lunes, 4 de diciembre de 2006

La asamblea de Gualeguaychú, esa institución tan molesta

A pesar de los relámpa-gos sensacio-nalistas de la prensa, los truenos patriote-ros de los dirigentes políticos, y la lluvia de manipulaciones y distorsiones del poder, en Gualeguaychú aparece, como en ninguna otra ocasión en nuestro país, un rayo de sol que ilumina una de esas “contradicciones objetivas” que el sistema siempre se desvive por encubrir: el lucro capitalista vs. la salud de la gente.

Y digo como en ninguna otra ocasión, porque el viento que despeja las nubes es aquí una movilización popular sostenida y masiva, de un nivel muy poco frecuente, que en más de una oportunidad llegó a movilizar ¡al 30% de la población!, y ya lleva ¡por lo menos tres años! (1)

Y digo como en ninguna otra ocasión, porque ni siquiera cuando un petrolero derrama su carga en las costas de donde fuera se ve tan claramente a un gobierno sosteniendo a una multinacional (2) y a otro gobierno impotente, tratando de apagar el incendio popular con medidas tibias, inconducentes, ineficaces, aun cuando emplee toda su grandilocuencia y parafernalia, como en el acto que hizo Kirchner con todos sus gobernadores.

Pocas veces se puede apreciar con tanta nitidez a un gobierno “progresista” como el uruguayo adoptando a libro cerrado el programa de su antecesor ultraconservador y defendiéndolo incluso con sobreactuaciones militaristas y patrioteras, con el agravante de que se trata del plan piloto del Banco Mundial para el traslado de las industrias sucias del primer mundo (Botnia) y de una de las principales “soluciones” recomendadas por el protocolo de Kyoto para las emisiones de gases de invernadero (En la que da por supuesto que la forestación masiva en una región es climáticamente equivalente al recorte de emisiones de carbono en otra). (3)

Pocas veces se ven tan claras las manipulaciones desde el máximo nivel de gobierno contra una movilización popular. Desde el ninguneo inicial de Kirchner (dijo que se trataba “de una mera cuestión ambiental”) hasta su intento de coparla mediante el acto con los gobernadores, pasando por el experimento de cooptación con la designación de Romina Picolotti en Ambiente, o el ensayo de desvío al callejón sin salida de la “Justicia” internacional.

Y el problema para el gobierno no pasa sólo por el despeje de la ruta, cuestión un poco dificultosa en el año electoral que se inicia (4). Porque en el fondo lo que realmente necesita despejar es el camino para la instalación de otras varias papeleras-monstruo tipo Botnia en las provincias de la Mesopotamia, donde ya las esperan algunos millones de hectáreas sembrados de eucaliptos, por lo que se sabe hasta ahora, inversiones de capitales chilenos, argentinos y yanquis (5).

Otro cantar es el de la asamblea popular, que encierra contradicciones bastante complejas, hasta ahora ocultas por la persistencia y extensión de la movilización. En medio del kilombo, además de las normales corrientes conciliadoras, se ven algunas tendencias “nacionalistas”, “ultras”, o ambas a la vez, que podrían manifestarse si aumentara la presión por derecha (del gobierno, de la represión, etc), a favor de que su programa es reivindicativo, local, difuso, limitado, contradictorio, como corresponde a la masividad policlasista de la asamblea (que corran la pastera unos kilómetros más allá, que no se instale en ningún lado, que haya controles estrictos, etc. etc.). Por todo -y a pesar de todo- esto, es un "milagro social" la existencia y el aguante de semejante organismo parlamentario-ejecutivo. ¡Viva la asamblea de Gualeguaychú, carajo!


NOTAS
(1) Vienen al caso anécdotas como la tarea de propaganda en escuelas que desarrolló el “Ejército Alpargatista de Liberación Nacional”, una organización cultural-dilettante que devino en político-social con su trabajo de difusión en escuelas y jardines de infantes durante todo el año 2002. Muchos vecinos mencionaban durante los cortes de ruta el hecho de que sus hijos pequeños fueron los que los impulsaron a interesarse en el tema y a movilizarse.

(2) Es cierto que una situación con casi los mismos ingredientes se puede ver en Esquel, Chubut, donde la oposición a la instalación de una mina de oro a cielo abierto moviliza a gran parte de la población desde hace 4 años. Incluso han obtenido valiosas victorias circunstanciales, como un plebiscito local en el que el NO a la mina ganó por 70 a 30, pese a la presión del gobierno provincial, de la multinacional Meridian Gold y patotas de la UOCRA (las “fuentes de trabajo”, ¿vio?). Sin embargo, como es notorio... no es notorio: su trascendencia pública y repercusión política son mucho más reducidas que lo de Gualeguaychú, tal vez por las mismas razones que el desconocimiento sobre la feroz represión en Las Heras. Casos similares al de Esquel se dan en las cercanías de Bajo La Alumbrera, en Catamarca, y en el Cerro Vanguardia, en Santa Cruz, pero son aún menos conocidos.

(3) Y eso sin entrar a analizar el impacto ambiental que implica el hecho de que para forestaciones masivas aceleradas necesitan árboles genéticamente modificados, y sin discutir el fondo de la cuestión: la forestación es moneda de cambio en el mercado de bonos de carbono. “Coincidentemente”, este lunes 4/12/06 Botnia dio a conocer una propuesta para crear un “polo forestal regional” que abarque la Mesopotamia, Uruguay y Río Grande do Sul. Para más datos sobre “calentamiento global”, Kyoto, forestación y “mercado del carbono”, ver
http://www.nodo50.org/ciencia_popular/articulos/cambio.htm

(4) Una posibilidad sería que decida “acatar” algún mandato internacional, por ejemplo de La Haya, que le ordene el desalojo de la ruta sí o sí, y les mande la Gendarmería. Claro que salir a pegarle a varios miles de personas movilizadas por una orden del extranjero no sería el mejor escenario para un gobierno “nacionalista” como el de Kirchner, justo en el año en que espera que lo voten millones y millones.

(5) Recordemos que el gobernador correntino Colombi está en tratativas con otras pasteras europeas, y que en algún momento de este mismo conflicto llegó a proponer ¡que Botnia fuera trasladada a su provincia! Después de tan oportuna intervención lo llamaron a silencio, por lo que prosigue sus negociaciones con más discreción. Además, la prensa informó que hay dos pasteras suecas con proyectos de radicación en Misiones y/o Río Grande do Sul. Es decir, la “solución” a este conflicto importa consecuencias todavía más abarcadoras que el despeje de una ruta internacional.

1 comentario:

horacio dijo...

nada ruben, me parece buena la nota, y, vuelto a la dilettancia, te corrijo: no fué en el 2002 que hicimos "propaganda", sino durante el 2004, ya que esta historieta comenzó para nosotros el 12-07-03 y como el 2004 no era año electoral había pocas posibilidades.
es una gilada, pero veo tan buena leche en la nota que la aprovecho pa saludar
flaco claret
ixmmm -iniciativa por un mundo más mejor