viernes, 24 de agosto de 2012

Borges y la mesa de luz Cinzano

Anoche, revisando un cd archivado hace años, encontré un pdf con la transcripción de un reportaje a Jorge Luis Borges, aparentemente hecho por Antonio Carrizo. Mirando la Wikipedia vengo a enterarme de que, justo hoy, se cumplen 113 años del nacimiento de nuestro ilustre escritor. Así que más excusas no hacen falta para dedicarle unos párrafos...

Dice Francisco Umbral: "Borges nos fascina porque le resta toda utilidad a la cultura y la deja en juego, lo que realmente es. Se soportan las erudiciones de Borges porque no pretenden probarnos nada, sino resolverse en una sonrisa. Borges ha escrito en uno de los mejores castellanos del siglo, pero siempre en contra del castellano. Es una contradicción dandi que los opacos le rechazan. A uno le apasiona asistir a la lucha de Borges contra un tigre de palabras que pretende desbaratar, pero que le hechiza como todos los tigres. Su lirismo es tan intenso que hace pasar por narración lo que no son más que metáforas. Así cuando crea ciudades imaginarias: "Torres de sangre, tigres transparentes". No ha construido nada, sino dos hermosas metáforas, que yo prefiero, desde luego, a la épica de los constructores de ciudades y los constructores de novelas. Borges es un escéptico irónico y dicen que el escepticismo es de derechas. Pero lo contrario del escepticismo, el fanatismo, es fascista. Borges es un genio absoluto porque es capaz de quemar un concepto en una sonrisa. Esto cabrea mucho a los filósofos de escalafón, pero es lo que el escritor -Voltaire, Montaigne, Cocteau, D'Ors, Borges- tiene sobre los demás hombres: la caligrafía de la sonrisa".
 Borges, dialogando con Antonio Carrizo 

En aquella entrevista con -presuntamente- Antonio Carrrizo, Borges recuerda unos versos que le escuchó a Lugones y que éste atribuia a Pascual Contursi:

"Acordáte de la cruz / que te regaló tu hermano / y del huevo de avestruz / sobre la mesa de luz / en el cajón de Cinzano".

Según Borges, Lugones decía que, en esos versos, "Contursi es Dante". Según Borges, los versos no eran del inventor del tango canción, sino del propio Lugones, que se citaba a sí mismo en tono de broma. Yo recuerdo desde chico unos versos muy parecidos que me enseñara un vecino tanguero, quien me dijo que eran de Carlos de la Púa:
     
"Te acordás de aquella cruz
que nos regaló tu hermano,
y aquella mesa de luz 
que era un cajón de Cinzano.  
Te acordás de la arpillera
tendida ante la catrera
como si fuera una alfombra.
Pensar que desde hace rato
vos fuiste para este ñato
como el sol para la ropa.
Pero, qué hacemos con el retrato,
si la mina está en Europa..."


En el mismo reportaje, Borges se refiere a su conocida aversión por el tango con una anécdota que ilustra esa "contradicción dandi que los opacos le rechazan":

"...yo estaba en el año sesenta y uno en Austin, Texas, un territorio que yo quiero mucho, y había un señor paraguayo y me hizo oír unos tangos, se llamaban A media luz, La cumparsita, no recuerdo los otros, y pensé, qué horror, voy a tener que simular que me gustan y a mí me parecen una vergüenza. Luego me di cuenta de que estaba llorando, es decir, que mi cuerpo lo sentía de otro modo".

Después habla del que "cada día canta mejor":

"Eso quiere decir que sigue cantando en la memoria de los hombres. Si cada día canta mejor, sigue cantando después de su muerte corporal (...) eso es más que la gloria. Qué importa mi opinión personal sobre Gardel comparado con eso; además, tengo la impresión de que no ha podido ser reemplazado, los que cantan tangos ahora no lo hacen como él. Creo que todos pensamos eso".

Borges, el que "le resta toda utilidad a la cultura y la deja en juego, lo que realmente es".

1 comentario:

Francisco dijo...
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