
Un poema de Stephen Crane
“La Verdad”, dijo un viajero,
“Es una roca, una poderosa fortaleza;
con frecuencia he ido a ella,
incluso a su más alta torre,
desde la cual el mundo parece negro”.
“La Verdad”, dijo un viajero,
“es un hálito, un soplo,
una sombra, un fantasma;
por mucho la he perseguido,
pero jamás he tocado
la orilla de su manto”.
Y yo le creí al segundo viajero;
pues la verdad era para mí
un hálito, un soplo,
una sombra, un fantasma,
y jamás he tocado
la orilla de su manto.
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