo más caliente de las luchas políticas y sociales... las cárceles no nos son ajenas, aunque se llamen “estadios”, ni la nueva tecnología judicial de la burguesía fundada en la tortura y la delación... y el suicidio. Sabemos que no es lo mismo ser un prisionero de guerra que un detenido político; sabemos distinguir entre guerra, y represión que una mata y que la otra no necesariamente, y que es en esa distancia, de “no necesariamente”, radican diferencias sustantivas para la acción política.

Empeñarse en analizar la situación del Cono Sur de América Latina con las categorías conceptuales con que convencionalmente se hace referencia a otros procesos políticos, más que error puede llegar a ser un suicidio social… pues difícilmente se puede poner en duda que lo que allí ocurre no se debe al “atraso” de las supuestas sociedades “subdesarrolladas” sino que, por el contrario se trata de un alerta que hay que aprender antes que sea demasiado tarde. Pero ese aprendizaje exige astucia al borde de la clandestinidad, o al menos de una profunda discreción. . . sin caer en el aislamiento.

En principio es imprescindible hacer comprensible la lucha, el combate, de aquellos que viven en los territorios ocupados militarmente por la burguesía; para aquellos que no estando en esas situaciones, o al menos no sintiéndolo así, con tremenda ligereza pueden llegar a categorizar ciertas acciones políticas como “terroristas”. Pero es conveniente aclarar que la política del terror que ha impuesto la burguesía del Cono Sur, no ha sido detenida ni un milímetro por la acción de los Estados-nación de las “democracias occidentales”, ni de los organismos internacionales. Ante esa situación: ¿es justo negarle a un pueblo el uso de la fuerza?

Esto no niega la necesidad de una reflexión rigurosa acerca de la lucha política y la guerra, desde la perspectiva de los desposeídos; pero esa reflexión, y sus discusiones necesarias, sólo puede desarrollarse a partir del reconocimiento de las condiciones reales en que esas luchas se insertarán. Es más, es esencial que esa reflexión se realice pues, sin ella, los costos que se han pagado hasta el presente son enormes. Hace pocos días Michael T. Klare estimaba en aproximadamente 20 millones de muertos el saldo de la lucha contrainsurgente en los últimos 33 años.

Los intelectuales, en particular aquellos que trabajan en las ciencias sociales, están convocados a un desafío ineluctable: la necesidad de incorporar en el discurso teórico del poder, el discurso de la guerra. No sólo por razones de su propia historicidad social, sino esencialmente por razones que hacen a la reflexión teórica rigurosa.

¿Cómo analizar los procesos sociales sin referirnos a la ruptura y/o constitución de relaciones sociales; cómo usar la noción de fuerza social y soslayar el carácter de fuerza material que toda fuerza social involucra? ¿Cómo negar que la ruptura de una relación social implica violencia corporal; cómo negar que la existencia de fuerzas sociales armadas expresan leyes sociales concretas? La lista podría seguir, y bueno sería hacerlo si con ello lográramos ayudar a desmitificar una problemática que se mantiene en el fetichismo de las “armas”.

El análisis de la lucha de clases del Cono Sur impone una mirada, una reflexión en la que los sistemas categoriales, conceptuales, sean traducidos en el contexto de un discurso teórico de la guerra. Lograr un discurso teórico unificado, único, de la lucha de clases y de la guerra, permitirá “percibir dónde están las líneas de fragilidad, dónde los puntos fuertes a que se han aferrado los poderes... dónde estos poderes se han implementado. . . ¡necesidades nada despreciables para aquellos que combaten! Hace ya mucho que los intelectuales -en particular aquellos que trabajan en las ciencias sociales- saben que el conocimiento no es desinteresado, neutro, sino que expresa y persigue estrategias de poder; pero lo que muchas veces se olvida es que esas mismas estrategias de poder tienen la capacidad de producir el desarme intelectual, aún en el propio campo de aquellas orientaciones que más comprometidas han estado históricamente con las luchas populares.

¿Qué pensar de aquellos que en estos momentos convocan a los “problemas del Estado” o de la “democracia”, personificando y reificando procesos en los que el denominador ha sido un verdadero genocidio, en una nueva estrategia de poder? También es cierto que con el nombre de “propaganda armada” asistimos a verdaderas aberraciones de la lucha revolucionaria. Cometer el error de no distinguir la distancia que hay entre acciones armadas de “propaganda” y de “agitación”, ha llevado a desastres políticos por la incapacidad de asumir las consecuencias imprevistas de represalias brutales en manos de las fuerzas armadas de la burguesía. Como también, acciones armadas correctas, desde la perspectiva de buscar “desarmar al enemigo” que resultan verdaderos desastres al intentar convertirlas en acciones de “pertrechamiento”... ¡lo uno no es lo mismo que lo otro!

Tanto para la reflexión como para la acción política existe ya una convocatoria, un desafío, de incorporar esta temática para la resolución de problemas de orden teórico, metodológico y aun técnico. Tarea compleja y de combate aún para los intelectuales, pues exige poner a prueba una estrategia de la verdad.

(Tomado de Leyendo a Clausewitz, de Juan Carlos Marín)
Relacionado: “Hablar de terrorismo de Estado oscurece la realidad”



Falta y Resto: "Está intacto y atento el aparato"

jueves, 26 de enero de 2012

España: el pacto de la Moncloa es el que procesa a Garzón


Garzón procesado, el franquismo impune, el rey desnudo

por Benjamín Balboa

Hace dos años, cuando se retiró al juez Garzón de la causa y luego se le procesó, quedó de manifiesto el carácter impune del franquismo en la España actual y que la llamada Ley de memoria y la de Amnistía de 1977 tenían el carácter real de leyes de punto final. La respuesta fue masiva: el movimiento memorialista en pleno y los republicanos, pero también una ola inmensa de ciudadanos de todas las tendencias salieron a la calle dispuestos a exigir verdad, justicia y reparación y a clamar contra la impunidad. Las asambleas ciudadanas se sucedieron por casi todas las ciudades. Miles de personas, sorprendidas, indignadas, entraron en contacto por primera vez con la alarma de que el franquismo impune atacaba al juez que quiso juzgarle, las redes sociales jugaron un gran papel; todos recordarán aquellos días, en el Madrid de la Casa Encantada… (y en tantas y tantas en otros sitios por toda España).

El combate primero en aquellos días fue determinar qué pasaba y porqué. Era indudable que se procesaba al juez y que quienes le acusaban en relación con la causa del franquismo defendían la actuación de la dictadura y, para asombro del mundo, lograban que la ley vigente les asistiera. Fue por eso que entre quienes actuamos entonces se extendió con fuerza la idea de que la verdadera batalla no era tanto la actuación del juez y su suerte, como lo que implicaba de forma clara y meridiana su procesamiento, que tanto la ley de memoria y la de amnistía eran en realidad un blindaje al franquismo. El triste papel de Gaspar Llamazares al votar en las Cortes una ley que no cuestionaba la legalidad franquista, dejaba en muy mal lugar a Izquierda Unida —del PSOE ya ni hablemos—.

El procesamiento obligó a muchos a mover ficha y a adoptar una postura más combatiente, a simular lo que no eran; la movilización ciudadana comenzó a ser tan intensa que quedarse fuera les sería suicida. El PSOE y el aparato de IU, los mismos que pactaron la ley de memoria y pretendieron que con ella estaba todo resuelto, se quedaron descolocados y a la zaga de sus bases, esta vez movilizadas por su propia indignación. En Madrid, en asambleas en las que se discutió con toda crudeza, la cosa quedó muy clara: lo que nos unía a todos era la exigencia del fin de la impunidad y la demanda de Verdad, Justicia y Reparación. Y ese fue el lema que encabezó la que sería la mayor manifestación ciudadana de los últimos años. Ningún partido la convocó, fue el sentimiento antifascista y antifranquista de la mayoría de la población la que estalló aquel día, el centro de Madrid colapsó, la Puerta del Sol llena a rebosar, las calles, el pueblo llenó las callles, las anchas avenidas hasta más allá de Cibeles, Gran Vía.

Fue un día de primavera, miles y miles de personas de toda edad y condición, un ejemplo de ciudadanía inmenso, hermoso como pocos hemos visto en nuestras vidas, las banderas tricolores llenaron el aire que todos respiraban y todos compartimos, los miles de pancartas con las víctimas causaron estupor en la prensa extranjera y entre nosotros mismos al ver que nos habíamos atrevido finalmente a expresar en público que ya estaba bien de tanta mentira, de tanta injusticia y tanto dolor, que era hora de clamar y exigir el fin de la impunidad. Fue un éxito clamoroso. Aquella noche las radios del régimen (la SER, Radio Nacional y todas las demás) mostraron no ya el desconcierto, sino el miedo al pueblo en la calle armado tan sólo de su deseo de justicia y con la bandera republicana por encima de diferencias gritando que el Rey estaba desnudo. El susto les duró casi dos días, lo que las aguas tardaron en volver a su cauce. Ese día todos supimos que por unas horas las invisibles cadenas se habían roto.

Ha pasado el tiempo y el olvido dictado sepulta aquel día: aquella luz de esperanza y de indignación que brilló en Sol fue enterrada por el régimen y sus partidos —la derecha, pero también por el PSOE cómplice y por la IU que considera que la República no es prioritaria y no ha asumido su complicidad con la impunidad plasmada en la ley de memoria—, pero también por la estupefaciente marea del 15M que desde luego sí que contó con los apoyos y los medios que a otros se les negaron, el mismo 15M que pretendió expulsar de Sol las banderas de la República y las pancartas de las víctimas, porque ni la memoria —según ellos— era importante, ni la derecha y la izquierda son categorias válidas ya, y que el hilo rojo de la memoria no vale nada.

Hoy, finalmente llega el juicio al juez. Y nos dicen que el problema es el juez, sus enemigos y un franquismo innominado, salido de no se sabe dónde. Pero ¿Y las leyes que le condenan? ¿Y el régimen que sigue considerando legal aquella dictadura y sus crímenes? ¿Por qué no se denuncia con nitidez lo que ha causado el procesamiento?

La batalla sigue abierta. La derecha más cruda está en el gobierno y las palabras recortes y dictadura de los mercados están en boca de todos. Y muchos nos decimos que quienes no tienen el valor de denunciar la impunidad del franquismo que condena al Juez, difícilmente lo encontrarán para combatir a los mercados, y que sin aprender del valor de la memoria y del ejemplo de las víctimas tampoco podrá construir un mundo nuevo y más justo.

Garzón procesado, el franquismo impune, el rey desnudo, la izquierda del régimen descolocada y confusa, cada día queda más claro que sólo la República del pueblo podrá traer la VERDAD, LA JUSTICIA Y LA REPARACIÓN.

Publicado en Sociología Crítica

miércoles, 25 de enero de 2012

"Los taxistas son los peores"

Esta historieta, con guión de Hernán Casciari y dibujos de Bernardo Erlich, es una maravilla de síntesis descriptiva. Los dos pibitos bailan a las puertas de la guarida de ese monstruo llamado chat, mientras intercambian información sobre esos monstruos llamados padres...




Publicada en Revista Orsai (nadie en el medio) nº 1.

sábado, 21 de enero de 2012

El expansionismo de la propiedad privada

EL CIERRE DE MEGAUPLOAD Y EL DERECHO CORTOCIRCUITADO
El cierre de megaupload es uno de esos momentos icónicos mediante los que generaciones futuras (o extraterrestres) comprenderán mejor nuestro modelo de sociedad. Y es que este hecho no se aprehende en toda su relevancia si atendemos sólo a la privación de material audiovisual que padeceremos a partir de ahora; la trascendencia del cierre de megaupload radica en la eclosión definitiva y con alcance global de esa reinvención del derecho que no acabábamos de creer, pero que ya está aquí, con sopa o sin(de) ella.

Y es que el derecho moderno ha sido, esencialmente, el modo de procurar titularidades cuyas cargas y privilegios, posteriormente, se negociaban en un marco de racionalidad determinado (decía Moulier Boutang que lo que caracteriza al capitalismo respecto de otros sistemas de relación es la invención jurídica de la empresa como titularidad que responde sólo con su propio patrimonio, exonerando de responsabilidad patrimonial a la persona física). La fijación de titularidades, históricamente, era cuestión de policía y guardiacivil-ización: cercamiento de campos abiertos, catalogación de mano de obra, delimitación de autorías...

Sin embargo, llegada la economía de la información y el conocimiento -esa que, por definición, gesta su riqueza en "lo común"- parecía poco probable que la guardiacivil-ización actuara con el arrojo con el que se ha cerrado megaupload. Parecía poco probable porque es evidente que, en esta economía de lo común, seguir marcando titularidades precisas se revela cada vez más como una ficción insostenible e impracticable. Y sin embargo el derecho ha decidido cerrar megaupload, que es ese campo por el que todos habíamos caminado alguna vez, como esos campos que transitaban los paisanos del siglo XVIII hasta que un tipo uniformado se acercó a decirles que aquello era privado, es decir, privativo de otro, como un cepillo de dientes.

Parecía imposible que el derecho siguiera aplicando esta lógica en un mundo de productos inmateriales, reproducibles e intercambiables con inmediatez; sin embargo, el derecho ha sabido reinventarse: atrapar al ladrón habría supuesto el cortocircuito final, ya que entonces, con las cárceles más llenas que las calles, habría que darle otro nombre a nuestra sociedad. De este modo, el derecho ha decidido meter en la cárcel a determinados mediadores de la puesta en común, así como cerrar servidores que, hoy en día, son nódulos referenciales del proceso de compartir.

Batalla ganada, orden restablecido. Lo que el derecho no sabe, pero sospecha, es que estos servidores que hoy son una referencia por su capacidad distributiva, son sólo el paso intermedio para un sistema puro de P2P en el que no habrá nódulos, sino redes entre usuarios. Será entonces cuando la lógica jurídica que hoy ha metido en la cárcel a los responsables de megaupload llame a nuestra puerta y, como un guardia civil decimonónico que ordena los campos, nos pida que le acompañemos. Será entonces cuando el derecho necesitará reinventarse de verdad o acabará encarcelándose a sí mismo.

Tomado de Tesis Insustanciales

miércoles, 21 de diciembre de 2011

La balsa de piedra

Hace más de 20 años, el minucioso y deslumbrante José Saramago escribió La balsa de piedra, novela que se inicia cuando un fenómeno geológico separa a la península ibérica del resto de Europa. Así, españoles y portugueses se ven derivando por el Atlántico, aparentemente con rumbo hacia las Américas. Es sabido que la realidad se esmera en imitar al arte, aunque nombre sus resultados de otra manera. Por ejemplo, disgregación de la Unión Europea, expulsión de los PIGS, etc. etc. Lo cierto es que ya estaba escrito...

(…) el hombre es la más adaptable de las criaturas, principalmente cuando va para mejor. Aunque no sea lisonjero confesarlo, para ciertos europeos, verse libres de los incomprensibles pueblos occidentales, ahora en navegación desmesurada por el océano, de donde nunca deberían haber venido, fue, sólo por sí, una satisfacción, promesa de días aún más confortables, cada uno con su igual, empezamos al fin a saber qué es Europa, aunque queden en ella, todavía, parcelas espurias que más tarde o más temprano acabarán desligándose también de un modo u otro. Apostemos a que en nuestro final futuro seremos un país solo, quintaesencia del espíritu europeo, sublimado perfecto, Europa, es decir, Suiza.

Pero, si hay de esos europeos, también hay europeos de éstos. La raza de los inquietos, fermento del diablo, no se extingue fácilmente, por más que se fatiguen los augures en pronósticos. Ella es la que sigue con los ojos el tren que va pasando y se entristece con la nostalgia del viaje que no hará, ella es la que no puede ver un pájaro en el cielo sin experimentar un ansia de alciónico vuelo, ella es la que, al perderse el barco en el horizonte, arranca del alma un suspiro trémulo, pensó la amada que era de estar tan próximos, sólo él sabía que es de estar tan lejos. Fue una de esas disconformes y desasosegadas personas quien por primera vez se atrevió a escribir las palabras escandalosas, señal de una perversión evidente, Nous aussi, nous sommes ibériques, las escribió en un rincón de la pared, con miedo, como quien, no pudiendo aún proclamar su deseo, no puede tampoco esconderlo. Por haber sido, como se puede leer, en lengua francesa, se creerá que fue en Francia, pero la cosa es discutible, pudo haber sido también en Bélgica o en Luxemburgo. Esta declaración inauguradora se difundió rápidamente, apareció en las fachadas de los grandes edificios, en los frontispicios, en el asfalto de las calles, en los pasillos del metro, en puentes y viaductos, los europeos fieles conservadores protestaban, Estos anarquistas están locos, siempre es así, de todo tiene la culpa el anarquismo.

Pero la frase saltó las fronteras, y tras haberlas saltado, se comprueba que aparece también en otros países, en alemán Auch wir sind Iberisch, en inglés We are iberians too, en italiano Anche noi siamo iberici, y, de repente, fue como un reguero de pólvora, ardía en todas partes con letras rojas, negras, azules, verdes, amarillas, violeta, un fuego que parecía inextinguible, en neerlandés y flamenco Wij zijn ook Iberiérs, en sueco Vi ocksá ár iberiska, en finlandés Me myoskin olemme iberialaisia, en noruego Vi ogsii er iberer, en danés Ogsaa vi er iberiske, en griego Eímaste íberoi ki emeís, en frisón Ek Wv Binne Ibeariérs, y también, aunque con reconocible timidez, en polaco My tez jestesmy iberyjczykami, en búlgaro Nie sachto sme iberiytzi, en húngaro Mi is ibérek vagyunk, en ruso Mi toje iberitsi, en rumano Si noi síntem iberici, en eslovaco Ai my sme ibercamia. Pero el colmo, el ápice, el máximo, el acmé, palabra rara que no volveremos a usar, fue cuando en los muros del Vaticano, por las venerables paredes y columnas de la basílica, en el zócalo de la Pietá de Miguel Ángel, en la cúpula, en enormes letras azul celeste en el suelo de la plaza de San Pedro apareció la mismísima frase en latín, Nos quoque iberi sumus, como una sentencia divina en mayestático plural, un manetecelfares de las nuevas eras, y el papa, en la ventana de sus aposentos, se santiguaba de puro asombro, trazaba en el espacio la señal de la cruz, inútilmente, que esta tinta es de las firmes, diez congregaciones enteras no bastarán, armadas de cepillo, lejía, piedra pómez y raspadores, con refuerzo de diluyentes, aquí hay trabajo hasta el próximo concilio.

De la noche a la mañana Europa apareció cubierta de estas pintadas. Lo que al principio quizá no pasaba de un mero e impotente desahogo de un soñador, fue extendiéndose hasta convertirse en grito, protesta, manifestación en la calle. El fenómeno empezó siendo menospreciado, sus expresiones blanco de irrisión. Pero no tardaron las autoridades en inquietarse ante un proceso que esta vez no podía atribuirse a maniobras del exterior, siendo también el exterior campo de la misma maniobra subversiva, y esta circunstancia ahorró al menos el trabajo de investigar qué exterior sería ése, nominalmente identificado. Se puso de moda que salieran los contestatarios a la calle con pegatinas en la solapa o, más libertariamente, colocados por delante y por detrás, en las piernas, en todas las partes del cuerpo y en todas aquellas lenguas, y también en los dialectos regionales, en las distintas jergas, y al fin en esperanto, pero éste era difícil entenderlo. Una acción de contrafuego decidida por los gobiernos europeos consistió en organizar debates y mesas redondas en la televisión, con la principal participación de personas que huyeron de la península cuando la ruptura se consumó y resultó irreversible, no aquellas que estaban allí como turistas y que, pobrecillas, aún no se habían repuesto del susto, sino los nativos propiamente dichos, los que, pese a los apretados lazos de tradición y cultura, de propiedad y poder, dieron la espalda al desvarío geológico y eligieron la estabilidad física del continente. Estas personas trazaron el negro cuadro de las realidades ibéricas, aconsejaron, con mucha caridad y conocimiento de causa, a los turbulentos que imprudentemente estaban poniendo en peligro la identidad europea, y concluyeron su intervención en el debate con una frase definitiva, clavando sus ojos en los ojos del espectador, en actitud de gran franqueza, Haga como yo, elija Europa.

El efecto no fue particularmente productivo, a no ser en las protestas contra la discriminación de que habían sido víctimas los partidarios de la península, quienes, si la inmunidad y el pluralismo democrático no fueran palabras vanas, tendrían que haber estado presentes en la televisión para exponer sus razones, si las tenían. Se comprende la precaución. Armados con las razones que la discusión sobre la razón siempre crea, los jóvenes, porque eran ellos sobre todo los que realizaban las acciones más espectaculares, habrían podido fundamentar con más convicción su protesta, tanto en la escuela como en la calle, y en la familia, no lo olvidemos. Cabe discutir si los jóvenes, bien provistos de razones, habrían renunciado a la acción directa, aunque sólo fuera por el efecto sedante de la inteligencia, al contrario de lo que ha sido convicción desde el inicio de los siglos. Cabe discutir, pero no vale la pena, porque entretanto fueron apedreados los edificios de la televisión, saqueadas las tiendas que vendían aparatos de TV ante la desesperación de los vendedores que clamaban, Pero yo no tengo la culpa, de nada les valía su inocencia relativa, estallaban las lámparas como petardos, las cajas eran apiladas en las calles, les prendían fuego, quedaban reducidas a cenizas. Venía la policía, cargaba, se dispersaban los insurrectos y en ese juego pasaron ocho días, hasta este en que estamos (…) centenares de miles, millones de jóvenes en todo el continente salieron a la calle a la misma hora, armados no de razones sino de bastones, de cadenas de bicicleta, de navajas, de bicheros, de leznas, de tijeras, como si hubieran enloquecido de rabia, y también de frustración y de anticipado dolor, y gritaban, Nosotros también somos ibéricos, con la misma desesperación que hacía gemir a los comerciantes, Pero nosotros no tenemos la culpa. Cuando los ánimos se hayan serenado, dentro de unos días o semanas, vendrán los psicólogos y los sociólogos a demostrar que, en el fondo, aquellos jóvenes no querían ser realmente ibéricos, lo que hacían, aprovechando un pretexto ofrecido por las circunstancias, era dar salida al sueño irreprimible que, viviendo tanto cuanto la vida dura, tiene en la juventud generalmente su primera irrupción, sentimental o violenta, no pudiendo ser de una manera, es de otra. Entretanto se trabaron batallas campales, o de plaza y calle por hablar con más rigor, los heridos se contaron por centenares, hubo tres o cuatro muertos, aunque las autoridades intentaron ocultar tan tristes casos en la confusión y contradicción de las noticias, nunca las madres de agosto llegaron a saber con certeza cuántos fueron sus hijos desaparecidos, por la simple razón de no haber sabido organizarse, hay siempre unas cuantas que quedan fuera, estaban ocupadas llorando su pesar, o cuidando del hijo que les quedaba, o debajo del padre del hijo desaparecido haciendo otro hijo, por eso las madres pierden siempre. Gases lacrimógenos, coches-manguera, porras, escudos y cascos, piedras arrancadas de la calzada, barras de las vallas urbanas, lanzas de las verjas de los jardines, he aquí algunas de las armas utilizadas por un bando y otro, ciertas novedades, de efectos más dolorosamente persuasivos, empezaron a ser ensayadas aquí por las diferentes policías, las guerras son como las desgracias, nunca vienen solas, la primera experimenta, la segunda perfecciona, la tercera es la que vale, siendo cada una de ellas, según por dónde se empiece a contar, tercera, segunda y primera.

Para los almanaques de memorias y recuerdos quedó la última frase de aquel gentil mozo holandés, alcanzado por una bala de goma que, por tara de fabricación, salió más dura que el acero, aunque la leyenda se apoderará pronto del episodio y cada país jurará que el muchacho era suyo, mientras la bala, claro está, queda por reivindicar, y la frase no lo fue tanto por su sentido objetivo, sino por ser hermosa, romántica, increíblemente joven, y a los países les gusta esto, principalmente tratándose de causas perdidas, como ésta, Al fin, soy ibérico, y habiendo dicho esto, expiró. Sabía este muchacho lo que quería, o creía saberlo, lo que, a falta de cosa mejor, hace sus veces (…) La radio, con pilas nuevas, dio noticia de los calamitosos acontecimientos de Europa y se refirió a fuentes bien informadas, según las cuales estaban realizándose presiones internacionales sobre los gobiernos portugués y español para poner coto a tal situación, como si en manos de ellos estuviera el poder realizar tal desiderátum, como si ser gobierno de una península a la deriva fuera lo mismo que conducir a Dos Caballos. (…)

miércoles, 14 de diciembre de 2011

No hables tu idioma ni sonrías

Eso agravará las condiciones de detención...

Algunas veces, las condiciones de dominación y de opresión se hacen tan evidentes, tan crueles, tan gráficas, tan pornográficas, que hasta los reportes más rutinarios de la gran prensa -destinados a las secciones "de color", como cuando en Sudáfrica hornean el pan dulce más grande del mundo- no pueden menos que mostrar los siniestros mecanismos de un sistema al que le sobra cada vez más gente por todos lados y no encuentra -aún- un medio eficiente para deshacerse de ella. La prohibición de hablar el idioma nativo y de sonreír, recuerda a otras épocas en las que -como ahora- las personas eran reducidas a la categoría de bestias u objetos...


Prohíben a presas paraguayas hablar guaraní

Autoridades del penal de Posadas, en el norte de Argentina, prohibieron a las internas de nacionalidad paraguaya hablar guaraní, denunció este martes una organización cultural que considera que la decisión constituye una violación a los derechos humanos.

"Es una discriminación y un atentado a los derechos humanos", dijo Carmen Gladys Bernatto, directora del Ateneo de la Lengua y la Cultura Guaraní y presidenta de una asociación civil vinculada a la promoción y difusión del quehacer cultural de Paraguay, con sede en Posadas, capital de la provincia de Misiones.

A raíz de la prohibición, representantes del consulado de Paraguay en Posadas (1.100 km al norte de Buenos Aires), requirieron informes al Servicio Penitenciario, informó el canal de televisión Misiones Cuatro.

Bernatto dijo que la directora del establecimiento carcelario, Ester Florentín, argumentó que la decisión obedece a cuestiones de "seguridad", porque las "reclusas paraguayas sonríen al hablar y da la impresión de que se burlaran" de los guardias penitenciarios.

"El castigo para las reclusas por hablar su propio idioma, idioma del Mercosur e idioma de la región, es mandarlas a 'la piecita', un espacio reducido desde donde no se les permite hablar por teléfono por cuatro días con sus familiares", reveló.

A raíz de esta situación, las entidades culturales que integra Bernatto ofrecieron enseñar de manera gratuita guaraní a los guardiacárceles. Las autoridades del Servicio Penitenciario provincial se comprometieron a investigar el caso.

Fuente: AFP

lunes, 3 de octubre de 2011

Psicocirugía

Ando pensando cortar el frenillo de mi lengua. Casi dos años pensando, o mejor, casi dos años resistiéndome a hacerlo. -¿Por qué tenés frenillo todavía? Una pavada, cosa de diez minutos-, me dijo la dentista. Pasa que llevaba más de 40 años con él en perfecta convivencia, nunca un sí ni un no. Hasta ahora, claro, que comienza a molestar con su costumbre de apagar la sonoridad de mis erres, limitar mi posibilidad de recolectar el helado que resbala más abajo del labio inferior, principalmente, a negarme el placer de ir más adentro de la petisita (¡mirá que diste vueltas para llegar al centro de la cuestión!). En fin, que me he dado cuenta de que lo mío es una pavada (cosa de diez minutos) comparado con las dificultades de operarse la nariz, por ejemplo...


Jugar con la máscara

Ha sucedido alguna vez que un cirujano de estética al cortarle la nariz a un paciente ha liberado al asesino que dormía debajo de ella. Después de tantos años de soportar las burlas de sus amigos en el pueblo y de no despertar sino la risa cruel en las mujeres a las que pedía un poco de amor, el tipo concibió que era el enorme garfio de su nariz la causa de su desgracia. Cuando decidió operarse no sabía que ese apéndice se hallaba conectado con las fuerzas del mal, y el cirujano también desconocía los oscuros instintos que estaba acariciando con el bisturí. Aunque la intervención fue un éxito, de regreso a casa el escarnio seguía, y mientras el tipo jugaba a los naipes en el bar, las chanzas arreciaban y la doncella más casquivana tampoco se le rendía. Después de mirarse durante algún tiempo con lágrimas en la luna del armario, quiso recuperar la parte de la nariz que le habían arrebatado donde él pensó que se encontraba su alma perdida, y para esto se puso un cuchillo en el calcetín, montó el cargador en la pistola, se llevó otro de repuesto en el bolsillo y armado de este modo volvió a Madrid para buscarla.

Muchas veces el mundo cambia de sentido dándole un simple tijeretazo a la napia o el cerebro se arregla cuando un cirujano te estira la barbilla y la pliega detrás de las orejas. Hay médicos de cirugía estética que son como peluqueros con bisturí, y las mujeres acuden a su quirófano a hacerse unas mechas o se tumban con desenfado en la piedra y antes de ser anestesiadas piden: lavar y marcar. Entonces el cirujano las abre en canal, y sólo si el doctor es inteligente les analiza el alma antes de rellenarla con silicona.

Los creadores de nuevas anatomías saben el peligro que tiene jugar con la máscara, puesto que ella es la esencia de la persona y en algunos casos todo el universo gira en torno a una expresión del rostro, y si te quitas las bolsas de los ojos junto con los pellejos que te sobran puede suceder que encuentres en el espejo la imagen de aquel joven idiota que fuiste o el muerto que había dentro de ti o a un extraño asesino que asoma.

El tipo llegó a Madrid, con la cabeza llena de viento, una tarde en que reinaba la canícula y se dirigió a la clínica donde había sido operado de la nariz por un famoso doctor en cirugía estética, y como sabía la forma de encontrarlo no preguntó a nadie el camino. Masticando en silencio algunas blasfemias castellanas subió en el ascensor y se guió por el pasillo a través del olfato que le quedaba. Se limitó a abrir la puerta de la consulta y enseguida comenzó a disparar sobre el cirujano y dos enfermeras, una de ellas refugiada en el lavabo.

—¡Quiero ser guapo! —gritaba el asesino mientras vaciaba el cargador.
—¡Lo eres! —exclamó balbuciendo el doctor antes de morir. Fue lo último que dijo.
—¿Dónde está mi nariz? Dámela. Devuélvemela.

Cuando el asesino formuló esta reclamación ya nadaba en un charco de sangre, y ofuscado en medio de la estampida de pacientes que había provocado, huyó del sanatorio buscando su destino. Los buenos médicos de cirugía estética saben que la psicología a veces también se puede operar. Basta con rellenar o vaciar unos senos, hacer un drenaje de grasa en el vientre o borrar las patas de gallo para que un espacio de felicidad se abra ante cualquier individuo, que sólo de este modo es capaz de integrarse en la sociedad. En el borde de las piscinas hoy muchas mujeres hablan de modelos de vestir, de formas de peinarse con la misma naturalidad con que hablan de estirarse la piel o de ponerse una silicona. Ahora cualquiera puede cortar su cuerpo por la línea de puntos con un cuchillo y adaptar a este diseño un nuevo carácter. Algunos hombres también necesitan un rostro distinto para huir de la policía o simplemente buscando que nadie huya de ellos cuando entran en un bar. En la consulta de un buen doctor en cirugía estética hay imágenes que muestran la transformación de un ser humano desde sus formas más grotescas hasta conseguir un perfil de belleza.

—En realidad, lo que hago es psicocirugía —dice el doctor Díaz Torres—. Puede que muchos pacientes se sometan al quirófano llenos de frivolidad, pero uno antes debe advertirles del riesgo que corren. Esto no es una broma ni un capricho, aunque a muchos cambiar de aspecto puede ayudarles a ser felices, a no despreciarse. Dejando aparte la creación de una nueva anatomía mediante prótesis que sirven para recomponer el rostro dañado por los tumores, la vanidad unida a la máscara no es una cuestión tan frívola como parece.
—¿Y qué fue de aquel asesino que buscaba la propia nariz?
—Salió disparado en un coche a doscientos por hora hasta estrellarse en el primer muro propicio que encontró.

Pero sólo los locos son capaces de ir en busca de su napia al otro mundo. La mayoría aspira a que la belleza pasajera o la juventud que el tiempo ahuyentó vuelva a cambio de unas cicatrices.

Jugar con la máscara, en Espectros, de Manuel Vicent

martes, 27 de septiembre de 2011

Feliz o contenta

En La baronesa del tango, Silvia Miguens atraviesa un tiempo histórico y reúne una cantidad de historias deslumbrantes y a veces agobiadoras por su densa multiplicidad, todo sin alterar una prosa moderada y por momentos exquisita. Por ejemplo, el capítulo 15 arranca con la descripción de esa comunidad de oligarcas, burgueses e intelligentzia que por el fin del siglo XIX y principios del XX se daba en llamar "argentinos" (denominación todavía muy usada), y al toque continúa con una antojadiza y poética definición de la felicidad (con la que debo reconocer que estoy de acuerdo)...



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Fue por el año 1911 cuando se supo de La Argentina del Centenario, crónicas que Georges Clemenceau había comenzado a escribir en L’Ilustration, de París, y luego fueron convertidas en libro. Cuando el libro llegó a Buenos Aires, muchos se molestaron. Como funcionario y representante en el país, el periodista había regresado a su Francia natal con un bagaje de vistos y oídos que comentaba irónicamente. Un poco a la ligera hablaba de todos. De un modo muy francés, o elegante, dejó caer críticas bastante particulares sobre los argentinos. Bien sabido es que muchos, por acá, eran bárbaros y excéntricos y aún lo son.

Hombres de a caballo, rebenque en mano, apropiadores y propagadores no sólo de la barbarie de estas tierras, según ellos invadidas, por los españoles, los ingleses y los indígenas, sino apropiadores y mejores voceros de las culturas foráneas. Aunque tampoco eran costumbres que hubiesen tomado de los inmigrantes. Buena par­te de ese peculiar sector de la población había estudiado en París, por lo tanto ostentaba una educación, e ilustración, no muy dife­rente a la del mismo Clemenceau. Y los que no poseían esa edu­cación, preparaban a sus hijos para que sí pudiesen hacer alarde de ella. De todos modos se mostraban a sí mismos como si en efecto la hubieran recibido.

Sin embargo, el mismo Clemenceau, en su ironía, pasaba por alto la admiración de los argentinos por los franceses, y muy especialmente, la que profesaban por los ingleses; sin esa anglofilia no hubiesen ganado los británicos tantos espacios en los partidos polí­ticos, del conservador al radical alvearista, del socialismo de Justo hasta el comunismo de Codovilla, de los toros Shorthorn a los ca­ballos pur sang. Muchos padecieron de la anglofilia, esa enferme­dad que los llevaba a traducir a Byron o a Shelley en los ratos que les dejaban sus funciones públicas, amparados por el privilegio de ser publicados sus pacientes trabajos en La Nación, donde hasta el presidente de los ferrocarriles era mencionado como sir William Leguizamón.

Tampoco resultaron inmunes a la anglofilia los em­pleados de la embajada argentina que, pese a sus eternas morriñas por dejar de deambular las callecitas porteñas, apenas llegaban a Londres se calzaban galera, sobretodo largo y paraguas y se larga­ban a caminar por la ciudad, mientras entre esos muchos otros que aún permanecían o regresaban a las orillas del Plata, crecía el na­cionalismo como contraparte de esa abrumadora inmigración eu­ropea, considerada por parte de élites y de intelectuales un proceso de contraste y decadencia cultural que provocaría nuevas corrien­tes de pensamiento y hasta puede que una revolución social. Ese áspero tropel de extrañas gentes... decían muchos. En cuanto a los que tenían dificultades económicas que habían nacido al amparo del Río de la Plata, eran considerados más extravagantes aún. Via­jeros incansables se habían vuelto muchos, músicos, poetas, artis­tas en general, puede que exiliados o autoexiliados, parias todos, nómades que por hambre, más que por convicción, difundían las artes en general, y el tango en particular. Tango que, de regreso al país, ya había incorporado esa pátina europea tan necesaria, o inevitable, para ser aceptado por todos y, justamente, en los ámbi­tos que debía ser aceptado.

—Así era la ciudad entonces... y su gente. Todos nosotros. Quien más quien menos, todos éramos iguales -dijo Mamita Eloí­sa-. Sin embargo, pese a la tristeza y la muerte de Federico prime­ro, y más tarde de Nicolás, pese a todos los que vi morir, he sido una mujer feliz, especialmente a comienzo del siglo. Casi todos se han ido pero nunca pude evitar ser feliz. No siempre estuve conten­ta, pero sí feliz.

Curiosa idea, la de Mamita Eloísa, de vivir en estado de felici­dad aun sin estar contenta. Como si la felicidad fuese un mandato imposible de abandonar, un objeto heredado igual que la estampa o los rasgos peculiares de la familia. Y tal vez lo es. Por este mismo motivo, puede que la alegría no estuviera en mí, no la había vivido ni atesorado en la memoria de la piel. Qué memorias recuperar de mis antepasados. Y, una vez restituida esa memoria, de dónde rescatar la alegría.

-Todo puede ser discordante y aun contradictorio -comentó a la sazón Mamita Eloísa como si hubiese adivinado mi pensamiento-. Hay quienes son naturalmente felices, y no siempre porque todo les haya sido dado. Se nace feliz como se nace blanco o negro, alto o bajito. Otros, en cambio, se empecinan en mostrarse felices y atraviesan apenas contentos su vida y la de los demás. Es que uno no puede andar por ahí con la misma alegría siempre. No es posible, ni conveniente, y esto no significa nada. Ser feliz no es sonreír todo el tiempo, sólo es sentirse pleno.

—No sé si entiendo...

—La plenitud la alcanzas si eres capaz de reír y llorar con igual intensidad cuando cada circunstancia lo amerita. Y no significa esperar que los demás te otorguen los permisos, sólo se necesita ser libre. ¿Comprendes ahora?

—No sé si tanto... pero si usted lo dice.

Mamita Eloísa, como tantas veces, sonrió y acercó su mano hasta mí como si tentase una caricia. Pero retiró su mano, la entrecerró en la otra y las abandonó en su regazo. Muchas veces la vi reprimiendo sus caricias. Según insinuó una tarde, cuando caminábamos por el jardín, hacía muchos años que no acariciaba ni era acariciada por nadie; también me aconsejó que me era imprescindible comprender que con los años las caricias serían menos frecuentes; y mayor aún el pudor. Cómo explicarle, cómo hacerle comprender que nunca había sido de otro modo para mí. Qué podría entender si no había corrido igual suerte que ella. Por eso no insistí.

(…)

Silvia Miguens en La baronesa del tango

jueves, 15 de septiembre de 2011

La colina del hombre de rodillas grandes

En su interesante libro Historia de las palabras, el historiador Daniel Balmaceda presenta una sección de topónimos que recorren vasta porción de la geografía terrestre y vastísimas regiones de la cultura humana. Desde los prefijos y sufijos que señalan la existencia de un pueblo o de un puerto, de una frontera o un accidente geográfico, hasta el origen de las deformaciones que el original sufrió a manos del tiempo y de las peripecias de navegantes, exploradores y políticos, apila una colección de nombres llenos de historia. El mejor de todos es el nombre que los maoríes pusieron a una colina neozelandesa, relato y poesía a la vez. Para muestra, un trío de botones...


NAM, PAREDÓN Y DESPUÉS

Vaticinar y Vaticano tienen el mismo origen. Los adi­vinos de la Antigua Roma (llamados vatis) se instalaron en el templo de Apolo, situado en una colina que, debido a sus ocupantes, era conocida como la Vaticana. En ese si­tio Nerón decidió construir un circo. A corta distancia de dicho circo romano fue crucificado boca abajo el mártir San Pedro. Con los siglos, aquel monte de los adivinos se convertiría en sede de la Iglesia Católica Apostólica Romana.

Jerusalén deriva del hebreo Yerushalayim, "posesión de la paz". Beth es "pueblo" en hebreo. Bethlehem —que nosotros conocemos como Belén— significa el "pueblo del pan" y Bethania, el "pueblo de la pobreza". Israel, según el Génesis, es "el que lucha junto a Dios" (saró es batallar y el, Dios). Tell, también en hebreo, significa "monte"; y Aviv son "flores", "plantas" y, por extensión, "primavera".

El Cairo es la transformación fonética de Al-Qahirah, frase árabe que significa "la victoriosa". Siguiendo con los árabes, su influencia en España explica que en México encontremos nombres como Guadalajara y Guadalupe. Ouad-al-jara significa "río de las piedras" y ouad-al-lupe, "río del lobo".

Argelia nació del árabe Al Jezair, "la península" que, dicho sea de paso, significa "casi una isla" (pen, "casi" e ín­sula, "isla"). En sánscrito, sing ha pura es "ciudad del león", hoy Singapur. Belgrado, que en yugoeslavo es Beograd, quiere decir "ciudad blanca". Líbano es de naturaleza semítica: signifuca blanco.Este color también figura en los nombres de Albania y los Alpes (a través del latín albus). Australia era la Terra Australis (tierra austral). Alaska quie­re decir "tierra grande" en esquimal.

Japón, por su parte, está formada por dos voces de procedencia china: zi (sol) y pen (origen), lo que la con­vierte en la ciudad del sol naciente. Hong Kong surge del chino Hiang-Kiang, "aguas perfumadas", una caracterís­tica propia de los orientales, que desde siempre acostum­bran perfumar las aguas con pétalos de flores. Los nipones emplean la palabra nam para definir al sur. La reconoce­mos, por ejemplo, en Vietnam, que es "lejano sur". Pekín es, para los chinos, la kin (capital) del pe (norte). Y Nankín es la capital del sur.

Los japoneses utilizan la palabra shima para referirse a las islas. Hiroshima es, por su desgracia, la más conocida de las más de cuarenta shimas del Japón. El Himalaya es la "morada de las nieves", pues himam significa "nieve" en sánscrito. Hay otro sufijo, en este caso de origen musul­mán, muy utilizado: stanes significa "tierra de". Afganistán es la tierra de los afganos, Kurdistán es la tierra de los kurdos (valientes) y Pakistán, la de los puros, dicho en un sentido espiritual.



CANAL DE LA MANGA

El emperador Carlomagno aportó algunos nombres para los mapas. El más conocido es el que le dio a la región oriental que defendía sus dominios: Ost-reich (Reino del Este), actual Austria. A la Mark (frontera) que lindaba con la tierra de los daneses la llamó Dañe Mark, que nosotros conocemos como Dinamarca.

Aquellos vecinos daneses eran exploradores y fueron quienes llamaron ollant, "tierra de los bosques", a la región de Holanda. Su nombre oficial es Neederland, que signi­fica "tierras bajas" en la lengua local. Nada más apropiado para ese territorio poblado de pantanos, al cual denomi­namos Países Bajos.

Las legiones romanas eran las encargadas de anexar te­rritorios al imperio. En las planificaciones de las campañas se hablaba de ellas como las regiones pro vincere (del latín pro, "antes", y vincere, "vencer"). Se trataba de las poblacio­nes a vencer. De allí surgió la palabra "provincia". Una de esas provincias romanas se llamó Cale, y su puerto fue Por-tus Cale, que con el tiempo se convirtió en Portugal.

Otra conquista romana fue la región de los dacios, que entonces pasó a ser tierra de romanos: Rumania. Bélgica provino del bajo alemán balge, "región pantanosa". España surgió de un término cartaginés: span, "conejo". Era, para los hombres de Cartago, la "tierra de los conejos", porque tal extensión se hallaba poblada por miles de estos animalitos. En cambio, la isla atlántica cercana no tenía conejos sino perros. Los romanos la bautizaron insulae canum, "isla de los perros". Su fauna aportó los pajaritos cantores que se esparcieron por el mundo con el popular nombre de canarios.

Milán resultó del latín midium llanum, "en medio del llano". Las referencias a accidentes geográficos son inago­tables. En sus exploraciones por América del Norte, los franceses dejaron sus huellas en Detroit, "estrecho". Por su parte, Dublin proviene del celta dubh linne, "pozo ne­gro". Al "pie de los montes" de los Alpes se halla el Pia-monte.

Haven, "puerto" en inglés, explica el significado de La Habana. Emparentadas con haven están la danesa havn y la francesa havre. Kjobenhavn —Copenhague para no­sotros— quiere decir "puerto de ios mercaderes". Y Le Havre es un puerto francés situado en el Canal de la Mancha, al cual los ingleses llamaron English Channel. Pero del otro lado, los franceses prefirieron denominarlo Le Manche, "la manga". Por lo tanto, channel y manche expresan la misma idea. El último paso lo dieron los espa­ñoles, quienes castellanizaron channel y manche. La desig­nación española de Canal de la Mancha no es más que una salomónica redundancia.



TOCÓ LA FLAUTA PARA SU AMADA

El primer nombre oficial que le dieron los europeos a Australia fue Nueva Holanda. El proceso de su descubri­miento y exploración se inició en 1616 y demandó mu­chos años y navegaciones. En 1642, el capitán holandés Abel Janzsoon Tasman fue enviado con dos barcos a re­conocer la costa oriental de aquella región. Aún era muy difícil hallar el rumbo exacto. El 27 de octubre de 1642, Tasman ofreció una recompensa a quien avistara tierra: tres reales y un tazón extra del aguardiente con leché de coco que componía la ración diaria.

No se conoce el nombre del afortunado, pero sí se sabe que pasó casi un mes (alcanzaron tierra el 24 de no­viembre) y que no arribaron a Australia, sino a una isla al sur de dicho país que el capitán llamó Anthoonij van Diemenslandt (Tierra de Anthony van Diemen, que era entonces el gobernador holandés de las Indias Orienta­les). Entre 1803 y 1985 la isla fue usada como centro de deportación de criminales británicos. En 1856 cambió su nombre. Desde entonces se llama Tasmania.

El padre del cartaginés Aníbal se llamaba Amílcar Barca. Su apellido dio origen a Barcelona. Un oficial árabe de nombre Tariq desembarcó en España junto a un peñón. Sus compañeros denominaron al territorio Jebel al-Tariq, "la montaña de Tariq". Como a los españoles les costaba mucho pronunciar la voz árabe, lo convirtieron en Gibraltar. Los emperadores Julio César y Augusto inspiraron a los romanos para bautizar una ciudad ibérica: Cesarau-gusta, hoy Zaragoza. Una de las hijas de Augusto se llama­ba Berytus. Y su padre la evocó al fundar Beirut.

También hizo su aporte Marthinus Wessel Pretorius, el primer presidente de Sudáfrica, al fundar la ciudad de Pretoria, que en el nombre recuerda a su padre, el líder político Andries Pretorius. Mientras que China es "el país de Tsin", ya que HoangTi, el emperador que construyó la muralla, pertenecía a dicha dinastía. Entre los reyes ára­bes figuró Mohamed Ibn-Saud, quien instauró la Casa de Saud a mediados del siglo XVIII. A partir de él, la nación recibe el nombre de Arabia Saudita.

¿Volvemos a Oceanía? Otra de las islas que descubrió en 1642 el capitán holandés Tasman en su intento fallido por dar con Australia fue Nueva Zelanda, ya que dicha costa le hizo recordar a las islas Zeeland de su país. En esa tierra de grandes rugbiers existe la colina con el topóni­mo más romántico del mundo. Nos referimos a Taumatawhakatangihangakoauauotamateaturipukakapikimaungahoronukupokaiwhenuakitanatahu. El lenguaje es maorí y significa: "La cumbre de la colina donde Tamatea, el hombre con las rodillas grandes, el escalador de las mon­tañas, el devorador de la tierra, que vagó por los
alrede­dores, tocó la flauta para su amada". Es la más romántica y la más larga de las toponimias. Sus habitantes, con total confianza, la llaman Taumata.

Tomado de "Historia de las palabras", de Daniel Balmaceda.