martes, 5 de diciembre de 2006

Just an asshole, boy...


Optó por guardarse la respuesta. Se sentía como el condenado que prefiere asumir culpas ajenas antes que dar las explicaciones que le exigen. Lo invadió un deja vuh de discusiones que exacerbaban los rencores, que envolvían el diálogo en una cerrazón crispada de odios antiguos y absurdos.
Pensó que el problema era su tendencia a aguardar de ella una contribución que no iba a darle nunca en la solución del conflicto. Porque no podía, no quería... ¿sabría que había un conflicto? Deseó poder abandonar sus deseos, sus juicios de valor, la complejidad de la convivencia. Pero cualquiera de las decisiones que le venían a la mente le parecía más irrealizable que seguir aplazando el problema indefinidamente.
Se sentía un infeliz.